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06 de Jun de 2020

Café Estrella

Grafitis, una voz a favor y otra en contra

PANAMÁ. El grafiti, según el Diccionario de la Lengua Española, es un ‘letrero o dibujo circunstanciales, de estética peculiar, realizad...

PANAMÁ. El grafiti, según el Diccionario de la Lengua Española, es un ‘letrero o dibujo circunstanciales, de estética peculiar, realizados con aerosoles sobre una pared u otra superficie resistente’.

Éste, actualmente catalogado como arte urbano, surgió en Europa; en el istmo, se encuentra en alguna que otra pared, realizado, con más o menos maestría, por un artista emergente o reconocido.

Para algunas personas, el grafiti es una expresión de protesta, una manifestación cultural; para otras, es una práctica que va en contra de las normas que rigen a la sociedad e incluso un acto de vandalismo. Por eso, las manos pintoras firman en clave.

UNO PINTA Y OTRO BORRA

A inicios de enero, Cas (nombre artístico) realizó un dibujo de un diablito congo en la pared de un edificio baldío en calle 7 de Colón, sin sacar permiso alguno. Días después, alguien cubrió el dibujo con pintura azul para ocultar la imagen por considerarla demoníaca.

Según Cas, mientras pintaba el diablo congo, dos mujeres cristianas criticaron su dibujo y lo tildaron de diabólico.

Cas contó a La Estrella su versión sobre lo que pasó con su pintura. ‘Lo sucedido fue una falta de respeto hacia mi trabajo y a la libre expresión del artista, lo considero un fanatismo religioso, porque en mi trabajo quise realzar las costumbres del pueblo colonense, haciendo una representación de su folclor y sus costumbres’, dijo Cas.

Según Cas, una de las mujeres le comentó que trabajaba en la gobernación y que lo iba a acusar, porque no tenía permiso para pintar en el área.

La corregidora del Barrio Norte de Colón, Francia Mendoza, dijo que no hay una ley que prohiba pintar o hacer grafitis en lotes baldíos u otras áreas de la ciudad. Según Mendoza, lo ocurrido con el diablo congo de calle 7 fue un mal entendido que se pudo solucionar.

La corregidora reconoce que este tipo de arte se está abriendo poco a poco en la ciudad de Colón, donde los jóvenes han empezado a plasmar en las paredes de edificios abandonados su visión y cultura.

No es la primera vez que sucede esto con el grafiti. En la ciudad capital, está prohibido hacerlos y utilizar espacios de la propiedad privada. Incluso en otros países, los grafiteros son apresados por alterar el orden y la imagen de una ciudad.

Gilberto Jordán es un colonense, quien, junto a otro grupo de artistas de la plástica, pintan las paredes para expresar lo que sienten por la provincia. Su idea surgió después de las acciones que se dieron en Colón, en octubre del año pasado, contra la Ley 72 (sobre la venta de tierras de la Zona Libre). ‘Queríamos que los colonenses se identificaran con la lucha y decidimos expresarlo en un mural’, dijo Jordán. ‘Hemos tenido el apoyo de la dirección del Instituto Nacional de Cultura [Inac] de la provincia. El único inconveniente que tuvimos fue lo que le pasó a nuestro compañero Cas’, añadió Jordán.

S obre lo acontecido, Roberto Mayer, director regional del Inac, comentó que la labor que realizan los jóvenes es encomiable.

‘Lastimosamente lo hacen en edificios abandonados y ubicados en áreas poco transitables. Esto debiese ser una de las tarjetas de presentación de la ciudad’, apuntó.

Para el artista plástico Norberto Rojas, el grafiti es sin duda una expresión artística similar a la pintura mural, sólo que menos formal. Agregó que era un arte callejero y era un medio de expresión ilícito, para expresar una emoción, un estado de ánimo o una manera de ver el mundo, ‘street art’ (arte urbano), así por medio de la pintura de aerosol, las paredes de la ciudad se transforman, se transmutan y dejan su apariencia gris para dar paso al arte que la cubre con el más creativo pensamiento o con ideas revolucionarios.

El pintor Carlos Candela siente que el grafiti es un arte incomprendido y sin soporte. ‘No hablo de contenido, sino que siempre ha sido desmeritado por su cualidad de estar expuesto en los lugares más deprimentes de una ciudad’, opinó Candela.

¿FACHADA NEGATIVA?

Desde el punto de vista estético, el arquitecto Eduardo Tejeira Davis, autor del libro Panamá: Guía de Arquitectura y Paisaje, (2007) también tiene su punto de vista.

‘Siempre verán el grafiti como algo que atenta contra el orden establecido. Esta manifestación de una u otra forma repercute en la imagen de una ciudad, esto, separando los aspectos positivos que tiene el grafiti o el mural como método de expresión’, explicó Tejeira.

El arquitecto afirmó que la mayor parte de las personas, asocian el grafiti con pobreza, vandalismo y desorden.

A Tejeira Davis, le llama la atención que ciudades como Colón estén llenas de grafitis y eso es típico de las ciudades pobres y atrasadas.