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01 de Dec de 2020

Cultura

Mosaico de la realidad mexicana

L a primera novela de Carlos Fuentes cuyo cincuentenario presenciamos mantiene una fascinado al lector, aún después de releerla. El auto...

L a primera novela de Carlos Fuentes cuyo cincuentenario presenciamos mantiene una fascinado al lector, aún después de releerla. El autor recrea una atmósfera histórica con interminable sabiduría y desentraña las complejas raíces del pueblo mexicano, el dolor y la sangre, la integración del mito y la leyenda, la magia, las leyendas populares, el pasado mítico idealizado y enigmático.

Esta maravillosa novela coral retrata los laberintos y las mil caras de la ciudad de México. Es la historia del mestizaje, de la desesperanza, de los fracasos y pérdidas de esta cultura excéntrica, el mundo de los hechizos, la realidad de los grupos sociales, los nuevos ricos, las familias tradicionales venidas a menos con la revolución, las capas marginales, la vida de las cabareteras, los que buscan en la basura, la clase media emergente luego de una revolución social. En fin, se trata de un mosaico fresco y delirante como salido de un cuadro de Diego Rivera.

Fuentes traduce el tiempo, la locura de los seres, internándose en el laberinto de las emociones y las turbulencias humanas, subyugado por el vértigo de la invención.

“Lo original es lo impuro, lo mixto. Como nosotros, cómo México. Lo original supone una mezcla, una creación”, escribió el autor. Esta edición ofrece un glosario sobre mexicanismos, ensayos sobre la obra de famosos escritores como Sergio Ramírez, Nelida Piñón y los académicos Juan Luís Cebrián, Carmen Iglesias y Gonzalo Celorio. El texto de la actual edición ha sido revisado por el propio autor.

Carlos Fuentes le confiere a la ciudad de México su propia voz, en esta novela urbana “La región más transparente”, cuyo tema es el fracaso de la revolución mexicana, publicada a los 30 años.

El relato comienza y termina con Gladys García, prostituta, dientes de oro, vestida de raso violeta brillante, cuerpo de tamal. Y la voz de Ixca Cienfuegos, hijo bastardo de la ciudad que es él mismo, cínico y despiadado, personaje mitológico, representa México, sus ritos, tradiciones indígenas y creencias ancestrales. El es el espectador. El amigo de Federico Robles, el banquero y abogado que se hizo de la nada luego de la revolución.

La nueva casta dominante hecha a base del dinero y los negocios turbios. Robles es la síntesis mestiza de este mundo, donde bullen las pasiones por el dinero. Compró barato los bienes y propiedades de las familias acaudaladas venidas a menos y las vendió a precios que superan su valor.

Es el hombre sólo que se casa con Norma para que lo represente. Viven en la opulencia. Cuando se arruina esta mujer lo desprecia. El quema la mansión de Las Lomas y ella muere calcinada. Había tenido un romance con Ixca.

En la novela también existe la figura del magnate Monroy cuya amante le es infiel con su propio hijo, llamado Josúe. Ella lo manda a matar al final de la novela para heredar su fortuna. Josúe es decapitado en Acapulco.

En la obra, el hijo no reconocido de Robles, Manuel Zamacona, es brutalmente asesinado a tiros en un bar en las afueras de Acapulco. Fuentes hace una radiografía psicosocial profunda: “Aquí no se respeta a los hombres, sino a las categorías de membrete: Señor Presidente, Señor Director, Señor Etiqueta”.

El literato recrea la derrota y la humillación, el apocalipsis urbano, en la novela omnívora sobre la ciudad excéntrica de México oscurecida por humos industriales. La ciudad espejo de espejismos succiona inmigrantes. La pobreza se traslada de sitio. Señala el deseo de sobresalir de llegar a ser alguien.

En esta novela como en su más reciente aparecen dos estudiantes pobretones, llenos de ambiciones que estudian derecho. Fuentes describe la sociedad de su tiempo y la memoria de su país en ambas novelas. Se mantiene la unidad de su obra.