Talento panameño en 'Salswing'

  • 18/07/2021 00:00
El excelente resultado de la más reciente producción de Rubén Blades se debe al aporte de talentosos panameños que junto con el maestro realizaron el trabajo
'Salswing!', la obra completa

Los antecedententes de Rubén Blades no solo son voluminosos, sino diversos. Es como un chiquillo de 70 y tantos años inquieto que se expresa en todas las esquina del barrio donde se desenvuelve.

Sus expresiones no siempre son del agrado de todos, pero lo que sí es cierto es que han sido del agrado de la mayoría, por eso son ya más de 50 años de presencia que no todos pueden lograrlo.

Rubén es como un personaje de los que a veces describe en sus propias canciones. Bueno, quizá no tan dramático, pero de esos que sorprende en cada una de sus intervenciones.

Él sale de esos barrios que había antes en Panamá, donde la doña Carmela salía con su bolsa bajando por Salsipuedes camino al mercado público o Santiago salía de su trabajo de periodista en La Estrella de Panamá; Laffit se dirigía al hipódromo a entrenarse para ser jockey, el señor Aragón practicaba su violín para su presentación como músico de la sinfónica en el Teatro Nacional; la maestra Carmen se encaminaba temprano a sus deberes como educadora en la escuela que quedaba en la avenida de Los Poetas, la niña Ginela regresaba de sus prácticas de ballet, veíamos al negro Cardales salir con su vestimenta colorida, sombrero y vestido bien combinado; no faltaba el chino de la tiendita a quien uno le pedía la “la ñapa”; te topabas con Roberto y su tía Dora hablando de teatro o a Rubén padre, mi tío Carlos y muchos otros muchachos, parados en “las esquinas” piropeando a las chicas.

'Salsa Plus!', temas latinos y un bonus en inglés.

En las noches, los muchachos en un zaguán, con un balde, hilo y palo hacían un contra bajo (contrabalde), algún cajón de madera hacía de tumba y completaban los instrumentos un bongó viejo, maracas y el ukelele (que se compraba en “Casa de música Aldrete o años después en la tienda Army and Navy). Con ellos se la pasaban tocando calypsos, algún son cubano o creaban música para las comparsas de Carnaval.

Fueron barrios de gente con ganas de salir adelante, con olores de arroz y poroto, de cuartos de madera vieja y del mar, que contemplábamos al final de la calle, bajo el palo de almendra a lado del templo masón.

Rubén, a través de sus canciones, por lo menos a mí me remonta a esa época cuando estaban papá y mamá; el barrio de abuela que conocí y viví.

Lo bueno de todo es que Rubén nos representa en el mundo de manera positiva, dejando el nombre de Panamá muy en alto. En especial en estos momentos en que el país está secuestrado por tantos políticos corruptos y ante una sociedad que por momentos parece indiferente en espera de un líder que, por cierto, los hay; se han mostrado liderando proyectos e instituciones que dejan al país bien parado, sin muestra de eventos turbios.

Con esta nueva producción Salswing, que no debe sorprendernos que sea nominada para un premio Grammy, Rubén sigue siendo el sonero que conocemos en “Paula C”, “Tambó”, “Canto niche”, “Cobarde “Contrabando” y “Ya no me duele”, por supuesto, con la nitidez de la orquesta del boqueteño Roberto Delgado (¡estos chiricanos!). Quien sabe si Ronny Bianco –q.e.p.d.– hubiese formado parte.

Rubén no ha podido conseguir mejor cómplice para sus proyectos: ingeniero de sonido, músico, arreglista, cantante, con experiencia en la producción, conocedor de las mañas y virtudes de los músicos del patio. En fin, de que sabe, sabe. Pero importante su disciplina y honestidad en su trabajo. La evolución ha sido grande.

Nuevamente Rubén sorprende grabando en inglés, la primera vez lo hizo en la producción Nothing but the Truth, otra joya que se debe escuchar por la clase de músicos que participaron y las canciones que lograron hacer.

'Swing!' temasn en inglés y un bonus de salsa.

En Salswing los clásicos “Pennies from Heaven”, “The Way you Look Tonight” y “Watch What Happens”, al estilo de Rubén y el sonido de la orquesta los hacen nuevos y no una réplica o un cover.

Extraordinarios los instrumentales “Gil mambo”, “Do I Hear Four?” con arreglos de Tom Kubis y su sobresaliente alumno Roberto Delgado, así como los solos del grande Wichy López (trompeta), Jahaziel Arrocha (sax alto) un C3 (¡estos colonenses!) a quien todavía recordamos por haberse ganado la beca “presidencial” en el Berklee College, una de las más importantes y, Xito Lovell (trombón) a quien se le recuerda como exmiembro de la agrupación Mecánik Informal. Estos dos últimos salen gracias a los programas de la fundación Danilo Pérez. Por último, la participación de Luis Pérez Bidó (q.d.e.p.) será inmortal. Buen gesto de la producción el que le hayan dedicado este trabajo.

Rubén y Roberto hacen una buena estrategia al dividirlos en Salsaplus! Y Swing!. Debieron añadir un bonus track en cada uno de ellos.

Al escuchar esta producción, a todos los panameños solo nos resta sentirnos orgullosos de tener este nivel de talento en nuestro país. Y pensar que pudiéramos producir muchísimo más (como en muchas otras disciplinas) si contáramos con un Ministerio de Cultura con el mismo nivel de excelencia que estos músicos: profesionalismo, compromiso, visión a largo plazo, lejos de la politiquería populista y chanchullera.

Felicidades, Rubén, por esta producción, gracias por abrir puertas a este grupo de panameños que se mostró, y que vengan más. Ahora..., no sería panameño si no me quejo. Primero, la deuda que tiene Oscar Hernández en terminar el solo de piano que comenzó en “Antecedente”. Segundo, debes hacer la presentación de esta producción con público en nuestro Teatro Nacional y transmitirlo para mostrarlo al mundo.

Y eso es todo, me retiro a disfrutar nuevamente de Salswing. Felicidades a todos los músicos que participaron. Esa orquesta, se la echo a cualquiera.

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