El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 18/04/2026 00:00
Según el Banco Mundial, la economía latinoamericana creció un 2,4% en el 2025, y lo hará en 2,1% en el 2026 y 2,4% en el 2027. Son cifras magras. Se necesitan innovaciones para salir de la “trampa de bajo crecimiento”, como la llama la CEPAL.
Las perspectivas críticas que se viven en cooperación internacional refuerzan el cuadro. Se refiere un reciente informe sobre las mismas y algunas experiencias relevantes.
La ayuda oficial al desarrollo (AOD) es una fuente de financiamiento fundamental para los países menos adelantados. En una economía global donde está creciendo muy fuertemente el monto de los intereses que pagan por los prestamos recibidos dichos países, los dejan con frecuencia sin espacio fiscal para atender servicios imprescindibles como salud, educación, agua y saneamiento.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó una evaluación de la situación actual de la AOD. Entre sus conclusiones principales:
Una vía promisoria para impulsar el desarrollo es según las evidencias, el comercio Sur-Sur. En los últimos 20 años se ha multiplicado por 4. Mucho puede esperarse de su profundización. América Latina lo ha estado activando continuamente.
Inclusión
La CAF ha lanzado programas innovativos para favorecer la creación de oportunidades productivas. Entre ellas se hayan: apoyo financiero a alianzas público-privadas, inversiones en municipios, atención especial al tema climático, valorización de la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas y fortalecimiento del bienestar social y las infraestructuras básicas.
Está estimulando nuevas modalidades de integración regional. Todo ello contribuirá a crear economías más inclusivas, resilientes, y sustentables.
A pesar de los déficits alimentarios subsistentes, se estima que un tercio de los alimentos que se producen anualmente son desperdiciados. Una iniciativa empresarial apoyada por las políticas públicas para aportar al problema son los Bancos de Alimentos. Los rescatan antes de que finalicen su plazo de caducidad y los ponen al alcance de los sectores más desfavorecidos. América Latina los ha valorizado e impulsado. Hay bancos de este tipo en 19 países de la región.
Para el año 2030, se espera que las operaciones combinadas de bancos en países como México, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay y Guatemala beneficien a 3,4 millones de personas.
Se estima que estos bancos evitarán que 293 millones de kilos de alimentos terminen en vertederos en un periodo de cinco años, reduciendo significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
El mensaje de la OCDE sobre cooperación debe ser muy tomado en cuenta. Asimismo, iniciativas como activar los vínculos sur-sur, impulsar la integración latinoamericana y generar acciones de responsabilidad empresarial como los bancos de alimentos, son algunos caminos significativos a seguir.