28 de Oct de 2021

Cultura

Desde el otro lado

E n El viaje a la ficción , ensayo critico sobre El mundo de Juan Carlos Onetti (1909-1994), Mario Vargas Llosa ratifica la originalidad...

E n El viaje a la ficción , ensayo critico sobre El mundo de Juan Carlos Onetti (1909-1994), Mario Vargas Llosa ratifica la originalidad de enfoques e intuiciones del escritor uruguayo que consagró su vida a elaborar una pesimista saga de fuga hacia lo imaginario con acerada inteligencia crítica en la literatura.

Escribir era para Onetti una manera intensa de vivir. Poseído por un impulso visceral, desnuda su alma hechizada en soledad a personajes sedentarios, apáticos, que están en fuga de sí mismos en un mundo que se va hundiendo, corroido por el absurdo, la injusticia, la violencia infernal, las desgracias, fracasos, etc. Explotando ruinas humanas y miserias, sus fracasos se transformaban en triunfos sacándole la vuelta a la “puta vida”. Exploró la personalidad oculta que se esconde tras las apariencias, divisa el mundo de los derrotados, marginados. Exhibe la miseria humana: decepciones, frustraciones, derrotas y fracasos.

Reflexiona sobre el origen de la literatura. Recuerda el relato de Wayne y Betty Snell; lingüistas, antropólogos norteamericanos que encontraron en la región “machiguenga”. La figura del hablador, el tema del “contador de historias” que Vargas Llosa trata en su novela “ El hablador ”.

Analiza y se adentra en  la vida y obra de Onetti. Demostró una verdad profundamente trágica de la condición latinoamericana. Decía cosas inteligentes, impregnadas de ironía corrosiva, sarcasmos feroces. Detrás de esa hosquedad habitaba un ser vulnerable, desconfiado, temeroso que escribía por ráfagas e impulsos.

Aborda el tema de la locura, el olvido, el bajo mundo, la prostitución, el suicidio, la represión, el tránsito. Cuatro matrimonios, adicción al tabaco y alcohol, excentricidades y obsesiones habituales, hoscos silencios, insomnios, influido por Faulkner, Celine y los existencialistas.

Sus novelas están inspiradas en burdeles, personajes marginales, fracasados. Cualquier obra de ficción es preferible a la espantosa realidad. Vive en “una entrega visceral, un desnudamiento completo del ser, que llevaba a cabo en la soledad, sacándole la vuelta a la puta vida”.

“Lo que hay en el mundo de Onetti de amargo y pesimista, de frustración y sufrimiento, cambia de valencia cuando, seducidos por la sutileza y astucia de su prosa, entramos en su mundo, lo vivimos, gozando con lo que en él sucede aunque al mismo tiempo suframos y nos desgarremos con el espectáculo de las miserias humanas que él exhibe. Ése es el misterio de la obra literaria y artística lograda: deleitar sufriendo, seducir y encantar mientras nos sumerge en el mal y el horror”.