Guardianes de la Autopista

PANAMÁ. La mañana parecía perfecta para la Operación Autopista. La actividad empezó desde muy temprano, pero la parte medular arrancó cu...

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

PANAMÁ. La mañana parecía perfecta para la Operación Autopista. La actividad empezó desde muy temprano, pero la parte medular arrancó cuando el sol ya calentaba de lleno a la comunidad de Kuna Nega, en el corazón de la cuenca del Canal.

Eran poco más de las ocho de la mañana. Sobre las colinas de Mocambo, el resplandor solar se dejaba sentir con fuerza. A esa hora formalmente empezó la Operación.

Jorge Matsufuji, el motor de la actividad, había llegado hacía unos 10 minutos al sitio y se dirigió a la Escuela Kuna Nega. Eran ya las 8:30. Matsufuji entró al salón del Segundo B y saludó a la maestra Acela González. Enseguida se dirigió a los pequeños: “Niños ¿sienten calor?”. Con esta pregunta, Matsufuji empezó una arenga a los escolares que tenía como fin animarlos a participar de la Operación Autopista.

“¡Síiiii!” fue la respuesta de los pequeñines de apenas siete años en promedio. El discurso fue rápido. “Ustedes saben que no hay agua en los ríos y que la comida está cara. Entonces, ¿qué tenemos que hacer?”, volvió a preguntar Matsufuji. “¡Sembrar!”, contestaron los niños.

El pequeño escuadrón de Guardianes de la Tierra quedó listo para salir hasta orillas de la Autopista Panamá-Colón, unos metros al noreste de la escuela.

Allá, donde se empezarían a sembrar los guayacanes, ya los esperaban 17 graduandos del Instituto Nacional de Agricultura, INA, que habían preparado y cuidado las matas por un año entero. Manuel Duque, vecino de Kuna Nega desde hace 20 años y quien cuida el pequeño huerto comunitario; Ángel, el encargado de limpiar el área con una cuadrilla de tres mozalbetes; el presidente de la Asociación Kuna de la comunidad y el pastor Luis Perea.

También había una mesa con frutas y un modesto equipo de sonido. Al mismo tiempo que los niños, llegaron Jacobo Batinovich, Mario Typaldos y Heraclio Rojas, del Club Rotario, y Tatsuya Yamada, el visitante distinguido que siempre está en un evento como este.

LEGADO NATURAL

Tatsuya es el hijo de Yohisha Yamada, un empresario japonés ya fallecido que desarrolló una profunda amistad con Matsufuji. Antes de morir, pidió inmortalizar su memoria en Panamá sembrando árboles en su nombre. Su voluntad se cumplió ayer, cuando entre Matsufuji y su hijo Tatsuya sembraron varios plantones.

El calor no dio tregua, ya eran las 11 de la mañana, los niños de la Escuela Kuna Nega habían retornado a sus aulas, Manuel Duque y Ángel recogían los equipos. En las laderas del puente Cárdenas, en la vía hacia la Autopista Panamá–Colón, quedaron sembrados unos 75 árboles.

Matsufuji, de 74 años, no había parado en toda la mañana, se despedía de los chicos del INA. “...Muchachos, ¿Sienten calor...?”.

Lo Nuevo