Humedales, sitios críticos para el desarrollo de actividades humanas

  • 03/02/2021 00:00
Más de 300 mil panameños viven dentro o en el área de influencia de algún tipo de humedal, contribuyendo de esta manera a que estos ecosistemas corran el riesgo de desaparecer. Panamá cuenta con 39 humedales, de los cuales solo cinco son considerados de importancia internacional
Los humedales marinos incluyen todo aquel ambiente de aguas marinas someras, así como playas rocosas, de arena y de grava.

Los humedales son fundamentales como ecosistemas para la vida en todo el planeta; en ellos vive un gran número de especies animales y vegetales que se encargan de regular el ciclo del agua y el clima, creando un equilibrio perfecto.

Además, aportan al hombre recursos indispensables para disfrutar de una mejor calidad de vida. Sin embargo, hoy podemos ver con preocupación cómo los humedales corren el riesgo de desaparecer porque las actividades humanas los están degradando de manera vertiginosa, comentó a La Estrella de Panamá Mayté González, directora ejecutiva de la Fundación Wetlands International, que trabaja a nivel mundial, regional y nacional a fin de lograr la conservación y uso racional de los humedales, como una contribución al desarrollo sostenible.

De acuerdo con el Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental (Creho, 2010) más de 300,000 panameños viven dentro o en el área de influencia de algún tipo de humedal, desde donde se realizan actividades como pesca, recolección de moluscos y crustáceos, y en segundo lugar la agricultura de subsistencia, además de ganadería y turismo. “A raíz de esto se estima que los humedales de Panamá y sus zonas de influencia se han convertido en sitios críticos para el desarrollo de estas actividades productivas”, resaltó la ejecutiva.

“En 2021 queremos destacar la creciente crisis del agua dulce que amenaza a las personas y al planeta debido a la pérdida de humedales. Para desarrollar la resiliencia, el mundo necesita reducir los riesgos climáticos, lograr la seguridad alimentaria y humana, y recuperar la biodiversidad. Necesitamos revivir los humedales a un ritmo y a una escala nunca antes vistos. Tenemos la ambición y la visión para que esto suceda”, detalló González.

Regulaciones en Panamá

La directora resaltó que el país, como parte de las estrategias para la preservación de los humedales, cuenta con marcos regulatorios como la 'Política nacional de humedales de la República de Panamá'.

“Panamá cuenta con un marco regulatorio y normativo amplio, orientado a la conservación de la biodiversidad y su aprovechamiento sostenible, que, debido a los diversos cambios en la legislación ambiental, han generado vacíos legales y administrativos que se deben esclarecer. Aunado a esto, es necesario continuar y aumentar la presencia institucional en las áreas de humedales, así como la armonización de las competencias institucionales en algunos casos, relativas al manejo de los humedales, para facilitar la fiscalización y monitoreo de su gestión, y de su estado de conservación”, continuó González.

“Se calcula que en los últimos 50 años se ha talado a nivel nacional más de la mitad de los bosques de manglar y humedales existentes. Se estima que para 1969, Panamá contaba con 360,000 hectáreas de manglar, pero esta superficie ha bajado a 170,000 en 2007, lo que representa aproximadamente el 5,2% del área de cobertura boscosa nacional y el 2,3% de la superficie total del país”, mencionó González.

Efectos del cambio climático

Según la experta, estos ecosistemas son vulnerables al cambio climático (fenómenos meteorológicos extremos como fuertes lluvias, tsunamis, sequías, entre otros), inducido por la actividad humana, pero si se manejan correctamente, estos sitios y su biodiversidad tienen un importante papel que desempeñar en la mitigación del cambio climático y en la capacidad que los seres humanos tengan para adaptarse a este.

“Es importante que la población panameña ayude a preservar los humedales, ya que aportan beneficios fundamentales para el futuro de la humanidad, especialmente porque son cruciales para el desarrollo social y económico”, resaltó González.

Actualmente Panamá cuenta con 39 humedales, de los cuales solo cinco son considerados sitios Ramsar (humedales de importancia internacional), y estos son: San San Pond Sak en Bocas del Toro, bahía de Panamá en la ciudad capital, Damani Guariviara en la comarca Ngäbe-Buglé, punta Patiño en Darién y golfo de Montijo en Veraguas.

De acuerdo con la Sociedad Audubon Panamá, el humedal de la bahía de Panamá, con una extensión de 85,664 hectáreas, de las que 39,703 corresponden a la superficie terrestre y 45,960 a la marina, debe ser preservado ya que por este transitan miles de aves playeras que emigran del norte hacia Suramérica en el invierno occidental, pero que actualmente se ven amenazadas por la contaminación del ecosistema. Se estima que anualmente transitan por la bahía de Panamá entre un millón y dos millones de aves.

“Los humedales son áreas terrestres que están saturadas o inundadas de agua de manera permanente o estacional. Entre los humedales continentales se incluyen marismas, charcas, lagos, ríos, llanuras de inundación y pantanos. Entre los humedales costeros se incluyen marismas de agua salada, estuarios, manglares, albuferas o lagunas litorales e incluso arrecifes de coral. Los estanques piscícolas, arrozales y salinas son humedales artificiales”, mencionó la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Ayer se conmemoró el Día Mundial de los Humedales, declarado en 1997, y la fecha fue elegida en conmemoración a la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, que se celebró el 2 de febrero de 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán.

Los humedales son ecosistemas con gran diversidad biológica.

El tema de este año destaca los humedales como fuente de agua dulce y alienta a la acción para restaurarlos y detener su pérdida.

“Estamos viviendo una creciente crisis del agua dulce que amenaza a las personas y al planeta. Se está utilizando más agua de la que se puede reponer, destruyendo el ecosistema del que más dependen el agua y la vida en general: los humedales”, reconoció la ONU.

La campaña 2021 destaca la contribución de los humedales a la cantidad y calidad del agua dulce en nuestro planeta. “El agua y los humedales están unidos en una convivencia inseparable que es vital para la vida, nuestro bienestar y la salud de nuestro planeta”, mencionó el organismo internacional.

IMPORTANCIA

Los humedales tienen un papel clave dentro de un país.

Ayudan a fijar grandes cantidades de carbono en su suelo y su biomasa aérea, por lo que su conservación y restauración contribuye a la mitigación del cambio climático.

Regulan la cantidad y el abastecimiento de agua, proporcionando este recurso en el momento, el lugar y la cantidad adecuados.

Mejoran la calidad del agua, eliminando y absorbiendo contaminantes.

Captan y almacenan agua de lluvia y recargan acuíferos. Almacenan grandes cantidades de agua reduciendo así el caudal máximo de las crecidas durante la época de lluvia y maximizando el almacenamiento de agua durante la época seca.

Debido a sus funciones de regulación, los humedales ofrecen una infraestructura natural para reforzar la adaptación al cambio climático. Desempeñan un rol fundamental en la reducción del riesgo de desastres actuando como amortiguadores, barreras protectoras naturales o infraestructura verde.

Son un capital natural para la diversificación de ingresos.

Mitigan la erosión del suelo, el impacto de las inundaciones, tormentas, olas de marea, maremotos y deslizamientos de tierra.

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