06 de Dic de 2022

Cultura

Hablemos de la morcilla

N egra, fea, pero qué sabrosa está la morcilla. La de verdad lleva cebolla y especias varias, depende del gusto del que la hace. Hay ver...

N egra, fea, pero qué sabrosa está la morcilla. La de verdad lleva cebolla y especias varias, depende del gusto del que la hace. Hay versiones más o menos conocidas como las de arroz, originarias de Burgos pero elaboradas a su semejanza en casi todo el mundo.

Para mí son las más deliciosas ya que la presencia del arroz las hace más consistentes y más presentables, ya sea asadas, fritas o reventadas están para chuparse los dedos.

He probado una versión de las tierras caribeñas, me dicen, que además llevan un toque de canela dándoles un sabor dulzón maravilloso.

Gracias a Lito conocí las llamadas chorreranas que se diferencian por la presencia de carne en tucos y la presencia de tocino en trocitos. Tiene más consistencia y son básicamente como los chorizos tableños pero con otras especias y por supuesto el ingrediente estrella, la sangre de cerdo.

En este último viaje probé unas deliciosas con un toque de guindilla que le dan un saborcito ligeramente picoso que las convierte en ganadoras. En fin, hay para todos los gustos, lástima que tienen tan alto contenido en colesterol del malo y se hacen prohibitivas cuando uno está a dieta.

La manera de prepararlas más tradicional por estos lares es a la parrilla, acompañadas de chimichurri, que es como se las comen los argentinos.

En Chorrera, cerca del mercado, las venden fritas acompañadas de patacones o yuca frita. En lo personal me gusta pasarlas por harina, ligeramente y dorarlas en la sartén con poquito aceite, acompañarlas de dos huevos fritos con una flauta de pan y.. ¡eh voila!: el desayuno perfecto.

Las preparo en el restaurante reventadas para lograr que sean más crujientes, aunque a los puristas no les gusta demasiado, pero sí he encontrado a verdaderos fans que me las piden en compañía de patatas fritas y un par de huevos a manera de huevos estrellados.

Aburrido, quizás, e inspirado tal vez, he implementado un nuevo plato en el restaurante que merece el comentario. Falsa lasaña de pimientos rojos asados y morcilla con manchego en salsa de ajos rostizados.

Casi nada, el plato se las trae, la deliciosa mezcla que he encontrado entre los pimientos con la grasa del manchego rayado y el sabor a morcilla mezclada con la cremita de ajos asados al horno, hace de este plato una maravilla culinaria.

Francamente algunos poco amantes de la morcilla que la han probado les ha encantado porque el sabor de la morcilla se diluye con el resto de ingredientes y no les parece que están comiendo morcilla porque no se parece al concepto que tiene de esta.

Los más amantes de la morcilla simplemente me han comentado que es una manera distinta y más gourmet de disfrutar de este manjar; y a los que no les gusta para nada la morcilla, simplemente me han dicho que no piensan probarla.

De esta manera tengo para todos los gustos, pero me parece que deben hacer el intento porque es simplemente cuestión de poner en un molde rectangular, previamente pintado de aceite de oliva, capas de pimiento, asado y pelado, morcilla abierta, rayarle queso manchego para luego bañarla con una ligera crema obtenida de licuar los ajos asados.

Luego poner todo a hornear por veinte minutos para que el queso se funda y se cocine la morcilla. Simplemente delicioso.

¡Buen provecho!