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- 06/03/2026 13:52
La investigación por el asesinato de las hermanas Sheerydan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, continúa sumando elementos que podrían esclarecer lo ocurrido tras su desaparición durante las celebraciones del Carnaval en Barranquilla, Colombia.
En las últimas horas comenzó a circular en redes sociales un video que, según las autoridades, habría sido grabado por personas presentes en el lugar del crimen y que actualmente es analizado como posible evidencia dentro del proceso judicial.
Las imágenes muestran fragmentos de una conversación entre varios individuos que se encontraban en el sitio donde presuntamente ocurrió el ataque. En el material audiovisual se escucha a uno de los presentes reclamar a un joven identificado como “Juan” por lo sucedido, mientras otros intentan silenciarlo.
Entre las frases que se alcanzan a escuchar en el registro hay expresiones de preocupación y tensión. En un momento, uno de los presentes cuestiona: “¿Qué hiciste, Juan? ¿Qué hiciste?”, mientras otra persona le pide que baje la voz.
En el mismo diálogo también se escuchan comentarios que reflejan temor por las consecuencias legales del hecho y por la posibilidad de ser implicados en el crimen.
Las autoridades investigan la autenticidad del video, su origen y las identidades de quienes aparecen en él, ya que podría convertirse en una pieza clave dentro del expediente judicial.
Según reveló el diario regional El Heraldo, la difusión del material coincide con nuevos avances en la investigación sobre el asesinato de las adolescentes, cuyos cuerpos fueron encontrados enterrados en una zona enmontada del municipio de Malambo, en el departamento del Atlántico.
Las jóvenes habían sido reportadas como desaparecidas luego de salir de su casa en el barrio La Sierrita, en Barranquilla, durante la noche del martes de Carnaval, cuando presuntamente se dirigían a un encuentro con conocidos. Familiares aseguran que la respuesta inicial fue tardía, ya que la alerta habría sido tratada en un principio como un posible “autosecuestro”.
Durante los días posteriores a la desaparición, la familia recibió llamadas extorsivas y amenazas en las que desconocidos exigían dinero a cambio de respetar la vida de las adolescentes. Según relató la madre de las menores, los delincuentes comenzaron solicitando 50 millones de pesos colombianos (unos $13,309 al cambio actual), luego redujeron la exigencia a 20 millones ($5,316) y finalmente pidieron 5 millones de pesos colombianos (alrededor de $1,329) por cada una. En esta última comunicación le advirtieron que tenía 15 minutos para realizar el depósito o no volvería a ver con vida a sus hijas.
Tras once días de búsqueda, los cuerpos de las menores fueron hallados en avanzado estado de descomposición en un terreno del sector de Maranatha, en Malambo, lo que desató una fuerte conmoción en la región.
Las autoridades confirmaron posteriormente la captura de dos presuntos implicados en el crimen: un joven de 19 años y un adolescente de 17, señalados de haber participado en los hechos.
De acuerdo con información obtenida por El Heraldo, los investigadores también analizan si el doble homicidio podría estar relacionado con una disputa entre estructuras criminales que operan en el área metropolitana de Barranquilla, lo que habría derivado en una represalia contra las jóvenes o en un posible ajuste de cuentas.
Entre los sospechosos del caso figuran Juan David Taboada Olivera, alias “El Tata”, de 19 años, quien era novio de Sheerydan, y Fabián, conocido como “El Mono”, un adolescente de 17 años que mantenía una relación con Keyla. Este último es señalado en la investigación como el presunto autor del disparo que habría causado la muerte de la menor de 14 años, según versiones preliminares derivadas del video que circula en redes sociales.
Las autoridades también investigan si “El Tata” habría sido quien contactó vía telefónica a Maricruz Noriega, madre de las adolescentes, como parte del esquema de extorsión.
En el prontuario de “El Mono”, según reportes preliminares, figura una presunta vinculación con estructuras criminales asociadas a disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP).
Como parte de las pesquisas, investigadores del Gaula y de la Policía Metropolitana de Barranquilla rastrearon mediante georreferenciación las comunicaciones y movimientos de los sospechosos, lo que permitió ubicarlos días después en una clínica de Barranquilla, donde habían ingresado tras sufrir un accidente de tránsito.
El avance del caso continúa generando indignación en Colombia, donde familiares de las víctimas y organizaciones sociales exigen que se esclarezcan completamente los hechos y se determinen todas las responsabilidades.