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26 de May de 2020

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Adictos al bisturí, sobrepasan los límites

PANAMÁ. La cirugía plástica es una especialidad médica encargada de corregir defectos o deficiencias del cuerpo humano que vienen de nac...

PANAMÁ. La cirugía plástica es una especialidad médica encargada de corregir defectos o deficiencias del cuerpo humano que vienen de nacimiento o que han sido afectadas por un accidente o una enfermedad, sin embargo, el concepto ‘cirugía plástica’ hoy se ha convertido para muchas personas en la herramienta para ser bello o bella, y hacerse tantas cirugías sean necesarias para parecer la copia de un muñeco, el personaje de una manga o a algún famoso.

Por ejemplo, Justin Jedlica, un neoyorkino de 32 años, quien se ha realizado 90 cirugías para parecerse a Ken, el muñeco plástico pareja de Barbie, contó su experiencia a los medios de comunicación estadounidenses. Se implantó silicona en su trasero y en sus pectorales, y se ‘retocó’ el abdomen y sus brazos. Da la impresión de que se trata de un fisiculturista, pero sus músculos no son reales, recalcó en una entrevista durante un programa sobre transformaciones extremas de la cadena ABC News.

El joven aclaró que el gimnasio ‘no es un lugar glamuroso’, por lo que no hace ejercicio. Su obsesión por lo estético viene de pequeño. Inició con su nariz, ya que le molestaba cómo se veía y se la operó una, dos y cinco veces. Hoy considera que ya está cerca de lo que para él es la ‘perfección’.

‘Yo adoro transformarme y cuanto más extrema es la cirugía, mejor’, dijo, durante la entrevista. Hasta el momento ha invertido unos ‘$100 mil’. Y en su obsesión por parecerse a Ken aseguró al Huffington Post que ‘aún me faltan algunas intervenciones más’; no obstante sus médicos le han advertido que la acumulación de silicona es peligrosa. ‘Es un precio bajo a pagar a cambio de un cuerpo perfecto’, concluyó.

Pero ¿qué tanto influyen en nuestras percepciones los modelos sociales de belleza? ¿Estamos dispuestos verdaderamente a atentar contra nuestra anatomía para sentirnos más aceptados? ¿Realmente este es el camino al ‘éxito’ o es una inconsciente autodestrucción de nuestra biología? Dos expertos en el tema explicarán estas interrogantes.

EXPERTOS HABLAN

El psicólogo Luis Ángel Restrepo explica que el joven Justin Jedlica seguramente padece del ‘trastorno dismórfico corporal (TDC), un problema emocional que surge cuando la persona no acepta su apariencia, sin importar si es hombre o mujer y a pesar de ser identificado por los demás como alguien bello, exitoso o inteligente’.

Según Restrepo, los trastornos de imagen corporal, son cada vez más frecuentes, lo cual lleva a algunas personas a recurrir a cirugías estéticas para personificar personajes de ficción como el caso de Ken, es algo que puede causar deformidades o hasta la muerte.

Uno de los errores de muchas personas es que depositan en la cirugía tantas expectativas, que después de operarse se desmoronan. ‘cualquier cirugía plástica puede mejorar una parte del cuerpo pero jamás mejorará toda tu vida’, recalcó el psicólogo.

El doctor Marcelo Corró Bernstein, cirujano plástico, indicó que existen diferencias muy claras entre los cambios lógicos que el paciente puede solicitar y cuando se trata de un capricho o de una obsesión. Según el especialista, muchas veces se buscan transformaciones desmedidas, imposibles de lograr por un medio quirúrgico.

‘Primero que todo hay que ver si la persona tiene las condiciones y la estructura ósea adecuada para hacerse una cirugía plástica en cualquier parte de su cuerpo’, señaló el experto.

RECOMENDACIONES

Es fundamental que el cirujano plástico tenga por lo menos seis años de experiencia con un mínimo de tres en cirugía plástica, opere sólo en centros acreditados y adheridos a un estricto código de ética, haya seguido capacitaciones y esté certificado como tal.

‘De acuerdo a la Sociedad Americana de Cirugía Plástica, una señal de alarma para identificar a una persona no apta para intervenir es cuando alguien entre 20 y 30 años se ha realizado más de seis o siete operaciones estéticas, por lo tanto, los médicos deben tener especial cuidado al elegir a sus pacientes y no el paciente elegir al cirujano’, detalló Corró Bernstein.

OTROS CASOS

Otro ejemplo es el caso de la llamada ‘Barbie humana’, Dakota Rose, más conocida como Kota Koti, que acumuló miles de seguidores en la web por su parecido con la famosa muñeca plástica. Luego apareció su competencia, la ucraniana Valeria Lukyanova, quien gastó unos 800 mil dólares en numerosas cirugías y llamó la atención no sólo por la similitud con Barbie, sino también por la delgadez extrema de su cintura.

La adolescente Venus Palermo aprovechó su parecido con la muñeca, también ha entrado al quirófano para asemejar más sus ojos y nariz a la muñeca y ser otra copia exacta de la Barbie de Mattel.

Sarah Burge es otra Barbie humana, se practicó más de 50 cirugías estéticas buscando la perfección. Ha declarado que no le importa tener que someterse a todo tipo de tratamientos aunque sean dolorosos con tal de lograr la belleza deseada. Actualmente, tiene una clínica de cirugía cosmética.

Anastasya Shpagina, una ucraniana de 19 años, arrasó en su cuenta de YouTube por su transformación en un personaje de manga japonesa.

¿Las personas ya no quieren ser personas?