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15 de May de 2021

Cine

La pérdida de la inocencia

La memoria alargo plazo nos lleva por un viaje en el que interactuan tristeza, alegría, furia, temor y desagrado

La acción de Intensa Mente transcurre en dos mundos paralelos. El real, el mundo que todos conocemos, y otro dentro del cerebro, con cinco personajes que encarnan las diferentes emociones. Alegría es la que lleva el mando, Furia es un comandante de vuelo que se encarga de hacer justicia, Temor evita accidentes desde el miedo, Desagrado muestra el lado cool y Tristeza es la gran rechazada del grupo.

Ellos cinco son los bastiones de la psiquis de Riley, la niña protagonista. Como si fueran parte de la nave que comanda a Mazinger, manejan el día a día de la pequeña a través de un sistema de bolas de recuerdos que es la base del inconsciente, la imaginación, los sueños y todos los recovecos de la mente.

Pero este mundo liderado por Alegría con caos festivo y apoyándose en islas de deseos como la familia, los amigos, las boberías y el hockey sufre algunos inconvenientes que lo ponen en jaque luego de la mudanza de la familia de Minnesota a San Francisco.

En ese momento, comienza una especie de viaje de aventura de Tristeza y Alegría a través de la estructura psicológica de Riley que nos llevará a conocer la laberíntica Memoria a Largo Plazo, el mundo de Imaginalandia o la máquina de Pensamiento Abstracto, siempre con el objetivo de volver a poner todo en orden.

Pero cuando se tienen 11 años y surgen crisis como la de una mudanza y la pérdida de los viejos amigos quizás ya sea demasiado tarde para recuperar la alegría constante y la inocencia de la infancia. Es una edad en la que nace la angustia, en la que cada sentimiento es parte de una resignificación que llevará a formar una persona más adulta.

El único problema serio que tiene Intensa Mente, si es que se trata de encontrarlo, es que a sólo una hora y media de los títulos del comienzo se termina. Si esta no es la obra maestra de Pixar, sin duda comparte el podio con los mejores largometrajes del estudio.

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PENSAMIENTO

El mundo interior

Muchas películas intentaron, a veces con éxito y otras no, mostrar en pantalla el mecanismo del pensamiento o del cuerpo humano. Desde la futurista Minority Report: sentencia previa (2002), de Steven Spielberg, a El Origen (2010), de Christopher Nolan, o Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo… (1972), de Woody Allen.Intensa-mente se incorpora a ese mundo del cine para mostrar el desarrollo de la inteligencia emocional de una chica pre adolescente. Y lo hace como pocas veces se hizo. No por su precisión, que es lo menos interesante, sino por su trabajo conceptual, que tiene su punto más alto cuando sus personajes principales ingresan en la sección que abstrae y conceptualiza las ideas y de tres dimensiones pasan a dos y luego a la deconstrucción y a lo figurativo.Entre el surrealismo puro y la parodia a los CGI, esa escena es una de las más interesantes de la animación de los últimos años. Pero el nuevo largometraje de Pixar está repleto de ellas, así como de situaciones que sólo podrían ocurrir en el interior de la mente. Desde personajes secundarios imperdibles –como el amigo imaginario Bing Bong- a aquellos pequeños camios que nos hacen comprendernos y crecer.

Guillermo Katchadjian

‘ Si esta no es la obra maestra de Pixar, sin duda comparte el podio con los mejores largometrajes del estudio'

PERIODISTA