El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 01/08/2012 02:00
Diariamente vemos desde nuestras casas a través de las ventanas, o por donde transitamos al aire libre, formaciones en el cielo de diversas formas, extensiones y tamaños.
Las nubes adquieren formas de filamentos, ganchos, vellones de lana, ondulaciones; extendidas en mantos uniformes o globulares, además de tamaños que van desde pequeñas porciones a grandes alturas en la vertical.
Las nubes se forman cuando existe un determinado contenido de humedad en la atmósfera y que se efectúe un enfriamiento, a fin de que el vapor de agua se condense alrededor de la infinidad de micropartículas sólidas que se encuentran en la atmósfera. Este enfriamiento puede ocurrir al elevarse el aire caliente (que es menos denso y más ligero) a las frías capas superiores y alcanzar la temperatura adecuada para que provoque la condensación. También las disminuciones bruscas de la presión atmosférica originan descensos de temperatura y condensación. También las montañas que son accidentes orográficos contribuyen de manera notable en el ascenso y enfriamiento del aire.
Los frentes de aire caliente y fríos, que se encuentran y convergen, provocan ascensos de capas de aire húmedo que originan nubes. Las nubes son en realidad agua en transición. Constituyen una etapa muy importante del ciclo hidrológico en el cual circulan anualmente entre tierra y cielo 400 mil kilómetros cúbicos de agua. De esta cantidad, 335 mil kilómetros se evaporan del mar y alrededor de 65 mil de los continentes (tierra húmeda, vegetación, lagos y ríos).
La atmósfera es en sí un medio de transporte de dicha humedad, y en ella se realizan la evaporación, la formación de nubes, y la precipitación.
El mayor volumen de agua que ha caído en forma de lluvia, granizo o nieve va a regresar al mar por medio de ríos o corrientes subterráneas.
En los océanos la energía calorífica del sol provocará la evaporación y la consiguiente formación de nubes, para cerrar el ciclo del cual depende la vida de los seres que habitan en los continentes, ya que en éstos caen aproximadamente 100 mil kilómetros cúbicos de agua por año, o sea, la cuarta parte del volumen total que cae sobre el planeta.
Se denomina nubosidad a la fracción del cielo que, en un momento dado, aparece cubierta de nubes. Se suele evaluar directamente al ojo. Se habla de cielo despejado cuando no hay nubes, cielo nublado cuando está cubierto de nubes, pero sin cubrirlo por completo.
Se puede evaluar la nubosidad mediante el higrógrafo basado en la acción de la humedad.
Otro método consiste en medir las horas de insolación con el heliógrafo de Campbell-Stokes, el heliofanógrafo de Jordan y diversos modelos de actinógrafos, algunos de ellos registradores.
Las nubes se clasifican atendiendo a su altitud en tres (3) grandes grupos: bajas, medias y altas. En la familia de las nubes bajas encontramos a los: cúmulos, estratos, estratocúmulos y cumulonimbos. En la familia de las nubes medias encontramos a los: altoestratos, altocúmulos y los nimbostratos; y en la familia de las nubes altas encontramos a los: cirros, cirrostratos y cirrocúmulos. Una colaboración de la Escuela de Meteorología de la Universidad de Panamá
METEORÓLOGO