02 de Oct de 2022

Café Estrella

A darle con todo el amor

PANAMÁ. Si la cosa es así y este año todo se acaba, queda poco más de un mes de vida. Si los mayas y Nostradamus tenían razón, ¿qué harí...

PANAMÁ. Si la cosa es así y este año todo se acaba, queda poco más de un mes de vida. Si los mayas y Nostradamus tenían razón, ¿qué haría usted hoy? ‘Renuncio ya’, dice un trabajador de seis jornadas a la semana cuando escucha la pregunta. ‘Me voy a una chocolatería’, responde un diabético. ‘Le digo a la chica que me gusta que me gusta’, dice ahora un pelado de 21 años.

Dicen otras cosas. Muchas irreproducibles pero muy fáciles de imaginar. En todas está la idea de reirse, gozar, pasarla bien y amar. La convicción de concretar eso que se viene posponiendo por vergüenza, conveniencia o porque más adelante será.

Cierto o no, los pronósticos negros son una oportunidad para animarse a más. Así lo interpretaron tres amigos, actores, dramaturgos, que dijeron por qué no hacer algo juntos para divertirnos, sacarnos las ganas, invitar más amigos y reírnos un poco de toda esta vaina.

Winnie T. Sittón (Roberto Quintero en la vida real), Noelia Vittori y Ariel Gigena fueron más allá de la charla entre cervezas y deseos y montaron ‘Vamos a darnos con todo mi amor, que el fin del mundo ya está aquí’. El fin del mundo fue la excusa para ellos pero tómela usted también: le garantizamos que va a gozar los tragos de la previa, los monólogos, los cantos desentonados y las entrevistas en vivo.

‘Lo que motivó la creación de este espectáculo fue la premisa: hagamos aquello que siempre tuvimos ganas y por una cosa u otra no pudi mos hacer en un escenario’, cuenta la actriz Noelia Vittori. ‘Yo quería volver a -dizque- actuar luego de 10 años de dirección y dramaturgia. Y ya que el mundo se va a acabar, nada mejor que intentar la vuelta a los escenarios’, dice Sitton. Para Gigena la cosa no fue tan distinta, aunque un poco sí: ‘Antes era galán, pero lo deje todo para no perder credibilidad y por eso hago esta obra. Y porque me siento libre de pecados, me gusta el ceviche y el sancocho, sin culantro’.

Los tres son amigos desde hace tiempo, montaron obras en Argentina y recientemente trabajaron juntos en ¡A por ellos!, la obra con que Sitton (Roberto Quintero, para nombrarlo como en el pasaporte) ganó el premio Miró.

Vamos a improvisar, se dijeron. ¿Tu quieres cantar? Canta. ¿Quieres hacer del sex symbol que nunca serás? ¡Venga! ¿Quieres encandilar con un flúor elastizado? ¡Pontelo muchacha! Y así iban, armaban, conversaban. Y se divertían tanto que dijeron por qué no invitar más amigos. Y entonces invitaron a más: a Agustín Clement, el primero de todos que inició con un monólogo imperdible y un cura que te hace doblar de la risa; a Javier Medina Bernal, otro premio Miró que cantó como los dioses; y, próximamente, Leonte Bordanea (del 22 al 26 de noviembre) y el querido rockstar Carlos Méndez (del 29 de noviembre al 2 de diciembre).

Los amigos invitados, agradecidos.

‘Disfruté hasta más no poder. La obra rompió con lo estructurado que soy con el teatro. Fue una experiencia relajada y reconfortante. Mi sueño de interpretar a un cura se hizo realidad’, cuenta Agustín Clement.

‘La pasé de maravilla. Aprendí un montón y quisiera repetir la experiencia. En definitiva el teatro es un mundo en el que me gustaría seguir adentrándome. Creo que tengo un nuevo amor’, confiesa Javier Medina Bernal.

Los desconocidos y conocidos que van a ver la obra y terminan haciéndose amigos, agradecidos también con ese experimento, ese espectáculo vivo del que participan y se sienten parte.

‘Me duele la mandíbula de tanto reírme’, escuché decir a una señorita de rizos a la salida. ‘¡No voy a ser abogado, no voy a ser abogado!’, repetía y reía y volvía a repetir un señor, después de ver la obra, el chiste que acababa de escuchar.

Si la cosa es así y este año todo se acaba, haga caso: vaya hasta el teatro La Quadra y entre a ver ‘Vamos a darnos con todo mi amor, que el fin del mundo ya está aquí’. Terminará riéndose con amigos. Si llega temprano para los tragos, un poco borracho también.