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- 24/05/2026 12:56
Una gran ovación marcó la entrega, por parte del cantautor panameño Rubén Blades, de una parte de su patrimonio artístico a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
La entrega consistió en dos maracas salseras estampadas con la bandera de Panamá y autografiadas por el artista, además de un manuscrito de una de sus canciones más icónicas, ‘Patria’. Todo ello ocurrió en un acto que simbolizó, además, la clausura del festival Centroamérica Cuenta, que volverá a celebrarse en Panamá en 2028.
En la ceremonia fungieron como testigos de honor el presidente del Instituto Cervantes, Luis García Montero; la ministra de Cultura de Panamá, Maruja Herrera; el embajador de España en Panamá, Guzmán Palacios Fernández; el escritor nicaragüense y presidente de Centroamérica Cuenta, Sergio Ramírez; la escritora nicaragüense y vicepresidenta del festival, Gioconda Belli; la directora del festival, Claudia Neira Bermúdez; y el ministro de Cultura de Guatemala, Luis Méndez.
Luis García Montero aseguró ante el público presente en el Auditorio Áurea ‘Baby’ Torrijos, de la Ciudad de las Artes, que la trayectoria musical de Rubén Blades y el mensaje plasmado en canciones como Pedro Navaja, Patria y Amor y control forman parte del patrimonio histórico y emocional de América Latina.
“Hay artistas y escritores que no solo crean obras, sino también espacios de conciencia compartida. Quizá esa sea una de las razones profundas por las que hoy nos encontramos aquí, en Panamá, en el marco de Centroamérica Cuenta, para recibir el legado que Rubén Blades deposita en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. Nuestra Caja de las Letras, la antigua cámara acorazada del Banco Español del Río de la Plata —edificio que hoy alberga nuestra sede central en Madrid—, ya no custodia dinero ni joyas, sino cosas con un verdadero valor: voces y maneras de entender el mundo que una cultura decide preservar para conservar su historia en el futuro. Y entre todo el ruido, pocas voces han sabido narrar el latido urbano, moral y sentimental de América Latina como la voz de Rubén Blades”, expresó García Montero.
Para García Montero, lo más admirable de la trayectoria de Rubén Blades es que nunca separó el arte de la responsabilidad ética, un valor que continúa siendo decisivo en la actualidad.
“En canciones como Plástico denunció el vacío del consumismo y la pérdida de identidad cultural mucho antes de que esas discusiones ocuparan el centro de los debates contemporáneos. En Desapariciones convirtió el dolor de las dictaduras latinoamericanas en memoria colectiva y en una pregunta moral que sigue abierta. En El padre Antonio y el monaguillo Andrés llevó a la música popular el eco ético del arzobispo Óscar Romero y de quienes defendieron la dignidad humana frente a la violencia. En Amor y control recordó también la fragilidad de la enfermedad, la familia y el cuidado, elementos que forman parte de la experiencia social de nuestros pueblos. Y en canciones como Patria nos enseñó a sentir los vínculos de toda nuestra comunidad”, resumió el titular del Instituto Cervantes.
García Montero apostilló que una de las lecciones más profundas de la obra de Rubén Blades es concebir la cultura como un espacio de conversación común, incluso en medio de los desacuerdos. Todo ello en un contexto donde la música y la literatura funcionan como lugares en los que los individuos pueden reconocerse mutuamente.
“La lengua española no vive solo en los diccionarios, en las academias o en los libros. Vive también en las canciones, en la oralidad popular, en los barrios, en las historias compartidas y en la memoria emocional de quienes encuentran en la cultura una forma de comunidad. Querido Rubén, gracias por haber convertido la música en una forma de conversación moral con nuestro tiempo. Gracias por haber llevado a Panamá, al Caribe y a toda América Latina al corazón cultural del mundo hispánico contemporáneo”, resaltó el presidente del Instituto Cervantes.
En distintos momentos del evento celebrado el sábado 23 de mayo, Rubén Blades recibió ovaciones del público, desde su aparición en el escenario hasta el momento en que firmó las maracas que dejó como parte de su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Posteriormente, el artista dedicó unas palabras tras realizar la simbólica entrega, dejando un mensaje esencial: el éxito nunca es de una sola persona.
“Siempre es el resultado de una serie de contribuciones que te llevan hasta este lugar. Hay gente mejor que yo y personas más merecedoras que quizá no tuvieron la oportunidad. Por eso, uno agradece a toda la gente que lo ayuda, que sabe más que uno y que, con su talento, hizo posible que hoy estemos aquí. Así que hay que recordar y hacer partícipe de este momento a toda esa gente que, durante tantas décadas, me ha ayudado”, expresó, agradecido con el público panameño y latinoamericano que lo sigue desde sus inicios con Fania Records.
La directora de Centroamérica Cuenta destacó que la próxima edición del encuentro literario se celebrará en Guatemala en 2027, motivo por el cual también estuvo presente el ministro de Cultura guatemalteco, Luis Méndez. No obstante, el festival regresará a Panamá en 2028.
“Hemos escuchado voces, compartido historias y debatido sobre nuestro presente, reconociendo que la cultura sigue siendo un puente poderoso para unir a nuestros pueblos. Este festival nos convoca a celebrar la palabra, la memoria y, sobre todo, la libertad, valores que nos unen y nos inspiran. En este espíritu de celebración cultural, Panamá se siente profundamente honrado y orgulloso de conmemorar este año la entrada del segundo panameño en la prestigiosa Caja de las Letras del Instituto Cervantes. La presencia de Rubén Blades en la Caja de las Letras consolida el lugar de Panamá en el mapa de la cultura internacional y, yo diría, también de la cultura universal”, expresó la ministra Maruja Herrera.
El primer panameño en ingresar a la Caja de las Letras fue Ricardo Miró, cuyo legado fue entregado en septiembre de 2025 a la sede del Instituto Cervantes en Madrid.
En tanto, Luis García Montero destacó durante su discurso la labor del escritor nicaragüense Sergio Ramírez en la organización y consolidación de Centroamérica Cuenta.
“Centroamérica Cuenta ha logrado algo extraordinario: situar a Centroamérica y al Caribe en el centro de la conversación cultural iberoamericana contemporánea, no como periferia ni como nota al margen, sino como el territorio fundamental de creación, pensamiento y memoria que es”, afirmó el presidente del Instituto Cervantes.
Por su parte, el ministro de Cultura de Guatemala, Luis Méndez, elogió la resiliencia de los organizadores del festival para mantener viva la actividad pese a la imposibilidad de celebrar el evento en Nicaragua debido a la situación sociopolítica que atraviesa el país.
“Cuando las difíciles condiciones que atraviesa Nicaragua se instalaron, pudo haberse frenado el impulso que significaba un festival como este. Pudo haberse frenado Sergio, Gioconda, Claudia y todo el equipo que lo hace posible. Pero no sucedió. Al contrario: cargaron con el alma de su país. Creo que es una maravilla constatar que un país es mucho más grande que un territorio; que un país es una energía mucho más poderosa. Y esa energía que Sergio, Gioconda, Claudia y muchísimos compatriotas nicaragüenses han sabido cuidar es también un enorme privilegio”, expresó Méndez, quien se mostró emocionado de estar en la patria de artistas como Rubén Blades y el poeta Manuel Orestes Nieto.