“Pensar en Panamá” de Figueroa Navarro: la crítica y el gran público lector

  • 20/06/2026 00:00
Más que una recopilación de artículos, Pensar en Panamá constituye un valioso retrato de la vida intelectual, cultural e histórica del país. Su autor reivindica la prensa como espacio de reflexión crítica y diálogo con el gran público

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Hay libros que disfrutamos de leer. Otros que disfrutamos y necesitamos. Pero, en verdad, las fronteras entre ambos momentos son muy difíciles de establecer, al menos que leamos un libro por pura necesidad de trabajar, de buscar información, u otra cosa. Lo cierto es que en algún momento, de finales de la pasada década, adquirí el libro del sociólogo, Alfredo Figueroa Navarro, Pensar en Panamá (2009), que es para mí un referente fundamental del pulso intelectual y cultural en el país.

El libro tiene como subtítulo, Obra periodística (1971-2009). Al tenerlo en la mano, no pude imaginarme qué tan interesante iba a ser este libro y, además, cuánto lo habría de necesitar y disfrutar, a tal punto que ha cruzado dos veces el Atlántico entre Berlín y Panamá.

Pertenece Figueroa Navarro a aquellos académicos que, por su conciencia y diríamos deber cívico, no olvida al gran público lector y por eso nos dice en la advertencia, lo siguiente: “La ostensible carencia de revistas académicas en el Istmo del último cuarto del siglo veinte y de los albores del tercer milenio impelió a que recurriese a los periódicos locales para expresar opiniones y comunicar juicios destinados al gran público general. Siempre he considerado a la prensa como un invaluable instrumento comunicativo”.

Hoy día hay más revistas académicas en el medio, sin embargo, soy de los que piensan, que no debemos nunca olvidar al gran público, porque evidentemente estos no leen las revistas académicas, especializadas, hechas para el gremio y los interesados.

En un mundo dominado por las redes, las imágenes, los contenidos concisos y fácilmente digeribles, es una verdadera labor permanecer en el medio periodístico escribiendo reseñas de libros y problemáticas intelectuales, sin que nadie los pida e, incluso, necesite. Pero este trabajo hay que hacerlo.

Ahora bien, no quiero cometer el error aquí de juzgar, sin tener datos previos, si hoy día contamos con públicos más o menos interesados para leer los contenidos de la cultura de los libros, aunque tengo la sospecha de que contamos con públicos más leídos, más ilustrados, más viajados y preocupados por el devenir intelectual.

Pensar en Panamá que, por cierto, tiene una imagen en la portada del pintor Rubén Villalaz (1897 – 1994), es un libro dividido en veintisiete aproximaciones (capítulos), desde la antropología, pasando por la historia, que hace gran parte del libro, el arte visual, el folklore y la literatura, hasta el género y la música, es decir, el autor clasifica los textos de acuerdo con sus múltiples intereses que versan sobre Panamá, aunque, hay que decirlo, el autor está al tanto del pulso intelectual, regional y global. Podría decirse que no hay ningún tema que se le escape a este profesor que, por muchos años, ha impartido la materia Sociología de la Comunicación, y, sin duda alguna, ha ejercido el oficio de crítico de libros, en un medio donde la crítica, ha brillado por su ausencia o es difícil ejercerla, tanto por la escasez de medios (no hay revista de libros), como por la falta de tradición al respecto. Sin embargo, nos dedica unas líneas verdaderamente instructivas, en 1973, al referirse a Elsie Alvarado de Ricord, quien publica un estudio crítico sobre Ricardo Miró, que reza así: “Juzgo entonces, que la importancia del estudio, que debemos a la continua y lucida devoción de su autora, radica, en que no existen, presumiblemente, otros nexos que los meramente estéticos entre ella y el objeto de su ensayo. Ni razones de amistad, ni afinidades de sangre, dictan sus renglones. En una sociedad como la nuestra, tan parecida al Macondo de García Marquez, casi todos tenemos la virtud de ser parientes, reales o virtuales, circunstancia ésta que debilita todo esfuerzo crítico auténtico¨. Efectivamente, menciona un problema que, hasta hoy día, no se ha solucionado, a pesar de que en el medio académico algunas revistas han institucionalizado la lectura ciega de pares, que es una práctica muy positiva para garantizar la calidad de los trabajos publicados. Pero aquí todavía falta mucho por hacer, porque es evidente la ausencia casi total de reseñas críticas de libros en las revistas especializadas y más aún en los medios dirigidos al gran público que, como en la Estrella de Panamá, donde yo publico regularmente, desde hace catorce años, aparece ocasionalmente una crítica de libros.

Lo que sí es cierto es que hay un puñado de académicos, artistas y escritores que, como Figueroa Navarro, han ejercido y ejercen este ejercicio cívico de escribir constantemente en la prensa y debo recordar al sociólogo, Marco Gandásegui, no hace mucho fallecido. En este sentido, no puedo dejar de mencionar al geógrafo e historiador Omar Jaén Suárez, a escritores como Carlos Fong, a jóvenes filósofos como Abdiel Rodríguez Reyes, al sociólogo Guillermo Castro muy presente en publicaciones en redes y al artista Humberto Vélez. Todos ellos ejercen esta actividad como un oficio cívico de orientación a la opinión pública con contenidos críticos y polémicos. Es de aquí que el libro de Figueroa Navarro, Pensar en Panamá, es un libro tremendamente útil para quienes están permanentemente investigando sobre el quehacer intelectual y cultural del país, es una fuente con muchos datos e informaciones encerradas entre sus páginas, y reflexiones sugerentes para diseñar, incluso, proyectos de investigación. No hay nada, como dije más arriba, que no sea objeto de la atención de este autor, amplitud que, por otra parte, me recuerda al sociólogo berlinés George Simmel (1858-1918), donde se une la crítica y la crónica, la reflexión y el juicio, el sentido de lo contemporáneo y el buen gusto por la escritura.

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