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23 de Nov de 2020

Cultura

Al que conmigo va...

E stán cerca. Al alcance de la mano, a una llamada de teléfono. Los conoces mejor que a ti mismo. Sabes cómo piensan. Y te conocen. Siem...

E stán cerca. Al alcance de la mano, a una llamada de teléfono. Los conoces mejor que a ti mismo. Sabes cómo piensan. Y te conocen. Siempre te han dicho que son la familia que puedes escoger, pero es mentira. Los amigos no se eligen. Los amigos están ahí, de repente, y muchas veces no sabes muy bien cómo ha sido.

Los amigos, como los perros, los hay de múltiples formas y colores. Bonachones como los san bernardos, fieros defensores como los doberman, juguetones, pausados, elegantes, o gruñones. Conforman a tu alrededor una manada que te aísla y te protege, que te defiende y te envalentona. Y como a mí me acusan de no ser demasiado expresiva pues he decidido cerrarles la boca a todos y para que no digan, unirme a la avalancha de felicitaciones adecuada a las fechas.

Así que ahí va, levanto mi whisky añejo por todos vosotros. Amigos con derechos. Con derecho a verte llorar y a regañarte. Con derecho a entrar en tu casa como Pedro por la suya. Con derecho a despertarte a horas intempestivas cantando una cancioncilla absurda sólo para darte los buenos días.

Amigos con derecho a criticar, a insultar y a contradecir. Amigos con derecho a darte un guantazo de ser menester. Amigos a los que no les ofreces un vaso de agua porque si lo quieren ya saben dónde está el vaso y dónde está el agua. Amigos que son más que amigos. Amigos que se miran sabiendo que podrían haber sido más que amigos. Amigos que necesitas cerca.

Amigos que sabes cerca aunque estén lejos. Amigos que se reconocen a través de las vidas y otros que se pierden para siempre. Amigos que se van y amigos que llegan. Amigos que recorren junto a ti un tramo del camino. Amigos que no te abandonarán en todo el trayecto. Amigos por diferentes. Amigos por iguales. Amigos que te hacen reír y llorar. Amigos por los que matarías y otros a los que matarías.

Amigos furtivos y amigos que nunca nadie entendería. Amigos de borrachera. Amigos de risas. Amigos de charla, de ironía y de la llamada en la madrugada. Amigos de hoy, de ayer, de mañana y de siempre. Amigos a los que les queda grande el nombre y otros que, sin serlo, se comportan como tales. Amigos sin doblez y sin mentira. Amigos de frente en las buenas y en las malas.

Amigos para un roto y para un descosido. Amigos que saben donde están los límites y cuando hay que saltarlos. Amigos que se mueren de repente dejándote un regusto amargo en la boca. Amigos que se fueron dejándote miles de frases sin decir. Amigos que llegan llenos de nuevos horizontes y nuevos libros, con otras voces y otros rumbos. Amigos que te enseñan lo que no sabes y te muestran lo que no quieres ver.

Amigos que estarán en mi funeral, con un vaso lleno en la mano, maldiciéndome y llorando mientras ríen y cantan a voz en grito.

Por vosotros, por todos. Por todos los miembros de mi manada. Por los que llegáis, por los que siempre estáis y por los que se fueron y siempre estarán. Porque esos son los amigos que yo quiero. Sin corazoncitos cursis, sin postalitas estúpidas, sin frases hechas, sin rosas rojas plastificadas y sin ositos de peluche horrorosos. Sin más palabras que las justas cuando se necesitan. Con un silencio y un abrazo. Porque a veces, os vais sin avisar y ya me jode no haberos dicho lo que tenía que deciros.