Espacios digitales regulados, la apuesta de la Unesco para combatir la desinformación y el odio

  • 09/11/2023 00:00
La organización creó una serie de normas que servirá para impulsar el respeto de los derechos humanos entre usuarios de las plataformas digitales
La desinformación es una de las formas de polarizar a las personas en temas específicos.

Las plataformas digitales son uno de los espacios más importantes para ejercer el derecho a la libertad de expresión y el debate, al convertirse en amplificadoras de la identidad, vida y relaciones sociales de los individuos.

Solamente en 2023 el 60% de la población mundial, número que se traduce a 4.750 millones de personas, utilizó las redes sociales para expresar sus opiniones e informarse sobre diversos temas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

A pesar de que este tipo de plataformas se han convertido, para algunos, en amplificadores de sus creencias personales acerca de la igualdad y la libertad, también se han convertido “con demasiada frecuencia en burbujas de aislamiento, capullos de desinformación que a veces fomentan teorías conspirativas y violencia extrema”, de acuerdo con esta misma entidad.

Estas 'burbujas de aislamiento' también pueden propiciar la creación de información engañosa con agendas ocultas o con la intención de polarizar a la población. De hecho, según 'Consumo de noticias falsas o engañosas en el mundo por país en 2022', encuesta realizada por Abigaíl Orús y publicada este año, reveló que el 80% o más de la población en países de Latinoamérica como México, Perú, Chile y Brasil, consume fake news.

Los lineamientos sugieren una cooperación mutua entre todos los sectores de la sociedad para proteger a todos los usuarios en las plataformas digitales.

Para esto, la Unesco creó las 'Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales', iniciativa que lanzó el 7 de noviembre con el objetivo de salvaguardar la libertad de expresión y el acceso a la información con múltiples enfoques a partir de una encuesta sobre el impacto de la desinformación y el discurso de odio en las comunidades virtuales, efectuada en 2023.

“Hay un requisito cardinal que ha guiado nuestro trabajo: el de preservar siempre la libertad de expresión y todos los demás derechos humanos. Coartar o restringir la libertad de expresión sería una solución terrible. Los medios de comunicación y las herramientas de información libres, de calidad e independientes son la mejor respuesta a largo plazo a la desinformación”, mencionó la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, en cuanto a estas directrices.

Una responsabilidad de todos

Estos lineamientos toman en cuenta siete principios que deben ser respetados por todas las partes envueltas en la comunicación en redes sociales. Algunas de estas son: el impacto sobre los derechos humanos es la brújula para la toma de decisiones en cada etapa por todas las partes interesadas; en todas partes del mundo se establezcan reguladores independientes y públicos, con un papel claramente definido y recursos suficientes para llevar a cabo su misión; la moderación de contenidos debe ser posible y eficaz a la escala adecuada, en todas las regiones y en todas las lenguas, y las plataformas deben tomar más iniciativas para educar y formar a los usuarios en el pensamiento crítico.

Las redes sociales se caracterizan por ser espacios en donde los usuarios pueden expresar libremente sus opiniones.

“La liberación de la palabra a través de la tecnología digital ha representado un inmenso progreso. Pero las redes sociales también han acelerado y amplificado la difusión de información falsa y la incitación al odio, lo que plantea graves riesgos para la sociedad, la paz y la estabilidad. Para proteger el acceso a la información, debemos regular sin demora estas plataformas, protegiendo al mismo tiempo la libertad de expresión y los derechos humanos”, planteó Azoulay, al justificar los nuevos lineamientos que ofrece la organización dentro de su plan de acción para regular las redes sociales.

Además, las directrices que propone la Unesco abogan por un entorno propicio para todas las partes, quienes comparten la responsabilidad de mantener la libertad de expresión, el acceso a la información y el respeto a otros derechos humanos en las plataformas digitales.

Estos entornos deben tomar medidas que protejan a grupos vulnerables o marginados, como las comunidades indígenas, las mujeres y niñas, así como periodistas, defensores de los derechos humanos, artistas, entre otros.

“Toda la sociedad tiene un papel que desempeñar para que internet sea seguro, para cuestionar los comportamientos violentos o amenazadores, para respetar los derechos de las demás personas en los intercambios en línea, para respetar la diversidad de los contenidos culturales y para ser conscientes de los sesgos inherentes a las sociedades”, también deja claro la Unesco entre las directrices para la regulación de las redes sociales y la protección de los derechos en los espacios digitales.

El plan de acción también especifica que los Estados deben hacer cumplir, respetar y proteger los derechos humanos y la libertad de expresión, al igual que ser totalmente transparentes sobre las condiciones que imponen en las redes sociales para garantizar la seguridad jurídica.

Por otro lado, las redes sociales también tienen una responsabilidad con el cumplimiento de los derechos humanos. Estas deben actuar con diligencia evaluando el impacto que tienen en cuanto a los mismos, incluyendo dimensiones de género y cultura, evaluar riesgos y definir medidas de mitigación para los ataques de odio.

Al igual que el Estado, las redes sociales y otras plataformas deben ser abiertas y transparentes con sus políticas, así como tener un sistema de medición de su desempeño. Es fundamental que estos espacios procuren que este y cualquier otro tipo de información sea accesible a los usuarios y el Estado para rendir las cuentas pertinentes de su contenido.

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