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02 de Mar de 2021

Cultura

Madrastras ¿malvadas ?

T radicionalmente la palabra “madrastra” ha sido sinónimo de maldad. Algunos cuentos infantiles, como La Cenicienta o Blancanieves, han ...

T radicionalmente la palabra “madrastra” ha sido sinónimo de maldad. Algunos cuentos infantiles, como La Cenicienta o Blancanieves, han alimentado la idea de que son unas brujas, hasta el punto de que en el imaginario común se asocia a estas mujeres con personas manipuladoras, que les hacen la vida imposible a sus hijastros.

Sin embargo, esta percepción no refleja la realidad. Lisa Doodson, profesora de Sicología de la Universidad de Thames Valley, en Inglaterra, publicó el libro Cómo ser una madrastra feliz , en el que muestra que las mujeres que asumen este papel son también víctimas de la situación y por ello ofrece una serie de consejos sobre cómo afrontarla.

Doodson ha vivido esta experiencia en carne propia como madre de dos hijos biológicos y de un hijastro de 11 años, lo que la animó a indagar más sobre el tema para cambiar estos estereotipos. Durante cuatro años entrevistó a 250 madrastras y 80 madres biológicas y encontró que las primeras experimentan mayor estrés que las segundas. Según la experta, el estudio se centró en las mujeres porque, a diferencia de los padrastros, son ellas “quienes durante mucho tiempo han tenido que luchar con la mala imagen”.

En la investigación se identificaron cuatro grupos de madrastras y cada uno tenía niveles distintos de ansiedad. El primero es el de las mujeres que dedican todo su tiempo a cuidar a los hijastros y a sus hijos biológicos. El segundo es el de quienes no tienen hijos pero están a cargo de sus hijastros. En el tercero están las que no tienen hijos pero dedican la mitad del tiempo a sus hijastros, y en el último están las madres con hijos biológicos que pasan sólo parte de su tiempo con los de su pareja.

La experta encontró que las mujeres del segundo grupo, que se convertían en madrastras sin tener hijos, experimentaban más ansiedad debido a que no sabían cómo cuidarlos. Las mujeres con hijos propios se mostraron más relajadas sobre su papel en casa, pero experimentaron más dificultades porque repartían su tiempo entre sus hijos y los hijastros. Esto les generaba más depresión debido a las responsabilidades que asumían.

Doodson le dijo a SEMANA que uno de los principales problemas es definir el papel que estas mujeres van a jugar en la nueva familia. “Muchas veces la mujer no sabe si convertirse en un amigo o en un padre adicional, y si debería involucrarse en su disciplina o dar un paso atrás”, dijo Doodson.

Pese a que la investigación fue hecha en Inglaterra, la problemática de las madrastras está generalizada. La sicóloga Nancy Martínez, de la Universidad del Bosque, cuenta que en Colombia cada vez más mujeres debe asumir este papel. La experta ha visto que las madrastras con hijos biológicos tienen ya un terreno ganado porque saben cómo criar, pero esto puede generar dificultades cuando se llega a un hogar que tiene otra disciplina. “Ellas ya tienen su propio mundo de normas y reglas, y van a querer imponerlas en sus hijastros, lo que puede hacer que las rechacen”, dice Martínez.

Para que la experiencia con los hijos de matrimonios anteriores sea menos traumática, la experta recomienda a estas mamás empezar a acercarse paulatinamente a los niños y construir una relación basada en la confianza y el respeto mutuo. Según Martínez, las familias de segundos enlaces, sobre todo en las que ambos aportan hijos, pueden tomar años en convertirse en un núcleo familiar sólido. Por eso, en este proceso es indispensable la comunicación permanente con la pareja, para que el padre se entere de las preocupaciones de la mujer y puedan resolver cualquier inconveniente. Á©PUBLICACIONES SEMANA