José Javier Rivera, vicepresidente del centro de conciliación y arbitraje de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, habló en exclusiva...
- 21/03/2026 00:00
Cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) muestran un aumento sostenido en la venta de automóviles en Panamá y, en consecuencia, en el tamaño del parque automotor.
Para algunos sectores económicos, especialmente los importadores de vehículos y los bancos, estos datos son interpretados como señales positivas para la economía. El crecimiento del número de automóviles también refleja, en parte, una baja en el uso del transporte público, quienes perciben que el sistema actual aún no responde adecuadamente a sus necesidades de movilidad.
El resultado es visible en las calles de la capital: mayor congestión vehicular y una creciente demanda de estacionamientos. Esta demanda, además, suele estar acompañada por una expectativa arraigada entre los conductores: que el estacionamiento sea gratuito.
Durante décadas, la ciudad intentó regular el estacionamiento en vía pública mediante parquímetros instalados en algunas calles del centro. Sin embargo, para el año 2019 el sistema se encontraba prácticamente inoperante.
De los 1.494 parquímetros instalados, apenas unos 200 estaban en funcionamiento. Muchos fueron vandalizados para extraer las monedas o revender el metal de los dispositivos. A esto se sumaba una tarifa extremadamente baja que generaba ingresos mínimos.
En algunos casos, la recaudación por estación no superaba los $15. El deterioro del sistema dejó un vacío en la regulación del estacionamiento en vía pública. En gran parte del centro de la ciudad, estacionar dejó de ser un sistema regulado para convertirse en una práctica informal dominada por la disponibilidad del espacio.
Ante la creciente presión, surgieron nuevas soluciones entre ellas la construcción de edificios dedicados exclusivamente a estacionamientos. Algunos de estos proyectos mediante concesiones a empresas privadas desde el gobierno local.
Ejemplo de ellos han sido el edificio de estacionamientos construido por $9.9 millones tras la demolición del edificio Eden, un terreno concedido por la Alcaldía de Panamá al Consorcio Concreto Caso inaugurada en el año 2021.
El proyecto incluyó cinco niveles y 415 plazas de estacionamiento. Otro caso es el estacionamiento subterráneo del parque Francisco Arias Paredes, inaugurado en 2017 con 420 plazas. La obra, que costó $13.3 millones, fue concesionada a la empresa Estacionamientos Unidos.
Ambos ejemplos han explotado la concesión bajo un sistema tarifado por 20 años donde el privado ha realizado la inversión inicial.
La mayor presión por estacionamientos se concentra en los corregimientos centrales de la ciudad, especialmente en zonas con alta presencia de empleo público como el Casco Antiguo y Calidonia.
En muchas dependencias del Estado, los funcionarios buscan garantizarse un espacio donde estacionar sus vehículos siendo los de mayor jerarquía quienes tienen prioridad. El fenómeno se amplía cuando se consideran las flotas vehiculares institucionales, utilizadas para misiones oficiales.
A estas se suman vehículos dañados o fuera de servicio que permanecen estacionados durante largos periodos dentro de sus instalaciones.
Sobre la Cinta Costera, que es administrada por el MOP, se construyeron grandes zonas de estacionamientos, abiertos y de uso gratuitos que se ocupan durante el día por funcionarios de la Contraloría, Dirección General de Ingresos (DGI) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y otras entidades.
En el Casco Antiguo funcionan tres edificios construidos con fondos públicos para estacionamientos: el soterrado sobre la antigua muralla cercano al Teatro Nacional administrados por la Oficina del Casco Antiguo (OCA); el estacionamiento Casco Antiguo cercano a la plaza Herrera con 117 estacionamientos y los estacionamientos semi- soterrados de 105 estacionamientos debajo de la plaza V Centenario; estos dos últimos controlados por la SPI de la Presidencia de la República.
La tendencia de construcción de edificios de estacionamiento es relevante en el sector salud. Al recibir importantes partidas presupuestarias destinadas a mejorar los servicios de salud, una parte significativa de esos recursos termina orientándose a infraestructura de estacionamientos, que en ocasiones beneficia más a los funcionarios que a los pacientes.
El nuevo Hospital del Niño contempla 700 plazas de estacionamiento distribuidos en cinco pisos dentro de un proyecto cuyo costo total ronda los $443 millones. Algo similar ocurre en el nuevo Instituto de Salud de los Trabajadores, de la Caja de Seguro Social (CSS), también en Calidonia, por $37.3 millones, un edificio que tiene nueve pisos, de los cuales cinco están destinados a estacionamientos -la mitad de la estructura será utilizada para guardar vehículos-.
En el nuevo edificio propuesto por $53 millones de Atención Ambulatoria y Servicios Complementarios del hospital Santo Tomás, a un costado de la estación Santo Tomás de la Línea 1 del Metro de Panamá, de los cinco pisos, tres son para estacionamientos. La policlínica J. J. Vallarino de la CSS en Juan Díaz, ha tenido un proceso de construcción de un edificio de estacionamiento para 400 vehículos de seis niveles que acumula más de trece años de retrasos por $9 millones.
Esto plantea preguntas sobre la planificación y uso de las infraestructuras públicas de salud, ya que parte de la superficie que deberían ser destinadas a salas de atención, clínicas o camas hospitalarias termina siendo utilizada para estacionar vehículos, destinados principalmente al personal de las instituciones y restringido a los visitantes. Esta situación resulta aún más notable considerando que muchas de estas infraestructuras se encuentran en lugares que son servidas por transporte público como el Metro de Panamá y MetroBus.
En un enfoque inusual, Metro de Panamá ha construido un edificio con 600 estacionamientos en Panamá Norte, como parte de la extensión de Línea 1- Villa Zaita con el objetivo de que los conductores puedan dejar sus vehículos en estaciones periféricas y continuar su trayecto hacia el centro de la ciudad en transporte público.
Esta hoy a la espera que un operador se encargue de su administración y cobro. Sin embargo, el éxito del park & ride depende en gran medida de la política de estacionamientos; si el costo del estacionamiento disuasorio es competitivo y más barato que estacionar en el centro urbano.
En ciudad de Panamá, no obstante, mientras continúe existiendo estacionamiento gratuito en las calles del centro de la ciudad, el incentivo para utilizar este sistema podría ser limitado.
En la práctica, la decisión de los conductores seguirá dependiendo de factores como la distancia, la localización del destino, el precio del combustible, la posibilidad de encontrar estacionamiento y el estrés asociado a conducir en medio de la congestión.
En ese sentido, resulta urgente culminar la red propuesta por el Metro de Panamá. Esto implica completar plenamente la Línea 2, avanzar en la construcción de las líneas 4 y 5, y desarrollar el sistema de tranvía propuesto hacia el Centro Histórico.
La creciente demanda de pasajeros que absorberá la Línea 3 también exigirá una red más amplia y robusta para evitar que las líneas actuales se saturen. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la operación del sistema de buses.
Otra herramienta clave es la implementación de sistemas tarifados de parquímetros en zonas específicas de la ciudad. Estos mecanismos permitirían garantizar la rotación de los estacionamientos en vía pública y, al mismo tiempo, generar ingresos que podrían destinarse a la rehabilitación de espacios públicos y al mejoramiento del entorno urbano.
En una ciudad con suelo limitado y crecientes demandas de movilidad, el desafío no es seguir creando más espacio para los autos, sino construir alternativas que permitan depender menos de ellos.