Isla Caña apuesta por el cultivo de ostras

PANAMÁ. La siembra y cosecha de ostras podría convertirse en la principal fuente de ingresos de los habitantes de isla Caña. Pero, la ...

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PANAMÁ. La siembra y cosecha de ostras podría convertirse en la principal fuente de ingresos de los habitantes de isla Caña. Pero, la actividad también contribuye a la replobación de las especies, que están desapareciendo por efecto de la sobrepesca.

Isla Cañas, que se ubica en el distrito de Tonosí, provincia de Los Santos, reúne las característica químicas, físicas y biológicas para el desarrollo de la actividad explicó, Diana Araúz, directora de Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), entidad que lidera un proyecto de cultivo de ostras desde hace un año con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PNUD).

Con el cultivo de ostras se beneficiarán más de 20 familias de la isla, además, la actividad incrementa la productividad biológica del lugar. Y es que los cultivos atraen a otras especies al área dijo Zedna Guerra, jefa del Laboratorio de Moluscos en Vacamonte.

La primera cosecha parcial de ostras arrojó unas 120 docenas y se inició con la siembra de 200 mil semillas nativas ( crassostrea corteziensis ). El proyecto de ARAP ofrece una alternativa de subsistencia a los habitantes dijo Guerra.

EL CULTIVO

La semillas para el cultivo de moluscos son importadas de la ciudad de México, bajo un estricto control de calidad. Los costos son mínimos asegura la funcionario de ARAP.

Pero, las autoridades habilitarán un laboratorio de moluscos para empezar a producir las semillas en el país, lo que redundarán en la disminución de los costos para la adquisición de la materia prima.

Estas semillas son colocadas en un módulo con un capacidad para mil quinientas ostras. Luego se transportan a un ecosistema de agua dulce, que ofrezca los nutrientes para el crecimiento de los moluscos.

Durante este proceso es importante el mantenimiento explicó Guerra. Dos o tres veces por semana se debe limpiar el módulo para evitar que los depredadores se coman las semillas. También ayuda a que las ostras puedan respirar y recibir alimentación, que proviene de las algas.

LA COSECHA

En un período de ocho meses las ostras tendrán un tamaño comercial y podrían alcanzar un precio hasta de diez dólares la docena. Cada módulo podría producir el 50% de la siembra inicial explicó Nelson Collado, investigador acuícula del laboratorio del Pacífico de la ARAP.

La actividad es rentable desde la perspectiva económica para los pescadores artesanales, dijo Collado. La razón es sencilla, continúa diciendo. Los pescadores no tendrán que invertir dinero en la compra de alimentos para engordar las especies. El agua les ofrece su sustento hasta alcanzar el tamaño para su comercialización.

En isla Cañas ya existe una cooperativa para iniciar la siembra de ostras. Ahora sólo falta abrir el mercado para la comercializar el producto de agua dulce.

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