El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 26/03/2010 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. Cada año, unas novecientos baulas buscan la oscuridad y el silencio de la noche de la playa de Armila, en Kuna Yala, para depositar sus huevos, en un intento por preservar su especie.
Isis pinto, bióloga de Fundación MarViva, una organización dedicada a la protección de los recursos y áreas marinas dijo que las tortugas anidan cada dos o tres años y desovan unos 110 huevos —que son del tamaño de una bola de billar—. En promedio, 80 eclosionan, pero, sólo una o dos alcanzan la madurez.
La playa, de unos cinco kilómetros de largo, está muy alejada de otras comunidades indígenas y muy cerca de Colombia, lo que favorece la llegada de los quelonios gigantes, que pueden alcanzar hasta tres metros de largo y pesar hasta 300 kilos de peso.
Carlos López, líder espiritual del pueblo, recuerda con nostalgia que desde niño esperaba con ansiedad la temporada de anidación de las tortugas, que se inicia en el mes de febrero y se extiende hasta junio, para presenciar el espectáculo natural. Lo triste es que podrían dejar de existir si no hacemos algo para conservarlas, dice con nostalgia el sahila del pueblo indígena.
Muchos años han pasado desde entonces, hoy tengo 45 años y deseo que las futuras generaciones de kunas tengan la oportunidad de disfrutar el evento dijo.
Cada año, el pueblo indígena, de unos 545 habitantes, se reúne para festejar la llegada de las primeras tortugas que llegan a la playa.
Entre danzas, bailes, banquetes y ferias, los indígenas les dan la bienvenida a las tortugas. También aprovechan la ocasión para liberar los neonatos. Con este acto simbólico desean resaltar la continuidad de la vida de las especies, explicó López.
Según él las baulas son una visita muy especial por formar parte de la familia de la “gran abuela”: el mar. “Ellas provienen del mar, por eso forman parte de nuestra familia”, dijo Ignacio Crespo, dedicado al desarrollo del turismo ecológico.
Para este año 2010, la población de unos 545 habitantes, se ha propuesto organizar el “Primer Festival Científico Folclórico y Cultural de las Tortugas Marinas en Armila”.
La iniciativa, que tendrá lugar los días 21, 22 y 23 de mayo, contará con el auspicio de la organizacion de tortugueros: Ocean Revolution (OR), entre otros invitados especiales. El propósito del evento, además, de posicionar a Armila como destino ecológico, es concienciar a la población sobre la protección de las tortugas marinas.
Y es que el panorama de las especies no es nada alentador. Más del 80 por ciento de su población a nivel mundial ha declinado, explicó la bióloga de MarViva.
Las baulas, que habitan en la Tierra desde hace casi 400 millones de años —desde la era de los dinosaurios—, están afectada por la cacería ilegal de sus huevos, la pesca incidental, la contaminación de su hábitat y las variaciones climáticas, expresó Pinto.
El peligro de desaparición de la tortuga es enorme tanto que el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas (CITES), la incluyó dentro de la lista de especies en peligro de extinción para protegerla.