Temas Especiales

13 de Aug de 2020

Cultura

La Navidad llega a la cocina

L as costumbres son difíciles de borrar, así por ejemplo, en casa de mi suegro para Navidad tocan tamales, arroz con bolitas (guandú) y ...

L as costumbres son difíciles de borrar, así por ejemplo, en casa de mi suegro para Navidad tocan tamales, arroz con bolitas (guandú) y pierna de cerdo. En otras casas habrá pavo, pernil y jamón, en las casas catalanas escudella i carn d´olla , en las casas madrileñas cenarán en Nochebuena con marisco y un besugo al horno. ¿Es malo que todo el mundo mantenga la tradición? La verdad es que es bonito ver cómo pasan las generaciones y las cosas siguen igual, pero lo triste es que esto solo pasa a nivel de la comida porque el resto no solo cambia, sino que con el tiempo se ha transformado en algo tan distinto a lo que fue que no sabemos si celebramos el día del nacimiento de Jesús o celebramos el mes del despilfarro.

Es curioso que lo único verdaderamente tradicional que nos queda es la comida el resto cambia, se transforma para peor o mejor. Pero la comida cada año o cada dos regresa al mismo menú de siempre con variaciones pero con las mismas bases y así nos pasa en toda la gastronomía, espumas, caviares, nitrógeno, frituras pero al final back to the clasics , o ¿es que creen que los cocineros de moda comen todos los días lo que venden? ¡No, y no! comen lo de siempre: patitas, callos, arroces, pastas, carnes, etc.

El mejor ejemplo es ver hacia adentro de la casa donde vive cada uno de nosotros y comprobar el menú diario y el festivo para darnos cuenta de que no hemos más que cambiado un poco la apariencia pero las recetas son las mismas, los ingredientes los mismos y los sabores intentamos que sean siempre los que tenemos en nuestra memoria gustativa.

¿Por qué somos tan predecibles a la hora de comer? La verdad es que la memoria gustativa nos traiciona y no nos permite muchas veces evolucionar hacia nuevas experiencias. Simplemente rechazamos por el nombre las cosas muchas veces y otras por los malos recuerdos y otras por simplemente ver imágenes del ser vivo o los olores que pensamos tiene. Es curioso, porque si nos paramos a pensar en las demás cosas no actuamos con la misma aprensión ni con el mismo método y solemos meter la pata con frecuencia, en cambio a la hora de comer no permitimos el fallo, es sagrado, la mesa hay que respetarla porque alimentarse es importantísimo.

Es una belleza ser cocinero y tener la sensación de que haces feliz a la gente haciéndoles recordar sabores de antaño o simplemente sabores esperados o soñados, me siento realizado día a día y sobretodo esos días en que uno ve en la cara de sus comensales la felicidad de haber disfrutado con el ágape recibido. Llega la Navidad y llegan de vuelta las tradiciones culinarias, los pavos, los jamones, las piernas, los tamales el arroz con bolitas..

Qué bonito es recordar año tras año esas tradiciones sentados en familia comiendo lo mismo cada año pero como que uno no se cansa. Está uno esperando a ver si quedó tan bueno como el año pasado, sin rechistar atento nada más al instante en que entre en boca y poder compararlo con el del año pasado y esperar al siguiente en que pasará lo mismo. ¡Qué lindo! Ya se acerca la Navidad.