Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 14/03/2010 01:00
El pasado domingo millones de personas en todo el mundo siguieron la ceremonia de los Premios Óscar, que fue transmitida en vivo desde los Estados Unidos. Entre ellos, la panameña Gabriela Sosa de Mola Productions, compañía productora con base en Los Angeles.
Entre las producciones que esa noche competían por un Óscar en la categoría de “mejor documental largometraje” se encontraba “Which Way Home”, en la que Sosa había participado como “productora de campo”. Finalmente, el galardón recayó en “The Cove”, que narra la matanza de miles de delfines en una isla japonesa.
“El productor es alguien que por lo general trabaja desde la oficina, haciendo llamadas. Un productor de campo hace su trabajo en la locación”, explica quien cursó estudios en la Universidad de California, en Santa Cruz, a la que también asistió el director Quentin Tarantino.
Dirigida por la cineasta Rebecca Camissa y producida por Mr. Mudd, empresa productora del consagrado actor norteamericano John Malkovich, “Which Way Home”, que fue transmitido por la cadena HBO , narra la historia de un grupo de niños originarios de países como Nicaragua, El Salvador, México, Honduras y Guatemala, los cuales intentan entrar ilegalmente en los Estados Unidos. “Los chicos viajan hacia el norte esquivando mafiosos, coyotes, pandillas, animales, policías”, comenta Sosa, quien conversó vía telefónica con Facetas desde Los Angeles, ciudad en la que se encuentra radicada desde hace 10 años.
El documental sigue la azarosa travesía de estos infantes, que, en su gran mayoría intentan seguir los pasos de sus padres, quienes años atrás emigraron hacia los Estados Unidos. De acuerdo con Sosa, que participó en este proyecto como productora de campo en algunas de las locaciones ubicadas en el sur del estado de California, durante la filmación del documental algunos de los precoces viajeros “pudieron entrar ilegalmente a los Estados Unidos”, mientras que otros no “lograron la meta o se dieron cuenta de que la misma no era la que esperaban”.
Para Sosa lo más difícil del rodaje fue filmar sobre los ferrocarriles en los que los pequeños inmigrantes se subían para viajar gratis. “Hubo ocasiones en que el cinematógrafo se acostaba en la parte de arriba de los trenes y Rebecca (la directora) lo sujetaba por los pies”, describe.
Entre sus proyectos futuros, a Sosa le gustaría producir un reality acerca de la medicina tradicional practicada por ciertos grupos indígenas en Panamá.