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29 de Sep de 2020

Cultura

El maestro ciego de Pedro

ESPAÑA. Detrás de ‘Los abrazos rotos’, la próxima película del director manchego, están los ojos y los gestos de Javier del Hoyo, un in...

ESPAÑA. Detrás de ‘Los abrazos rotos’, la próxima película del director manchego, están los ojos y los gestos de Javier del Hoyo, un invidente que enseñó al actor Lluís Homar a dar sus primeros pasos sin la vista.

Se despertó a las ocho una mañana y ya no era el mismo. Había decidido no abrir los ojos durante toda la jornada. Caminó a tientas y entró con sumo cuidado al baño, se metió en la ducha, se enjabonó torpemente y notó el olor a gel con más intensidad. También se percató del aroma a café que humeaba desde la cocina.

Se secó, desayunó y salió a la calle a ciegas. Fue al cine y se sentó ante la pantalla sin abrir los ojos. Se tragó el filme entero. Todo a oscuras. Aquel día, todo fue gusto, olfato, tacto y sonido. Y miedo. Un minuto antes de acostarse abrió los ojos. Seguía viendo.

El protagonista de esta historia es Lluís Homar, director teatral, fundador del Teatre Lliure y actor de Los Borgia o Caótica Ana. El barcelonés completó, a principios del pasado mes de septiembre, el rodaje de la última película de Pedro Almodóvar, Los abrazos rotos, su segunda colaboración con el director manchego.

En la ficción, Homar, de 51 años, interpreta a un director de cine que pierde la vista después de un accidente de tráfico. Javier del Hoyo, de 48 años, es tan alto como Homar y tiene dos hijos, como él.

Del Hoyo no es un personaje almodovariano. Le atropelló un coche hace cuatro años cuando cruzaba por las calles en las líneas de seguridad. Entró en coma. Cuando despertó, un mes después, no veía nada.

“Los médicos me dijeron que todavía había posibilidades de que recuperara la visión, que había opciones”, recuerda.

Detrás de ‘Los abrazos rotos’, están los ojos y los gestos de Javier del Hoyo, un invidente que enseñó al actor Lluís Homar a dar sus primeros pasos sin la vista. Cuenta Homar que Almodóvar lo tuvo claro con Del Hoyo desde el primer momento. “Me dijo: ‘Éste es tu hombre’. “Mi aprendizaje tuvo dos vertientes”, dice Homar.