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09 de Apr de 2020

Cultura

Un aventurero en el mar

Mike tiene un blog en el que escribe a diario, contando todas sus experiencias. A veces incluye fotos y videos. Mantenerse comunicado lo...

Mike tiene un blog en el que escribe a diario, contando todas sus experiencias. A veces incluye fotos y videos. Mantenerse comunicado lo hace sentir mucho menos sólo en altamar.

A pesar de lo que uno creería, Mike no tiene mucho tiempo libre. Cuando no está maniobrando el velero, siempre tiene algo que hacer: preparar comida, limpiar su cuarto, tender la cama, asegurarse de que todo esté bajo control. “Es como manejar una casa. Tengo que estar pendiente de todo”, relata Mike, quien reconoce que lo que más trabajo le cuesta es la limpieza. En el poco tiempo libre que le queda, escribe en el blog, lee y oye música. Se ha devorado varios libros durante el viaje, y tiene dos iPods, llenos de su música favorita. La comida está a bordo desde el comienzo del viaje. Tiene una bolsa por semana. La cantidad y la clase de alimento dependen de la zona donde se encuentra y la actividad física que vaya a requerir en esos días. Sus comidas son pre cocinadas y congeladas, sólo les tiene que agregar agua y calentar. Con un purificador, puede tomar agua fresca que saca del mar y desaliniza. De todos modos, tiene 60 litros de agua pura para emergencias. Se baña todos los días en el mar. Al salir, se echa un poco de agua dulce encima, y ya. Hasta tiene un shampoo especial para agua salada que no contamina la vida marina. A pesar de lo agotadoras que son sus jornadas, Mike duerme sólo 4 horas diarias, y no seguidas. Duerme a ratos, ya que no puede dejar el barco sin supervisión por mucho tiempo. Cuando está dormido, el velero es dirigido por un piloto automático.

“Lo que más extraño es una cama plana,” cuenta Mike, mostrando su cama del velero en forma de “V”. “La sensación que tengo es de haber dormido en una silla inclinada por meses”. Naturalmente, al llegar a tierra, lo último que quiere es comer pescado. Su tradición, cada vez que llega a un puerto, es comer carne con papas fritas, la comida que más le hace falta.

Para Mike, los días más difíciles del trayecto han sido cruzando el Southern Ocean. “Que sean los más difíciles, no significa que sean los peores. Me encantan los vientos fuertes, ver que el velero se mueve rápido, y tener que maniobrarlo. Esos días, acompañados de los espectaculares atardeceres en la mitad del mar y de todos los lugares y gente que he conocido, son lo mejor de este reto”, asegura con una sonrisa cálida. “Los peores días son cuando el barco no se mueve. Siento que no voy a llegar a ninguna parte, y me siento más solo”. Para esos momentos son para los que necesita todo su entrenamiento psicológico, para nunca rendirse y mantenerse positivo. Los cuatro días antes de llegar a la Bahía de Panamá, fueron unos de esos horribles días.

LLEGADA A PANAMÁ

Las primeras señales de que se estaba aproximando a Panamá, tristemente, fueron pedazos de basura flotando en el mar. Desde ese momento, Mike supo que le faltaba muy poco para tocar tierra. A las 7 a.m. del miércoles 9, Mike estaba a 10 millas de la bahía. Un grupo de navegantes y periodistas salieron a recibirlo a bordo del velero French Kiss. A las 8:07 a.m., el grupo avistó una pequeña embarcación a la distancia. Unos cuantos minutos después, ya se podía leer su nombre muy claramente: Totallymoney.com. Los pasajeros con las voces más fuertes le gritaron: “¡Bienvenido a Panamá!” A pesar de que el French Kiss estaba desplazándose con la ayuda de su motor, el velero de Mike andaba a más velocidad. Los dos barcos se acercaron finalmente, y el grupo panameño pudo intercambiar un par de palabras con Mike. Al entrar a la bahía, Totallymoney.com fue amarrado al French Kiss y jalado hasta el puerto. Al llegar, Mike lo primero que quería hacer era, claro, tocar tierra.

