¿Qué profesiones atraen más psicópatas?

La psicopatía no se limita a asesinos famosos. Existen perfiles funcionales que operan en profesiones y organizaciones, donde pueden usar su falta de empatía y conducta antisocial para escalar poder, encubrir delitos y dañar a otros bajo apariencia de normalidad

Partamos por dejar claro algo importantísimo: cuando se habla de psicópatas, nos viene a la mente nombres como los de Jack el destripador, Hannibal Lecter del Silencio de los Inocentes, Ted Bundy, Aileen Wuornos o Jeffrey Dahmer, sin embargo, esta personalidad va más allá de lo que se imagina y no agrupa solo a asesinos famosos.

Existen dos tipos de psicópatas: los disfuncionales donde caben los nombres del párrafo anterior y, los funcionales o integrados, aquellos que presentan rasgos psicopáticos y que les resultan útiles para las profesiones que realizan, por ejemplo, cuando un cirujano toma un bisturí, lo debe hacer con plena conciencia clara, sus emociones deben estar controladas y, ellas, no interfieren en una decisión de vida o muerte dentro del quirófano; logran concentrarse a tal punto que, realizan una incisión precisa sin que le tiemble el pulso y logran salvar una vida.

Muchos estudios psiquiátricos de universidades prestigiosas como Princeton, Yale, Harvard u Oxford indican que los puestos de CEO en finanzas, atraen a la mayoría de los psicópatas funcionales, quizás sea así, si consideramos la historia de Bernard Madoff, Elizabeth Holmes, Jeffrey Epstein entre otros y si sumamos películas como “El lobo de Wall Street”.

Ahora bien, la lista se hace más grande cuando hablamos de ciertas especialidades dentro de la medicina o profesiones como las del orden público, política, militares, bomberos, banqueros, paramédicos y trabajos que lleven un componente de alto riesgo como corresponsales de noticias o fotógrafos de guerra.

Desafortunadamente, el término psicópata se usa demasiado lo que complica las cosas y, es por ello, que hoy se habla de “depredadores sociales o morales”. Esta es la razón por la cual a muchos delincuentes se les conoce como “antisociales” pues violan las normas sociales, morales o éticas que existen.

Según la definición de Robert Hare, la mayor autoridad en el tema, un depredador es alguien que muestra un claro trastorno de personalidad antisocial, con graves problemas de conducta, suelen ser temerarios, tener cero comprensión de las emociones ajenas, presentan un evidente desdén hacia la autoridad o reglas morales, sociales o éticas, son narcisistas, a veces agresivos, devalúan a sus iguales o es alguien con trastorno de personalidad disocial o (TID), además, pueden desplegar otros rasgos como mitomanía, megalomanía, maquiavelismo o sadismo.

Un depredador siempre buscará estructuras organizacionales o políticas que proporcionen una base conveniente desde la cual pueden aprovecharse de otros para obtener ganancias financieras o explotarlos de alguna otra manera (sexual, mental o físicamente).

También, buscarán unirse a grupos de prestigios ya sea clubes o una corporación benéfica que les otorga legitimidad o pantallas, máscaras y reputación que maquillen la verdad de su personalidad letal. Además, ello les brinda a los depredadores acceso fácil y rápido a un grupo identificable de individuos o víctimas potenciales.

Muchísimas organizaciones facilitan a los depredadores el acceso a víctimas potenciales con las que, de otro modo, no tendrían contacto o tendrían que dedicar mucho tiempo a encontrar, incluso, pueden encontrarlas trabajando cómodamente a dos cubículos de distancia o, peor aún, durmiendo al lado de ellas. ¡Sí! así como lo lee amigo lector.

Para un depredador, es fácil y muy útil forjar alianzas en una organización. Estas pueden servir para proporcionar información sobre las debilidades.

Otro detalle más letal es que, para crear redes, muchas veces buscarán colegas dentro de la organización que pueden servir para esconder actos ilegales como lavados de dinero, crear empresas falsas, realizar evasiones fiscales, etc., etc. ¿ejemplo? Contadores, gerentes de finanzas o abogados corporativos depredadores que protegen a directores ejecutivos depredadores.

Algunas organizaciones pueden ser muy rentables para los depredadores ya que les permiten mostrar sus rasgos antisociales como: falta de conciencia, indiferencia hacia los demás, acoso, actitudes arrogantes, escasa preocupación por el bienestar de los empleados, narcisismo, sentimientos posesivos, maquiavelismo, sadismo, priorización de las ganancias por encima de las personas.

A menudo, una junta directiva igualmente insensible e indiferente, interesada únicamente en las ganancias, recompensará a estos depredadores y sus actos antisociales. Se trata de una relación simbiótica tóxica pero rentable, que resulta demasiado familiar en estos tiempos.

En este punto, muchas organizaciones a menudo tratan de “manejar” las cosas negativas internamente para evitar mala publicidad, por lo que son reacias a denunciar, incluso, una conducta criminal más grave y, ello, lo hemos visto con muchos presentadores de televisión en diferentes países. Algunas cadenas prefieren despedirlos en silencio dejando x crimen impune.

Como podemos ver, existen numerosas razones por las que los depredadores se unen a organizaciones y ciertas carreras. Es por ello por lo que el departamento de recursos humanos, que suele ser el primer filtro de toda organización, incluidas las familiares, debe, sí o sí, estar capacitada adecuadamente, en especial, en análisis conductual para perfilación criminal. Efectivamente, así como lo leyó, pues muchas empresas son el campo fértil donde se mueven muchas serpientes que parecen encantadoras.

Si bien no podemos prevenir todos los delitos ni saber cómo nos perseguirán los depredadores, el conocimiento y, la capacitación constante ayuda. Si nos sensibilizamos con antelación sobre cómo piensan los depredadores, cómo utilizan organizaciones legítimas y se aprovechan de los demás, quizás podamos proteger a nuestros clientes internos y externos, incluso, a nosotros mismos.

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