Temas Especiales

29 de Nov de 2020

Cultura

Un largo camino para VOLVER

siris Stanziola no pasa desapercibida en ningún lugar. Sus expresivos ojos y su abundante cabellera negra son una excelente carta de pr...

siris Stanziola no pasa desapercibida en ningún lugar. Sus expresivos ojos y su abundante cabellera negra son una excelente carta de presentación, pero no son su atributo principal. Su estatura, más bien baja, esconde la gran sonoridad de sus cuerdas vocales que es sostenida por su diafragma. Claro, quien no la haya escuchado no podría darse cuenta de ello y para hacerlo tendría que echarse un viajecito a Roma, donde forma parte, desde hace más de veinte años, del coro de la Opera de esta ciudad, labor nada despreciable si se considera que este colectivo es catalogado como uno de los mejores del mundo entero.

Pero escuchar hablar a Osiris es tan interesante como escucharla cantar. Con voz delicada pero firme cuenta como si hubiesen sucedido ayer, los detalles del largo camino que emprendió para llegar donde está, dejando muy claro que ella no se decidió por la música, fue la música la que le llegó a través de su voz de soprano. ‘Yo no lo decidí, nací con este don que Dios me dio’, asegura.

Pero fue determinante el hecho de que su madre también cantara, que en su casa se escuchara canto lírico y que su abuelo paterno fuera de Italia. ¿Qué mejor lugar para cantar ópera? Por eso desde temprano Stanziola se preparó para ese momento.

LA PARTIDA

Su preparación formal empezó en el Conservatorio Nacional. Después el pianista Jaime Ingram, director entonces del Instituto Nacional de Cultura, la escuchó no precisamente en clases. ‘Yo cantaba boleros en el Hotel Nacional por las noches. Allí un amigo italiano le pudió ayudarme a estudiar’. Ingram hizo las gestiones para enviar a Osiris a estudiar con la cantante Silvia Moscovici en Colombia. ‘Estuve allí dos años y tomé clases de todo lo que pudiera aprender. Me moría por irme a Italia así que más aprendía’, recuerda.

Esa preparación la ayudó a ganar dos becas para Europa. Una en Santiago de Compostela y la otra en la Academia Santa Cecilia en Roma. De más está decir cuál fue su elección. En Santa Cecilia hizo 7 años de conservatorio y tomó clases privadas de técnica vocal con la profesora y cantante Liliana Recchio. Terminada la escuela de música Osiris inició su carrera de solista. ‘Canté en teatros de provincia que es donde los cantantes se forman’, rememora con orgullo.

COMPETENCIAS Y AUDICIONES

‘Si te gusta cantar debes audicionar en todos los teatros, yo lo hice en muchos: La Scala, Venecia, Torino. Siempre me iba bien pero si no tienes manager es difícil porque la competencia es mundial’ dice la cantante. Se compite con representantes de todas partes del mundo y si bien no todo el tiempo lograba el primer lugar, siempre ‘llegaba a la final’.

Un par de estas ocasiones fueron el Concurso Pavarotti y el Concurso Internacional de Canto Francisco Viñas en España donde resultó finalista. Y como ‘uno no se puede quedar esperando’, dice, participó en las audiciones para coreutas que hizo el Teatro de la Opera de Roma, una agrupación ‘famosa por sus voces y su magnífica preparación’.

A pesar de haber sido la primera seleccionada, su entrada al coro debió dilatarse por el nacimiento de su hija, así que volvió a concursar junto a unas 250 personas. Ha sido 23 años de trabajo muy comprometido, pues dedica seis horas al día a leer música y aprender partituras, sin contar el tiempo que le dedica a los espectáculos nocturnos.

LECCIONES Y RECUERDOS

Pero hay gratificaciones que hacen más llevadero el compromiso. Osiris ha compartido escenario con grandes cantantes como Luciano Pavarotti a quien conoció durante un concurso. ‘Hablamos mucho, es muy cariñoso’, recuerda. Lo volvió a ver cuando el Maestro interpretaba Tosca.

Stanziola comenta que aunque el público tiene la oportunidad de ver un gran espectáculo se pierde los detalles de la trasescena. ‘Allí pasa de todo, los miedos, los chistes, porque los artistas casi siempre tienen muy buen humor. Pavarotti comía hielo antes de entrar a escena’, cuenta. La explicación es simple: el hielo limpia y desinflama la garganta, así el cantante no sentirá molestias o dolor.

De Plácido Domingo cuenta que es más tranquilo y callado. ‘Es muy serio, muy profesional. Te saluda pero habla muy poco porque se concentra. No da mucha confianza’. Pero no todos los cantantes principales son ‘buena gente’, algunos, según la panameña no son muy agradables, sobre todo antes de una función ya sea por su emotividad o superstición. ‘No hablan con nadie antes de cantar y si ven a alguien vestido de violeta no lo dejan entrar pues traería mala fortuna’, dice. Sin embargo, a Montserrat Caballé eso la tenía sin cuidado y se vestía de ese color para cantar. ‘tiene una voz de ángel’, recuerda.

Sobre las nuevas figuras, dice que ‘La Netrebko, divina, especialmente en la Canción a la luna (Opera Rusalka de Antonin Dvorak). Además de ser bella, es una gran cantante. Con Jorge Villazón he cantado también. Ellos actúan mucho juntos. Hay muchos talentos jóvenes ahora’, comenta Osiris.

Y esto incluye a Panamá. Por eso, Stanziola se siente confortada al ver un mayor movimiento en la música lírica local. ‘A veces me meto en internet, he escuchado algunas cosas, he visto otras. No me toca a mi calificarlas, pero me parece bien que se hagan. Aquí hay mucho talento y se va a perder si no se cultiva’, advierte.

CULTIVAR Y MOTIVAR

Para ella la mejor manera de motivar a los jóvenes es dándoles a conocer el bel canto. ‘Aquí no se escucha en ninguna radio ni en televisión. En Europa hay canales especiales. Pero hay que comenzar desde la niñez. Yo comencé en casa’, dice convencida.

El conservatorio tiene también un papel importante, sobre todo si ofrece la oportunidad de hacer montajes de obras donde los estudiantes participen. ‘Uno aprende mucho haciendo música en grupo. Yo escogí estar en un coro. Hay que darle más impulso a las escuelas porque hay pasión por la música’, recalca.

Quién quita que un vecino suyo sea la próxima sensación mundial de la ópera. Eso sí, el que se decida a lanzarse a esta gran aventura debe ‘tener la voz para eso. No se es cantante porque te dio la gana, necesitas calidad para lograrlo, comenzar desde temprano. Estudiar mucho, leer la partitura como quien lee ’Cien años de soledad’, aprender técnica y, muy importante, ser humilde porque cuando compites te das cuenta de que como tú hay mil y no eres lo que creías’, sentencia.

EL RETORNO

Han pasado treinta años desde que Osiris Stanziola partiera a Italia detrás de un sueño que alcanzó a todas luces. Pero este logro no ha sido más grande que el amor por su país. ‘Vengo todos los años porque no puedo estar lejos de Panamá’. Dentro de dos años, cuando se retire del coro de la Opera de Roma, la soprano tiene pensado regresar a casa. ‘Me gustaría mucho poder ayudar a las personas que quieren seguir este camino. Vivo bien en Italia pero mis raíces me llaman. Ya he vivido mucho allá y hoy siento muy fuerte los deseos de regresar’, finaliza.