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21 de Jan de 2020

Cultura

La importancia de las palabras

S i bien es cierto que la imagen es importantísima, yéndonos al lado opuesto de la moneda, ser bella o tener una imagen impecable no exc...

S i bien es cierto que la imagen es importantísima, yéndonos al lado opuesto de la moneda, ser bella o tener una imagen impecable no excusa el mal manejo del vocabulario o peor aun, la falta de este. ¿Por dónde comenzar? Los panameños nos comemos la última letra de las conjugaciones verbales: vamo a comé envés de vamos a comer, yo fui a bailá envés de yo fui a bailar, etc. Dizque, enantes. Palabras que no existen, pero forman parte de nuestro folklore. Más que no decirlas, es saber dónde y cuándo usarlas, pues son barbarismos.

Cuando nos preguntan cómo estamos, y qué nos parece algo, hemos generalizado el uso de un adjetivo como muletilla: excelente. La vulgarización de este adjetivo le ha quitado significado, y no dice nada. Yo estoy bien, muy bien; estoy maravillosamente bien, estoy feliz, etc., estoy emocionada, entusiasmada, relajada, etc., dice más y es más específico que decir que estoy excelente. Al decir eso parece que dijera que estoy como un buen vino: bella, deliciosa, apetecible, y esa no es la pregunta cuando alguien nos saluda o entrevista. Al usarlo para describir algo que no es nuestro estado, por ejemplo: ¿Qué te pareció el circo? Excelente. Aja? Eso es todo? Hace un tiempo una persona en un lugar público mencionó un libro que acababa de leer, y dijo que era un libro muy excelente y que lo recomendaba ampliamente. No sólo no dijo por qué lo encontraba tan bueno, sino que usó muy, lo cual es inaceptable en un adjetivo absoluto como excelente, algo es excelente o no lo es, no es un poco, medio o muy. Sólo es excelente o no.

Durante la cobertura de las elecciones hubo comentarios de todos los periodistas del país, y usaron mucho la muletilla lo que es. Estamos viendo lo que es el área de votación, estamos llegando a lo que son los predios, aquí estará lo que es el sistema, etc. Innecesario: Estamos viendo el área de votación, estamos llegando a los predios, aquí estará el sistema?

Combinando corrección de vocabulario y elegancia: no es incorrecto decir voy a orinar, pero sí es totalmente innecesario y poco elegante: voy al baño/ toilette , etc., es más que suficiente, no necesitamos especificar que tipo de actividad fisiológica realizaremos. Se usa mucho decir pipi room, asumiendo que es gracioso. Después de cierta edad, sólo es infantil y poco elegante.

Otro detalle: se estila hablar de la gente anteponiendo un artículo a su nombre: mira a la Isabel, haciendo de las suyas! Ahí viene el Carlos, tarde como siempre?, poco elegante y probablemente despectivo.

Hay muchos errores que cometemos a diario. Una de las formas más seguras de iniciar una manera de hablar correcta, elegante, cónsona con una imagen física adecuada es:

a. Hablar despacio

b. Cuidar de pronunciar todas las letras de las palabras

c. Al hablar en la oficina, pensar que hay micrófonos y los jefes están escuchando

d. Leer, leer, leer (esto amplia el vocabulario).

Me ha tocado conocer a mujeres regias: bonitas, bien vestidas, arregladas, incluso manejando autos imponentes y utilizando finas joyas. Algunas veces ellas han abierto la boca y su imagen se me ha caído al suelo en 5 segundos, por no manejar adecuadamente sus palabras, frases, pronunciación, espacios, tono, modulación.

Nadie nace sabiendo, el ambiente relajado entre amigos nos hace bajar la guardia, a veces nuestro entorno familiar y social se maneja incorrectamente. Esto no es culpa de nadie y no hay por que avergonzarse o despreciarlo. Sin embargo, con un poco de esfuerzo e interés, mejorar nuestra manera de expresar el contenido de nuestras ideas y aprender a hablar en público con propiedad y corrección nos abren muchas más puertas en la vida de lo que nosotros nos podríamos imaginar.