La industria del concreto en Panamá se prepara para un año de recuperación en 2026, con expectativas de crecimiento moderado y un renovado impulso gracias...
- 22/03/2011 01:00
Las sociedades avanzadas ambientalmente están caminado progresivamente hacia una nueva cultura del agua.
Esta nueva tendencia integra el uso de activos y pasivos del caudal hídrico, así como las demandas a satisfacer de un ecosistema con capacidades limitadas de aportación y de transporte.
En el caso de Panamá, es necesario promover campañas de sensibilización para lograr cambios de actitudes que sean estables en el espacio y en el tiempo. Algunas aplicaciones prácticas de esta nueva filosofía que promovemos en el país son la implantación de tarifas diferentes para el uso de agua potable (doméstico, comercial e industrial), que cubran el costo de explotación, potabilización, distribución, mantenimiento de la redes e infraestructura.
Además, hay que consolidar la participación organizada de los usuarios y la sociedad en el manejo del agua, así como promover la cultura del buen uso y del cumplimiento del pago.
Desarrollar programas académicos de investigación en tecnologías para la conservación del agua, que motiven la participación interactiva de los alumnos en la gestión integrada de los recursos hídricos.
Estimular en los sectores empresariales (industrial, comercial, agropecuario) comportamientos amigables con el medio ambiente, así como la incorporación de tecnologías de producción más limpia para sus procesos productivos.
Organizar y capacitar a los usuarios del agua para mejorar la coordinación y la cooperación entre los organismos públicos, privados y la sociedad civil.
Desarrollar programas de divulgación y comunicación amplias en radio, prensa y televisión, que promuevan conductas de ahorro y de uso eficiente del agua.
Diseñar sistemas de información para fomentar la conciencia y conocimiento en todos los sectores involucrados en la preservación del patrimonio hidrobiológico.
Este, el modelo Escalante plantea que el manejo actual del agua en este país tiene barreras conceptuales erróneas que impiden el desarrollo de una gestión hídrica eficaz. Planteamientos como ‘el recurso es infinito y un regalo de la naturaleza, por lo tanto es gratuito y finito, siempre estará disponible’, favorecen la cultura del despilfarro.