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01 de Jul de 2022

Café Estrella

Vínculos e hipocresía

PANAMÁ. ‘La sociedad se desintegra. Cada familia en pie de guerra. La corrupción y el desgobierno hacen de la ciudad un infierno..’ El ...

PANAMÁ. ‘La sociedad se desintegra. Cada familia en pie de guerra. La corrupción y el desgobierno hacen de la ciudad un infierno..’ El pensamiento de Rubén Blades en la letra de ‘Hipocresía’ coincide muy bien con el eje de la literatura del escritor venezolano Edgar Borges. La obra del creador suramericano se ha caracterizado porque apela a la identidad. Esa necesidad de ambos escritores (cada uno en su campo) fue suficiente excusa para el surgimiento del libro titulado Vínculos. Apuntes con Rubén Blades, obra lanzada en versión digital hace varios meses, pero su venta en un compendio físico se expuso al público hace unos días en España, país que desde el 2005 ha acogido con mucho aprecio el ingenio de Borges.

Aunque la obra se desarrolla a partir de un intercambio de correos entre Blades y Borges, el novelista y relator (por mencionar alguno de los géneros maneja) cuenta cómo pasó de ser un oyente de la lírica del cantante panameño, a un analista de su contenido, hasta que surgió la invitación hacia Blades a ser parte de esta publicación. Este fue un proceso que se empezó a gestar —se podría decir— desde 1984, cuando se encontraron por primera vez, se consumó en el 2011 y vio la luz este año.

Este escritor creció con una preocupación por la falta de vínculos. Sí, esos mismos vínculos que se exponen en el libro. Esos que —según menciona— están ausentes en la actual humanidad, ya que se evidencia que vivimos un siglo caracterizado por el yo sin el nosotros.

Borges, aún siendo un niño, pudo comprobar que Blades no mentía cuando decía que ‘Gritos y acusaciones, mentiras y traiciones, hacen que la razón desaparezca. Nace la indiferencia, se anula la conciencia, y no hay ideal que no se desvanezca...’ Así es que en las páginas de Vínculos se deja ver que la canción urbana es literatura.

En el compendio se desnuda al niño como el recuerdo que nos vincula a todos, ese es el personaje central de los apuntes. El Rubén niño, el escritor niño, un tercer niño ladrón y un cuarto niño verdugo que termina convertido en delincuente. Luego de que se rodasen todos los apuntes se cuentan cómo terminan en adultos. Entre los anotes se dejan leer los testimonios de Rubén Blades acerca de temas de interés mundial.

Se trata de un contenido universal, pues fácilmente un habitante de Honduras podría decir que la trama se desenvuelve en las calles de esa nación centroamericana, pero lo mismo quizás pensaría un ciudadano de Venezuela. En cada uno de esos sitios bien se puede hallar que ‘No hay unión familiar, ni justicia social, ni solidaridad con el vecino. De allí es que surge el mal, y el abuso oficial termina por cerrarnos el camino’, como sigue rezando la prosa de Blades.