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- 07/03/2026 00:00
En la inmensidad del océano, donde cada travesía exige temple y precisión, las mujeres de mar están demostrando que no solo pueden navegar las olas, sino también cambiar el rumbo de toda una industria. Su día a día embarcadas alrededor del mundo, no es simplemente una jornada laboral: es una bitácora de entereza, preparación y conquistas que hoy marcan nuevas coordenadas para el sector marítimo.
Aunque históricamente han debido sortear corrientes adversas —muchas de ellas inexistentes para sus colegas masculinos—, las mujeres han respondido con profesionalismo, determinación e historias de éxito.
Una de esas historias es la de la capitana Tulia Tapia Camargo, pionera de la industria marítima panameña. Como una de las primeras mujeres egresadas de la Escuela Náutica de Panamá y capitán de la marina mercante, Tapia ha surcado aguas complejas hasta erigirse en un modelo aspiracional para otras mujeres
Su desempeño en el rubro incluye posiciones de oficial, chief mate y capitán en reconocidas compañías como Django Trading NV y Grupo Boluda. Además de ser miembro de la Cámara Marítima de Panamá, fue reconocida como Graduada Distinguida 2024 de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), distinción que confirma que el liderazgo femenino navega con bandera propia en el sector.
Aunque solo alrededor del 20% de las trabajadoras del ámbito marítimo ocupan roles de liderazgo, la tendencia comienza a cambiar. Iniciativas internacionales impulsadas por la Organización Marítima Internacional (OMI) —desde su Programa de Género iniciado en 1988— han abierto nuevas rutas para la participación femenina, promoviendo formación, visibilidad y oportunidades reales de crecimiento.
Datos del estudio conjunto de la OMI y WISTA International (2021) reflejan que las mujeres representaban menos de un tercio de la fuerza laboral marítima y menos del 2% de la gente de mar. Pero estos números se están convirtiendo en puntos de partida para una transformación sostenida.
No hace mucho tiempo, instituciones de formación marítima —incluida la Escuela Náutica de Panamá (Actualmente la UMIP), no admitían mujeres. Cuando Tulia Tapia ingresó en 2000, lo hizo en un entorno diseñado casi exclusivamente para hombres. La falta de infraestructura adecuada y los estereotipos eran parte del paisaje.
Hoy, la narrativa ha cambiado: es la de una profesional que convirtió cada obstáculo en milla recorrida. Su resiliencia le ha permitido abrirse paso, construir caminos y convertirse en pionera e inspiración para nuevas generaciones.
Este giro de timón también se fortalece con redes profesionales femeninas. Las asociaciones como WIMA (Mujeres en Asociaciones Marítimas) se han desplegado en 152 países de África, Asia, el Caribe, Latinoamérica y el Pacífico, creando espacios donde las mujeres comparten conocimiento técnico, visibilidad y liderazgo.
En la región, la Red de Mujeres de Autoridades Marítimas de Latinoamérica (Red MAMLa), con sede permanente en Panamá desde 2019, impulsa una hoja de ruta clara. Su estrategia 2025-2029 prioriza educación, trabajo decente, liderazgo y mayor presencia femenina en la narrativa marítima.
La carrera de la capitana Tapia confirma que la formación es el ancla más fiable. Ha sido piloto, oficial de cubierta y capitana de grandes buques mercantes; también ha participado en proyectos internacionales de alto perfil, como el tendido de cables submarinos para el Mundial de Sudáfrica 2010, y ha navegado en zonas de alto riesgo como Somalia.
Hoy, desde su rol docente y como vicepresidenta de la Asociación Panameña de Oficiales de Marina (APOM), dedica sus esfuerzos a preparar a la próxima generación de profesionales del mar.
Los desafíos persisten—brecha salarial, estereotipos y limitada presencia femenina en posiciones técnicas y de decisión—, pero el rumbo ya cambió. Cada mujer que se embarca amplía el horizonte de toda la industria.
En Panamá, la participación femenina en el sector marítimo-portuario continúa mostrando una tendencia sostenida de crecimiento. Así lo destacó la directora de Planificación de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Ibis Pérez, quien explicó que las mujeres representan el 45.3% de la fuerza laboral de la entidad (707 de 1,559 servidores), con presencia en funciones operativas, técnicas y administrativas.
En los puertos concesionados del país, la participación femenina alcanza el 13.5 % de la fuerza laboral, es decir, 704 colaboradoras de un total de 5,213 trabajadores, según los resultados de la Encuesta de Mujeres del Sector Portuario 2025.
Pérez explicó que estos indicadores reflejan una evolución importante del sector hacia un modelo más inclusivo, competitivo y alineado con estándares internacionales de equidad de género.
“El sector marítimo está viviendo una transformación silenciosa pero profunda. Cada vez más mujeres están participando en áreas técnicas, operativas y de toma de decisiones, aportando nuevas perspectivas que fortalecen la eficiencia, la innovación y la sostenibilidad de la industria”, señaló.
Asimismo, destacó que Panamá, como hub logístico y marítimo global, tiene la responsabilidad de impulsar políticas y oportunidades que faciliten una mayor participación femenina en toda la cadena marítima-portuaria.
“El desafío ahora es seguir abriendo espacios para que más mujeres puedan acceder a posiciones estratégicas y de liderazgo. No se trata solo de equidad, sino de reconocer que la diversidad fortalece la capacidad del sector para enfrentar los retos de una industria cada vez más dinámica y competitiva”, concluyó Pérez.
El mar —que alguna vez fue frontera— hoy se abre como horizonte compartido. Ya no es territorio exclusivo de los hombres, porque las mujeres contemporáneas trazan nuevas coordenadas de equidad y excelencia en la industria marítima. Con cada travesía, aseguran que las próximas generaciones encuentren no solo un espacio de trabajo, sino literalmente un océano rebosante de oportunidades, donde navegar con libertad se convierta en la norma.