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02 de Dec de 2020

Café Estrella

Jungla, sedas y piedras preciosas

PARÍS. Después del tributo a las estrellas pop de los años 1980 que rindió Jean Paul Gaultier, que vistió el sábado a sus modelos de Gra...

PARÍS. Después del tributo a las estrellas pop de los años 1980 que rindió Jean Paul Gaultier, que vistió el sábado a sus modelos de Grace Jones, Madonna, David Bowie, Boy George y Annie Lennox, y del despliegue de cuero de la casa Loewe, los diseñadores de Kenzo se trasladaron el domingo a la jungla. Pero a una jungla resueltamente urbana.

‘En la jungla de Kenzo, los tigres mueven la ciudad al ritmo de rock’: ese era el lema de la colección para la próxima primavera y verano diseñada por Humberto Leon, de origen peruano, y Carol Lim, ambos de 36 años, para la casa francesa de origen japonés.

Un ojo de tigre brillaba en la invitación al desfile, que fue un despliegue de colores vibrantes que contrataban con los tonos de las hojas y bosques del Amazonas.

Vestidos cortos sobre largas botas de piel, pantalones y chaquetas en tonos verdes musgo, naranjas encendidos, rojos fuego: la paleta de Kenzo se contagió de la selva, de las manchas de tigre.

En cambio, Andrew Gn, un diseñador nacido en Singapur y radicado en París, optó por los tejidos opulentos, como sedas exquisitamente bordadas, que decoró con perlas y piedras preciosas. Sus modelos parecían princesas, vestidas con trajes de crepé o de satín, bajo abrigos de seda. Y algunas tenían un toque de la sofisticación de Hollywood de la década de 1950.

‘Imaginé a la reina cabalgando en un elefante adornado con piedras preciosas, sentada al lado del Maharajá de Jaipur’, explicó Andrew Gn, quien enfatizó que le gusta la opulencia pero también que su ropa sea ‘fácil de usar’.

‘Quiero que cuando una mujer vea una de mis prendas en una tienda, diga: ‘la quiero’, dijo el creador, que ofreció una paleta clara, con toques de ocre y azul encendido, aunque usó también los clásicos elegantes, el blanco y el negro.

El diseñador libanés Rabih Kayrouz, quien trabajó en los talleres de Dior y Chanel, presentó una colección sofisticada, con vestidos largos de seda blanca, negra, o en tonos amarillo encendido, y suntuosos pantalones anchos en tonos tierra. Sus modelos iban tocadas todas con sombreros blancos de ala ancha, para protegerse del sol veraniego.

El pasado domingo, cuando París brilló bajo el sol, desfiló también la casa Hermès, cuyo diseñador, Christophe Lemaire, se inspiró para su colección de los pañuelos de seda estampados de la famosa casa de lujo, que utilizó en vestidos, pantalones y camisas.

Las siluetas monocromas, principalmente en blanco, pusieron un toque de elegancia clásica, como en un abrigo corto o en un top en cuero blanco tan fino que parecía tela.

El gerente de Hermès, Patrick Thomas, advirtió que la casa de lujo no registra una desaceleración en estos tiempos difíciles, y que sigue funcionando a pleno ritmo.

‘Tuvimos un buen mes de agosto y setiembre será igual’, dijo.

La Semana de la Moda de París se enorgullece de acoger lo que para muchos presentan como uno de los pulsos más estimulantes de los últimos años: el de Slimane y Raf Simons, este último presentó el viernes su primera colección prêt-a-porter para la casa Dior, que se saldó con un triunfo.