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02 de Jun de 2020

Cultura

Transmutación Muestra en el Banco Nacional

Como salido de las mil y una noches, Antonio Madrid, consagrado artista colonense de origen árabe, luego de una década de silencio, reto...

Como salido de las mil y una noches, Antonio Madrid, consagrado artista colonense de origen árabe, luego de una década de silencio, retorna a la palestra pública con la exposición ‘Trasmutación visual’. La muestra, que será inaugurada el próximo 15 de noviembre en la sede del Banco Nacional de Panamá (BNP) en Vía España, a partir de las 6:00 p.m., reúne 26 lienzos al óleo y algunos pasteles. La exhibición aglutina excelentes cuadros de gran calidad y belleza, abordando diversas temáticas, obras recientes, mitos, ritos y ofrendas festivas.

A través de los años, Madrid ha mantenido la unidad y la fuerza poética en su magnífica obra. Tengo un cuadro precioso del maestro y que se remonta a hace más de dos décadas, representativo de su periodo abstracto. Nunca le ha entrado hongos ni se ha cuarteado. Se mantiene en perfecto estado. Sus colores luminosos incendian mi casa. Llama la atención porque algunas obras de arte de otros pintores han sufrido los estragos del tiempo. Le pregunté que cómo era esto posible. El artista explicó que es debido a que él es muy exigente con la preparación de la imprimación de las telas. Porque de eso depende la vida de la obra, de la hechura de sus propios colores y materiales. Madrid prepara su cocina propia, utiliza lo mejor en materiales de arte fino, y de máxima calidad. Eso lo aprendió en la prestigiosa Academia Real de San Fernando de la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió y culminó sus estudios de licenciatura, postgrados y maestría, institución donde estudiaron Salvador Dalí, Fernando Botero, Pablo Picasso, Elmar Rojas y otros grandes genios universales de la pintura.

EL ‘GABO’ DE LA PINTURA

Antonio Madrid es uno de nuestros mejores maestros de la pintura panameña. Su arte realza los valores de nuestra cultura autóctona.

Sus últimos lienzos exhiben un arte flotante en un eterno movimiento trascendental. La genialidad de pincel atesora una radiante luminosidad, una particular elegancia con que transmite el dominio y refinamiento de su genio. Su enigmática obra no cesa de fascinarnos.

La serie de los árboles mágicos nos lleva a un mundo embriagante y que hechiza. Madrid transfigura con su luz misteriosos enigmas ancestrales, arquetípicos. Sorprenden sus magníficos lienzos cargados de mágicos destellos incandescentes. Sus colores vibran, cristalizan delicada frescura.

Cabe destacar que el primero de junio de 1972, Madrid realizó una de sus más importantes exposiciones colectivas en el Museo Gaudí, en Barcelona, junto a artistas de la talla de Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse, René Magritte.

’Descubrí que lo mío era tratar los temas nacionales, sociales y precolombinos. Esto propone plasmar símbolos nuestros como el talco en sombra de la pollera, el sombrero pintado, lo típico de la cultura precolombina, simbología afroantillana y lo incorporo en mi obra a mi propio estilo. Cuando hice una exposición en Bogotá, Colombia, fui llamado pintor abstracto panameño que pintaba como los Cien años de soledad de García Márquez pero en pintura’, asevera el artífice.

Su trabajo es maduro y muy panameño. Es una obra culta que muestra la identidad con elegancia y soltura, acercándose a nuestra cultura precolombina, a nuestros mitos, nuchos, deidades antiguas, al misterioso friso de la vida, reflejando la riqueza de nuestro folclore.

Sus obras llevan movimiento y colores deslumbrantes. Madrid libera una obra brillante muy lírica y colorista, gozando de movimiento tanto de la forma como de los colores resplandecientes. Ha pintado los temas de los diablitos sucios en movimiento que uno realmente los ve danzando, incluye en sus composiciones, los monolitos de Coclé, incorpora temáticas de antiguas cerámicas de piedras precolombinas, etc.

PASAJE POR LOS ‘ISMOS’

Madrid va traduciendo la sensibilidad de su mundo en un presente eterno, cristaliza el tiempo y lo detiene desplazándolo en distintos espacios. Nos cuenta que utiliza cuatro ‘ismos’ que los mezcla, para realizar su obra que son: subrealismo, realismo, abstraccionismo y figurativismo mágico.

Madrid lleva décadas de docencia universitaria, traduciendo la lectura de su pintura, texturas y formas. ‘Es una obra tridimensional, bien brillante, colorista e importante. Manejo colores fríos y cálidos. La pintura es una lectura. La técnica no tiene dueño’, manifiesta el pintor. Ha pasado por varios períodos: el clásico, el expresionismo social, abstracto y el abstraccionismo. ‘Para ser un buen pintor, hay que pintar engrandeciendo nuestra patria, hay que gritarle al mundo entero que Panamá existe por medio del arte. Mi pintura es netamente panameña. El artista llega a madurar a este punto’, expresa el artista.

Su obra cumbre ‘Encuentro de dos mundos’ es majestuosa e impresionante. ‘Para hacerla obra tuve que investigar bastante, hasta los vestidos de la época, y los incorporé en la composición de la obra. Hice varios bocetos hasta llegar a la perfección. La figura nativa precolombina, representa la cultura indígena nuestra, con su fuerza y poesía, llega al alma del espectador. No es pintar por pintar, tienes que decir algo, dejar un mensaje tu huella. Captar el momento de la cultura’, apunta.

Vivió en los Estados Unidos por tres años. Su arte fue muy bien acogido en Nueva York, Miami, Costa Rica, Colombia, España, Argentina, Francia, México y otros países. Fascina el dominio, la perfección de su arte.

Su pintura ha ennoblecido y enriquecido la vida interior de todos los que nos acercamos a su obra. Trasciende momentos de extrema exaltación espiritual, revela el misterio del hombre y la Madre Tierra.

EN BUSCA DE LA ESENCIA

La contemplación de esta gran obra dice algo diferente a cada espectador: lo que está detrás de las formas, los colores, los silencios entre el ser y la nada.

El abanico de signos, la elegancia y perfección de su obra se reintegran en cada desplazamiento, sentimos una gran admiración y entusiasmo ante la sensibilidad de este gran artista universal que nos estremece con una obra purificadora que raya en lo divino.

Su gran fuerza radica en lo ilimitado de su intelecto creativo. Su arte es una lucha entre el rigor y la espontaneidad, es un artista inteligente reflexivo, lúcido, osado. Sus formas son perfectas, veloces, agresivas, fuertes; sus colores concentrados tienen destello de un gran entusiasmo y creatividad, llevándonos al éxtasis en un torbellino centellante. Ese es el encanto de Madrid.

‘Tengo varias alternativas, y una de ellas es trabajar sobre nuestro folclore. Me ha tomado más de 40 años para llegar a esta conclusión pictórica. Utilizo todo lo que tiene que ver con nuestra cultura nacional’, detalla.