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29 de May de 2020

Cultura

Nuevo año, nuevos propósitos

A ño nuevo, vida nueva. Esta es quizá la frase más popular por estos días. El fin de año es para muchos la oportunidad para hacer borrón...

A ño nuevo, vida nueva. Esta es quizá la frase más popular por estos días. El fin de año es para muchos la oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva, y cambiar hábitos con los que no estaban contentos. Sin embargo, varias de esas promesas se quedan en simples anhelos que se repiten año tras año. “A pesar de que todos deseamos, e incluso necesitamos, hacer cambios en nuestras vidas, pocos pueden desprenderse de viejos hábitos. Esto genera frustración y, en algunos casos, impide seguir adelante”, dice Ronald Alexander, sicoterapeuta de la Universidad de California.

Aunque para muchos la salida está en hacer promesas menos utópicas o en incrementar la fuerza de voluntad, para algunos expertos existe una solución más innovadora: vivir en el presente. Esta idea, que en inglés se conoce como el mindfulness , algo así como la atención plena, consiste en centrarse en el presente de forma activa y reflexiva. Esta técnica, que encuentra su raíz en el budismo y que en sicología se conoce como el “aquí y ahora”, se practica a través de una especie de meditación, parecida al yoga, en la que la respiración es clave como herramienta para enfocar todos sus pensamientos en una sola actividad, y de esta forma incrementa la productividad.

Aunque parece un tema puramente metafísico, el poder del ahora, como lo llamó el escritor alemán Eckhart Tolle, es cada vez más popular en varios países, y algunos estudios han demostrado su utilidad en ámbitos como la educación o la salud física y emocional. En un artículo publicado por Psychology Today , las personas conscientes del presente son más comprensivas y seguras, debido a que desarrollan mejor su autoestima y aceptan mejor sus debilidades. Asimismo, quienes viven el ahora pueden escuchar comentarios negativos sin sentirse amenazados y pelean menos con sus parejas porque son más flexibles y viven menos a la defensiva. La mayoría de las preocupaciones —dice la publicación— surge por pensar en el futuro. El sello de la depresión y la ansiedad es el catastrofismo, es decir, pensar en lo que no ha ocurrido aún. Al elevar la conciencia en el presente, esta preocupación desaparece.

Según Susan Bauer-Wu, doctora en sicología neuroinmunológica, hoy día la gente vive muy ocupada y pasa más tiempo en planear proyectos futuros, que en disfrutar o mejorar lo que está sucediendo en el momento. “La atención plena en el presente ayuda a la persona a darse cuenta de lo que realmente tiene control y lo que no. Cuando esto sucede, es posible apreciar mejor las cualidades positivas de la vida y, por ende, tomar mejores decisiones”, explicó Bauer-Wu a esta revista.

La doctora Bauer-Wu, quien además es miembro del Instituto de Cáncer de la Universidad de Evory, ha visto los beneficios del mindfulness en el ámbito de la salud. Según cuenta, la mayoría de sus pacientes de cáncer cuando se enteran que tienen esta enfermedad, se atormentan pensando “¿Qué puedo hacer para prevenirlo?” o “¿si voy a vivir lo suficiente para ver a mis hijos crecer?”. El problema es que muchas veces la gente queda atrapada en estos pensamientos. Esto, dice la experta, es la principal fuente de la ansiedad y el estrés. “La preocupación hace que el organismo produzca sustancias químicas llamadas hormonas del estrés, que generan un desequilibrio en el cuerpo y alteran las funciones inmunológicas, lo que conduce a problemas cardiovasculares o de metabolismo”, explicó.

Varias entidades se han percatado de las bondades de la atención plena como herramienta para aliviar dolores crónicos, y como tratamiento en adictos o con desórdenes alimenticios.

Otro de los que han experimentado las ventajas de vivir el presente es Luis Delgado Pastor, doctor en sicología clínica e investigador de la Universidad de Granada, quien realizó un estudio entre 25 profesores de secundaria que fueron sometidos a un entrenamiento de atención plena. Durante 10 semanas, los docentes realizaron trabajo de meditación y ejercicios de autorregulación emocional. Al cabo de este tiempo, los profesores fueron comparados con otros 12 que no habían recibido tratamiento alguno, y los resultados mostraron que los primeros tenían mejorías en la atención y en el rendimiento, así como una disminución en los índices de depresión y de ansiedad.

A pesar de las bondades del presente, hay quienes se oponen a la idea de dejar el pasado atrás y abandonar los planes del futuro. Según Fernando Fergusson, presidente de la Sociedad Colombiana de Sicología, el comportamiento de las personas funciona en relación con las consecuencias de los actos, por lo que es casi imposible desligarlo del pasado y del futuro. “Desde el punto de vista sicológico, el futuro es el producto de nuestro comportamiento en el aquí y el ahora. Lo mismo ocurre con el pasado. Si recordamos una conducta que tuvo una consecuencia negativa, probablemente no se repetirá”, dice Fergusson.

Los seguidores del mindfulness no dicen expresamente que pensar en el pasado o en el futuro sea malo. El problema —dicen ellos— es cuando este pensamiento es negativo, que se vuelve repetitivo e impide que la persona sea productiva. “Irnos al pasado sólo será útil cuando saquemos un provecho de ello, así como el futuro es funcional cuando se hace una planificación real,” dijo Delgado. ©PUBLICACIONES SEMANA