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04 de Jun de 2020

Cultura

El dulce olor a quemado...

PANAMÁ. ”Huele a quemado” es el nombre de una operación encubierta que supuestamente el general Torrijos habría de implementar en el cas...

PANAMÁ. ”Huele a quemado” es el nombre de una operación encubierta que supuestamente el general Torrijos habría de implementar en el caso de que los tratados no se hubiesen ratificado.

Hoy, a ocho años de haberse revertido todo lo ocupado por el ejercito más poderoso del mundo, desde ese mismo terreno se desarrolla “El dulce olor a quemado de la historia”. Una bienal que desarrolla piezas artísticas tomando como eje temático a la zona del canal y su relevancia histórica.

La dirección general es llevada a cabo por Walo Araújo y su directora fundadora Mónica Kupfer. Ambas figuras protectoras y promotoras del arte. país.

Ingrid Aizprúa ,asistente a la exposición, comenta que la obra que más la impactó fue la realizada por Donna Conlon, ”se siente un calor desesperante y quería salir corriendo del lugar” comenta. Se trata de un cuarto con elevada temperatura, pintado en rojo fuerte y con incomodidad acústica que representa el sufrimiento de los contagiados por la fiebre amarilla.

Las obras de esta octava bienal van desde esculturas ,lienzos, instalaciones y documentales como el de Frederick Wiseman, que se presenta por primera vez en Panamá, y que trata sobre la vida de los norteamericanos que vivían en la zona en 1976.

Los artistas llamados a participar en esta octava bienal provienen de diversos países como Bélgica, Estados Unidos, México, Inglaterra, Alemania, Eslovaquia, Nueva Zelanda y Ecuador. Por nuestro país destaca Enrique Castro Ríos, quién emplea como materia prima el “cuara” o moneda de 25 centavos. Su obra gira en torno a ésta moneda local que persiste solo como la emulación de una moneda extranjera.

Abner Benaim esculpe “Un chino y un burro”, un estudio sobre la tendencia a levantar monumentos para la glorificación de las guerras. Benaim dedica su obra a aquellos que mueren por casualidad.

Ramón Zafrani se involucra con la arquitectura de la zona y plantea cómo se mantuvieron intactos sus paisajes hasta que los nuevos propietarios las intervinieron. “Mi proyecto se enfoca en esta evolución, específicamente en las transformaciones arquitectónicas y los nuevos usos que se han asignado a los espacios” señala. La bienal de Panamá recoge lo mejor del arte contemporaneo convirtiéndose en el evento artísitico del momento.