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19 de Jan de 2021

Cultura

“Rapid sex” o “slow sex”

El modelo sexual actual reduce la sexualidad, una vez se dan las condiciones para ésta, se deja de lado todo lo corporal, lo lúdico, las...

El modelo sexual actual reduce la sexualidad, una vez se dan las condiciones para ésta, se deja de lado todo lo corporal, lo lúdico, las caricias y las otras formas de disfrute sexual, y se comienza a boicotear el propio placer y la capacidad de gozar sexualmente con la pareja. Es lamentable que en más de un cincuenta por ciento de las parejas que me consultan por un problema sexual, “no existe ningún problema sexual” propiamente dicho, sino que, lo que está causando el sufrimiento de la pareja es la falta de información o actitudes equivocadas con respecto a la manera de entender el "sexo" desde un modelo mecánicista-sexológico. Un encuentro sexual no debe ser una competición olímpica donde hay que cumplir para ser sexualmente "normal" y "dar la talla". No es de extrañar que tantas personas se desanimen o no funcionen como debieran a "la hora de la verdad" en lo que se entiende por el encuentro sexual normal.

El planteamiento que hemos denominado patológico, vigente y cuestionado, se encuentra en el origen de muchas dificultades sexuales que aparecen en tantas personas según vengo constatando en mi práctica clínica de estos últimos años, dado que no contempla las condiciones necesarias para el disfrute sexual. Más grave todavía, dada su proyección social al conjunto de la población podemos decir que es el planteamiento o marco de referencia desde el que cada persona se entiende a sí misma como ser sexual y a todo lo que pueda sucederle en esta área de su persona olvidando la otra cara de la moneda: su pareja.

Tomo como ejemplo el caso de Estefanía y Carlos (nombres ficticios), tuvieron año y medio de relación íntima antes de empezar a convivir como pareja de casados.Durante el noviazgo las relaciones sexuales fueron placenteras con mucho juego sexual y caricias. En la actualidad y después de dos años de matrimonio deciden separarse. La razón es a nivel sexual. Ella empieza a sentir dolores en la penetración y progresivamente rechaza cualquier acercamiento sexual de Carlos hasta llegar a una situación en que "no le apetece" la intimidad atribuyéndole a la píldora su falta de deseo. Carlos por su parte se queja de la falta de tiempo “mi trabajo me absorbe y el tráfico me agobia tanto que cuando llego a casa deseo descansar, ver televisión un rato e irme a dormir”. En el caso de Estefanía, la falta de lubricación y del tiempo necesario de juego sexual, no le permite llegar al clímax.

Explorando su historia sexual, aparecen algunos datos relevantes acerca de las causas de sus dificultades: durante el primer año en que se fueron conociendo, sus relaciones íntimas la deseaban fuertemente y, corporalmente estaban excitados como para vivirla bien. Una vez que disponen de un lugar de intimidad para estar sexualmente cómodos y cuando quisieran, sin temor a ser estorbados por nadie, su sexualidad comenzó a ir mal y ella a no disfrutarla como antes y frecuentemente rechaza las situaciones sexuales. No hay duda que los factores externos llegan a inmiscuirse en la intimidad de una relación. Sin embargo, toda persona debe aprender a manejar esas dificultades. Lo que realmente les sucedía era que, una vez que consiguieron un espacio cómodo y la estabilidad como pareja, fueron directamente al grano. ¡Fatal!

Ahora bien, si los factores externos agobiantes son los causantes de una “mala vibra sexual” lo que se recomienda es que la pareja reduzca las veces del encuentro íntimo, no así y ¡jamás! el tiempo de duración y la intensidad del placer sexual. Preferible una vez por semana, pero eso sí: “bien hecho”. Considerando el preámbulo, un ambiente acogedor, un dormitorio vestido para la ocasión, la lencería como valor agregado y por supuesto todo el tiempo posible hasta dos o más horas de duración. Recuerden que la mujer por su naturaleza necesita como mínimo 20 minutos para alcanzar su plenitud.El apuro trae cansancio, igualmente el “rapid sex”; en cambio el “slow sex” trae descanso. Un descanso que te renovará física y mentalmente y con ganas de hacerlo al día siguiente.

Inténtalo y verásâ?¦