Pero no podía, tenía que esperar a que llegara un agente de inmigración para bajarse del velero. Mientras tanto, los reporteros y los marinos hacían preguntas, él relataba experiencias de altamar, y le llegaban paquetes de DHL. Entre el grupo que lo fue a recibir, estaba un camarógrafo inglés, Russel Smith, quien le llevaba algunos implementos enviados por sus papás desde Londres. Le mandaron películas, libros, y hasta cremas dermatológicas. Entre los regalos, habían un suéter y dos camisas con un dibujo del velero atrás y en la parte de adelante, la frase: “Live the dream,” (Vive el sueño). También incluía una cámara de video, para que siguiera haciendo sus blogs, pero esta vez con una luz infrarroja que le permite filmar de noche, y baterías de todo estilo: para el GPS, para la cámara, para el teléfono. Después de un rato, finalmente, llegaron los agentes de Inmigración a inspeccionar el barco y a hacer los trámites para que pudiera entrar al país. Por fin se bajó y tocó tierra en donde sería su último destino antes de volver al punto de partida.

Monte Friessner, quien dirige el Panama Sailing School , encabezó el grupo que salió a recibir a Mike cuando se aproximaba a Panamá. Él, su esposa, y su hija de seis años, Victoria, lo hospedaron durante su estadía. Al llegar a la casa, lo primero que hizo fue dormir. “Dormí ocho horas seguidas, dos veces lo que normalmente dormiría en un día,” comentó Mike al día siguiente con una cara mucho más descansada. Esa mañana, se despertó como nuevo, listo para una rueda de prensa.

Mientras permanece en Panamá, el velero está siendo revisado. La vela mayor, la genoa, se le rompió antes de llegar, y el motor (que sólo puede usar en emergencias y para parquear al llegar al puerto) tenía problemas. Originalmente, tenía planeado permanecer sólo un par de días en Panamá, pero los trabajos están tomando más tiempo de lo esperado.

La travesía de Mike la han estado siguiendo varias personas alrededor del mundo. Entre ellas, un equipo del Canal 4 de Inglaterra que desde hace dos años documenta su aventura. Están filmando a Mike desde cuando surgió la idea. Grabaron las reuniones para conseguir patrocinio antes del viaje, y han estado pendientes de él a todo momento. Ahora, enviaron a Russell desde Londres, para filmar su llegada a Panamá. En todo el recorrido, nadie se ha montado al velero con Mike mientras está navegando. Por ser un récord que debe cumplir solo, esto lo descalificaría. Sin embargo, debido a que Mike no puede navegar a través del Canal, se le permitió a Russell estar a bordo del velero durante esas horas. Aparte de hacerle compañía a Mike, Russell grabará este trayecto para que sea parte del documental.

Una de las mayores dificultades del reto que Mike está enfrentando es hacerlo solo. Si estuviera acompañado, se le facilitarían muchas cosas como poder dormir mejor, tener alguien con quien conversar, intercambiar información, y muchas cosas más. Él está muy consciente de esto. “Hacerlo solo es parte de mi reto. Me gusta desafiarme y sentir que he completado algo que me he propuesto. Durante esta travesía me he retado a mí mismo no sólo física, sino mental y espiritualmente. Me he dado cuenta de que puedo lograr lo que quiero, y hacer todos mis sueños realidad”, dice Mike pensando de antemano en cuál será su próxima meta. “Me encanta el mar, igual que las montañas, y cualquier proyecto que venga después de éste no necesariamente tiene que estar relacionado con navegar. Puede ser cualquier cosa que incluya aventuras, retos y acción”, asegura Mike con una convicción que muy pocas personas logran a su edad.

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www.totallymoney.com/sailmike