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15 de Jan de 2021

Cultura

El estrés postraumático

A l trastorno de estrés postraumático se le solía llamar “fatiga de combate” y los estudios realizados se centraban casi siempre en los ...

A l trastorno de estrés postraumático se le solía llamar “fatiga de combate” y los estudios realizados se centraban casi siempre en los veteranos de guerra. En la actualidad la situación es diferente. No hay que ser soldados para que se diagnostique este trastorno de conducta, que es una reacción frecuente observada en personas normales que han vivido una situación aterradora sobre la que no tienen control.

El estrés postraumático es mucho más común de lo que se imagina la mayoría de la gente y afecta a toda clase de personas que pasan por trances de diversos tipos.

Entre los detonantes figuran desde una guerra hasta un accidente automovilístico, pasando por un intento de violación. Hasta operaciones quirúrgicas o infartos han sido el desencadenante en algunos casos.

Para que se emita un diagnóstico de esta índole la persona tiene que haber sufrido una situación traumática en que haya puesto en peligro real o potencial su integridad física.

El “terror repentino” hace que ciertas hormonas se disparen, lo que ocasiona un estado de hipervigilancia.

Los niveles hormonales suelen volver a la normalidad cuando ya no hay peligro, pero se mantienen altos en los que están en crisis y se sienten amenazados por pensamientos inquietantes los cuales en ocasiones dan origen a ataques de ansiedad o de furia.

Las víctimas suelen tener pesadillas y reviviscencias que le dan la sensación de que todavía no ha acabado el conflicto y que parte de sus vidas murió en la horrorosa experiencia.

SÍNTOMAS

Entre los síntomas de un estrés postraumático menciono los siguientes:

La sensación de que el trauma se repite; pesadillas; tendencias a sufrir de sobresaltos ante un ruido fuerte; temblores y sudoración.

Palpitaciones y problemas para respirar; ansiedad o temor: falta de concentración.

Insomnio; agitación y constante estado de constante hipervigilancia.

Embotamiento emocional; dificultad para sentir afecto y emociones intensas; sensación de que el entorno es extraño.

Pérdida de interés y apatía; dificultad para recordar aspectos importantes del hecho traumático.

Lo importante es que la persona esté consciente que después de una experiencia traumática posiblemente tenga algunos de los síntomas descritos.

Además, que es muy probable sentir miedo después del hecho en sí. Es necesaria la ayuda de un especialista en terapias de apoyo y de confrontación al problema que padece.

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