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21 de Oct de 2020

Café Estrella

Vida rápida Cuando el rock mata

PANAMÁ. Los excesos pasan factura. De eso no hay duda y en la mayoría de las ocasiones los tambaleos por culpa de las drogas o el alcoho...

PANAMÁ. Los excesos pasan factura. De eso no hay duda y en la mayoría de las ocasiones los tambaleos por culpa de las drogas o el alcohol terminan tragicamente con la vida de buenos músicos, sobre todo cuando de rock se habla. Marihuana, cocaína, heroína, LSD, anfetaminas, son solo algunas de las sustancias que se han unido a la cotidianeidad de varios artistas que por algún motivo han recurrido a ellas.

CASOS

Una vida que se acabó temprano fue la de Keith Moon, incansable baterista de la banda inglesa The Who que contribuyó a definir el estilo y hasta el sonido de esta sociedad musical. Pero apenas probó el sabor de la fama se fue enrredando en situaciones bastante comprometedoras. ‘En su puesto fue (y es) considerado el mejor baterista de los últimos tiempos. Su talento se vio disipado por su fuerte afición a la bebida y a las sustancias ilícitas’, mencionó Tony Méndez, dj de la emisora Rock & Pop. Se dice que en una fiesta hundió un Rolls Royce en el fondo de una piscina y que la cadena Holiday Inn le prohibió a él y al resto del grupo alojarse en cualquiera de sus sucursales de por vida. ‘Era bastante excéntrico y de carácter indomable’, continuó Méndez. Otra anécdota, según la fuente, es que Moon sufrió un desmayo en un concierto y que alguien del público tuvo que sustituirlo porque estaba intoxicado. Tanto trasnocho y diversión sin freno llevaron al talentoso músico al deceso. El 7 de septiembre de 1978, y con solo 32 años, Moon falleció en su departamento en Londres luego de regresar de una fiesta en la que el anfitrión fue su amigo Paul McCartney. El parte médico indicó que se había tomando 32 tabletas de clometiazol, unas píldoras anti apoplejía que le habían recetado para paliar su adicción al alcohol. ‘El galeno le dijo que debía ingerir una cada vez que sintiera ansias por beber, pero hasta un máximo de tres por día’, concluyó Méndez.

FINALES TRISTES

Siete años antes que Keith Moon desbaratara su cuerpo otro excelente cantante pasaba por similares situaciones. Jim Douglas Morrison, líder de la agrupación The Doors, se convirtió en tapa de casi todos los diarios de las principales capitales del mundo. El 3 de julio de 1971 y con apenas 27 años Morrison fue econtrado muerto en la bañera de su piso en un barrio parisino. ‘Era mí ídolo del ‘rock subterráneo’. Prácticamente ellos (The Doors) lo originaron’, comentó Eduardo ‘Pacho’ Bragin, locutor y productor radiofónico.

La causa de su defunción fue por un paro cardico provocado por la constante ingesta de alcohol y otras drogas nocivas. Su actitud de rebeldía logró que varias ciudades estadounidenses prohibieran sus conciertos. Hasta llegó el punto en que se sintió cercado y tuvo que mudarse a Francia. ‘El alcoholismo o la adicción a cualquier tipo de droga es una enfermedad que no se cura de inmediato; de hecho, en la mayoría de los casos, solo se logra disminuir el consumo. Si la persona no se controla ya conocemos las consecuencias’, señaló la psicóloga María Barreto. Para Cristian Torres, bajista de la agrupación criolla Rabanes, consumir bebidas alcohólicas nunca fue parte del espectáculo. ‘No necesitamos tomar nada para hacer un show, si lo hacíamos era realmente como parte de la diversión. Hoy tocamos sin tomarnos ninguna gota de alcohol y los conciertos no han perdido ni la fuerza, ni la irreverencia alegre de los primeros tiempos’, dijo. Iñaki Alcivia, párroco de la iglesia católica Cristo Renovado, de San Miguelito, dice que el rock sí influye en el comportamiento de sus seguidores. ‘No es que todo el rock sea malo, pero debemos seleccionar lo que escuchamos. No es ningún secreto que existen grupos adoradores del mal y que en sus canciones hablan de muerte, drogas, sexo y otras cosas negativas’.