08 de Ago de 2022

Cultura

El reflejo de la violencia

PANAMÁ. La noche del domingo pasado en el Teatro Nacional reinaba una atmósfera de expectativa. Después de todo, habían pasado alreded...

PANAMÁ. La noche del domingo pasado en el Teatro Nacional reinaba una atmósfera de expectativa. Después de todo, habían pasado alrededor de cinco años desde que “Babilonia Way of Life” había sido seleccionada como la obra ganadora en la sección de teatro del Premio Ricardo Miró, sin que hasta ese fin de semana fuera montada sobre un escenario. Luego de aproximadamente dos horas, el montaje culminó con una escena en la que dos secuestradores se enfrentaban a tiros con agentes del orden público.

Lo que jamás pudo imaginar la autora Alondra Badano es que la violencia ficticia representada sobre las tablas se reflejaría horas más tarde en las calles de la ciudad de Panamá, y que una de sus víctimas sería precisamente Anel Omar Rodríguez, quien hasta el martes pasado llevó las riendas del Instituto Nacional de Cultura (INAC).

Aquella noche el desaparecido político, abogado y pintor compartió con el público su satisfacción por la labor que venía realizando la institución bajo su cargo, especialmente con el cumplimiento del compromiso adquirido por el INAC de montar las obras teatrales que resulten ganadoras en el Premio Ricardo Miró.

Antes de retirarse del escenario, Rodríguez realzó el papel que debe jugar la cultura en la solución de las problemáticas sociales. Al parecer este era un tema que para él iba más allá de la acostumbrada retórica de un funcionario gubernamental. “Recuerdo una de sus últimas frases: la mejor manera de combatir la violencia es a través de la cultura”, aseguró Griselda López, directora nacional de las artes.

Según la joven poetisa Lucy Chau, ganadora de un Premio Ricardo Miró el año pasado, Rodríguez estaba convencido de que la cultura debía jugar un papel más amplio dentro de la sociedad panameña, por lo que trabajó arduamente para que a los artistas locales “se les abrieran las puertas”. Esta forma de pensar se reflejaba en su trato diario con colaboradores y artífices. “Era muy accesible. A mí me recibió en su despacho en varias ocasiones”, subrayó Chau.

“Era campechano. Gustaba de romper el protocolo”, aseguró por su parte Noris Vega, encargada de las relaciones públicas del INAC.

El poeta chiricano Alexander Zanches explicó que en Rodríguez se “manifestaban los dos elementos con que debe contar todo dirigente, sea cultural o político: rango y jerarquía”. En su página web ( http://poetaandariego.blogspot.com/ ) se pueden encontrar unos versos escritos en memoria de su amigo.

Para Badano la labor de Rodríguez fue cualitativa “en relación a otras administraciones anteriores”, un trabajo que quedó plasmado “en la gran cantidad de actividades en beneficio de la cultura”.

La dramaturga lamentó el fallecimiento de Rodríguez, un hecho que para ella evidencia que “la violencia está tocando a nuestras puertas”. Lamentablemente, se trató de una de esas ocasiones en que la realidad superó a la ficción.