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18 de Apr de 2021

Café Estrella

‘Vamos a la cama, te curo’

PANAMÁ. ¿Sanadores sexuales? ¿Eso qué es? ¿El sexo cura enfermedades? ¡Alto! Antes de que piensen que es hora de salir a tener sexo por ...

PANAMÁ. ¿Sanadores sexuales? ¿Eso qué es? ¿El sexo cura enfermedades? ¡Alto! Antes de que piensen que es hora de salir a tener sexo por ahí hasta con el que tenga pie de atleta porque eso curará todos los males del mundo, hay que explicar qué es un ‘sanador sexual’.

Muy fácil: se trata de personas que atienden, a cambio de una remuneración económica, a individuos del sexo opuesto que tienen problemas en su desempeño amatorio y con los cuales, para lograr que se curen de su deficiencia o enseñarles qué están haciendo mal, tienen relaciones sexuales.

Leyendo así, tal cual, pareciera que un sanador sexual es lo mismo que una prostituta o un gigoló; sin embargo, quienes se dedican a esto lo diferencian de la prostitución de la siguiente forma: la fornicación que se realiza durante ‘la consulta’ es con fines didácticos/curatorios, mientras que la fornicación con una prostituta o gigoló es por fines más mundanos.

Los expertos en este tema consideran que las relaciones entre ‘curador y paciente’ no pueden considerarse una infidelidad; contrario al sexo entre prostituta y persona.

Los sanadores se ven como terapeutas, quienes realizan ejercicios y enseñan a sus pacientes cómo mejorar su condición a través del ejemplo. Si su paciente tiene problemas de sexo, ¿cuál es la única forma de enseñarle los ejercicios que mejorarán su situación? Pues a través de la fornicación.

Aunque no está aprobada, en varios países como Estados Unidos e Inglaterra, es algo común. Tanto así, que el escritor Irwin Wallace hace ya varios años publicó el libro Seven Minutes que cuenta la historia de una sanadora sexual.

Y aunque no sea algo fuera de lo cotidiano, la sanación sexual viola las leyes de varios países donde se efectúa: prostitución, proxenetismo, realización de masajes sin las debidas licencias, etc., por lo que ya en varias ocasiones han aparecido noticias de sanadoras sexuales que terminan en la prisión.

El periódico The Sun publicó el relato de una mujer, Mare Simone, que se dedica a esta profesión. Mare comenta que sus terapias no solo incluyen al paciente en cuestión sino también a su pareja, quien debe ver los ‘ejercicios’ que sanador y enfermo llevan a cabo para que aprendan también.

‘Los hombres pagan por asesoramiento y para curar su problema, no por sexo’, comenta Simone.

El sexólogo Guillermo Rolla Pimentel al ser cuestionado sobre el tema opina: ‘Esto no tiene ninguna base científica de ningún tipo. Las experiencias sexuales son individuales, dependen de la educación sexual, sólo la sexología puede curar adecuadamente las difunsiones sexuales’. El médico agrega que ‘es inútil y peligroso. Puede ser un fraude o inclusive una estafa’.

El doctor recomienda que ‘si alguien tiene un problema, debe acudir ante un sexólogo o con un psicólogo, especialidades que existen en Panamá. Nadie se debe arriesgar con esas estafas’.