El retiro de los sombreros y la intervención de la Plaza de Francia han reducido, según comerciantes consultados, el flujo de visitantes y las ventas de...
- 03/12/2008 01:00
PANAMÁ. En sesenta años de la Revolución Verde, se han utilizado muchos grupos de químicos para el control de las plagas que atacan los cultivos que producen alimentos de consumo para la población mundial.
Los productores aducen que los utilizan para proteger su inversión, independientemente de que el producto afecte a la población, lo cual conlleva muchas veces una falta de ética y responsabilidad con la sociedad.
Una agricultura agrotóxico dependiente —es decir, que depende de fertilizantes y pesticidas de orígen químico— es altamente contaminante de los recursos naturales, específicamente del suelo, aire y agua. Este tipo de sistema, además de costoso, no garantiza un alimento inocuo para el consumo humano.
Actualmente y por presiones de individuos, organizaciones y la sociedad civil en general, se han firmado un sinnúmero de instrumentos y convenios que tratan de parar la contaminación global del planeta. Entre ellos uno de los más importantes es el Convenio de Estocolmo, del cual Panamá es signatario, firmado en Suecia el 23 de mayo del 2001 y que entró en vigor el 17 de mayo del 2004.
Este convenio trata de eliminar en principio 12 sustancias que ha utilizado y que sigue utilizando el hombre, de las cuales 8 son plaguicidas: Aldrín, Dieldrín, Endrín, DDT, Clordano, Heptacloro, Mirex, Toxafeno. El convenio menciona además el Hexaclorobenceno derivado de emisiones industrials, usado también como plaguicida y los Bifenilos Policlorados, que son un tipo de aceites usados principalmente por la industria eléctrica para el funcionamiento de condensadores y transformadores eléctricos. Incluye igualmente un grupo de sustancias llamadas Dioxinas y Furanos, que no tienen utilidad y son producidas de manera involuntaria a partir de procesos térmicos (quema de basura doméstica y en crematorios) y que comprenden materia orgánica y sustancias de cloro como resultado de una combustión incompleta o de complejas reacciones químicas.
Al Convenio de Estocolmo se suman otros convenios en el mismo sentido, como el de Rotterdam, el de Basilea, y el Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas. Todos estos instrumentos han dado algún resultado pero no el que se esperaba, de manera que no se ha disminuido sustancialmente la contaminacion de los recursos naturales.
El Programa Mundial de las Naciones Unidas para el medio Ambiente optó por una nueva estrategia denominada SAICM por sus siglas en inglés (Strategic Approach to International Chemicals Management), es decir un Enfoque Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a Nivel Internacional.
Es una iniciativa destinada a que los productos químicos se produzcan y utilicen de modo que no causen efectos nocivos para la salud humana y el medio ambiente. Panamá han sido escogido como país piloto para iniciar y llevar a cabo esta estrategia.