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28 de Feb de 2021

Cultura

De la prensa a la literatura

PANAMÁ. De las cinco revistas más importantes del país, cinco son dirigidas por mujeres, y al menos cuatro de ellas son sus dueñas. La...

PANAMÁ. De las cinco revistas más importantes del país, cinco son dirigidas por mujeres, y al menos cuatro de ellas son sus dueñas. La televisoras están llenas de mujeres dirigiendo y realizando sus propios programas. Los medios escritos, en tanto, mantienen la balanza equilibrada, 50/50 en la dirección y en el equipo de redacción.

Hace más de 20 años las cosas eran muy diferentes. Poco a poco las mujeres han ganado terreno en la búsqueda de un espacio en el mercado laboral, en el reconocimiento a su capacidad y en la lucha contra la discriminación de género, hasta adentrarse a las estructuras de toma de decisiones. Además de superar los estereotipos y la discriminación que rompió el estándar anglosajón y “missiano” ( por lo de misses) de las locutoras, para dar paso a caras más criollas.

A pesar de la evolución en materia profesional, lo que no cambia es que las periodistas deben conjugar los roles de madre, esposa, novia y amas de casa sobre la base de criar hijos independientes y conseguir maridos comprensivos. "Nosotras que contamos", de Inés García-Albi, editado por Plaza y Janés, describe la experiencia profesional de las mujeres periodistas en España, no muy diferente a la del resto del mundo. Pero, de momento, qué mejor forma de conocer sobre la feminización del periodismo que de la viva voz de aquellas que ejercen o han ejercido en este mundo y para más, han dado el salto de la prensa a la literatura. Esas que nos hablan de la magia, la fascinación, el compromiso de realizar una tarea como la de quien elige un marido, para disfrutarlo día con día, para toda la vida. Nombres como Isabel Allende, Rosa Montero, Carmen Rigalt, Maruja Torres, Ángeles Mastretta, Oriana Fallaci, dan cuenta de ello. Conozcamos las reflexiones de algunas de ellas.

Rosa Montero, estudió periodismo y ha escrito en El País. Asegura que trata de hacer sus entrevistas poniéndose en el papel del espectador. Confiesa además que aborda "cada entrevista como si fuera única" y sigue sintiendo nervios, aún después de 30 años de oficio. Autora de novelas como Te trataré como a una reina , La hija del caníbal y El corazón del tártaro, expresa que en la prensa "nunca hay una libertad total, aunque estemos en democracia". Si no nos censuran, nos auto censuramos al entrevistar a "quienes no están acostumbrados a los medios y dicen cosas que les causarían problemas. ¿Para qué hacer daño a alguien que es como un niño que se pone en tus manos?"