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02 de Mar de 2021

Cultura

El sentido de la Cuaresma Tiempo de conversión

El tiempo de Cuaresma es un tiempo fuerte y muy especial en la Iglesia durante el cual los fieles se preparan para la celebración del mi...

El tiempo de Cuaresma es un tiempo fuerte y muy especial en la Iglesia durante el cual los fieles se preparan para la celebración del misterio pascual de la muerte y Resurrección de Jesucristo.

Esta preparación se realiza mediante la penitencia, buscando una conversión cada vez más perfecta, por medio de la escucha más frecuente de la palabra de Dios, la frecuencia de los sacramentos, la oración, las privaciones voluntarias de las que son ejemplo el ayuno y la abstinencia, y la limosna u otras obras de ayuda mutua que manifiestan el desprendimiento de los bienes materiales y la renuncia al egoísmo.

UN PAPEL IMPORTANTE

La familia, como Iglesia doméstica, no es ajena a la vivencia de este tiempo y cada uno está llamado a perfeccionarse dentro de ella.

Así lo asegura el diácono Emilio Ramírez Corcho, la vivencia de la Cuaresma dentro de la familia presenta dos dimensiones: una individual y una comunitaria. ‘En el marco de la dimensión individual, cada miembro de la familia es invitado a asumir el papel que Dios le ha concedido, buscando configurarse con Cristo para el bien de los otros miembros’, explica.

Los esposos son llamados a amar a sus esposas hasta dar la vida por ellas, así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella en la cruz. Las esposas son invitadas a amar a sus esposos y a ser sumisas a ellos. Pero esta sumisión no es al esposo como persona, sino al amor de Cristo que le llega a través del amor del esposo. Los hijos, a su vez, deben honrar y respetar a sus padres, recordando que este es el primer mandamiento que conlleva la promesa de una vida feliz y longeva.

‘Todos, así mismo, deben buscar en este tiempo la reconciliación con Dios y con los hermanos mediante el sacramento de la penitencia’, resalta Ramírez Corcho.

UN EJEMPLO DE FE

Si cada quien cumple con lo mandado por Dios, menciona Ramírez Corcho, la familia se podrá abrir a la vivencia de la dimensión comunitaria de la cuaresma, que incluye tres actitudes fundamentales. La oración y la participación en los sacramentos, la familia debe orar continua y permanentemente, y debe dar gracias a Dios por todo. El rezo de la Liturgia de las Horas y, por último, el rezo del Santo Rosario, unirán a la familia y la fortalecerán contra los ataques del mundo, y la alimentarán estrechando la comunión con Cristo.

CAMINO

En el caminar de la Cuaresma será de gran importancia la participación consciente y activa de la familia en la Eucaristía, ‘banquete celestial’.

La familia deberá sentirse amada profundamente por Cristo, quien se entrega una y otra vez para el bien de ésta, alimentándola con su cuerpo y su sangre. ‘Escuchar la palabra, toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para corregir y para educar en la justicia; por lo tanto, la familia debe leer la Biblia, reflexionar en torno a ella e interiorizar esa Palabra que Dios le dirige. Solamente la Palabra de Dios tiene el poder de transformar y moldear el corazón humano, permitiéndole anhelar el bien supremo, que es Dios, por encima de todas las cosas’, así lo explica Ramírez Corcho.

El grupo familiar debe abrirse a la caridad y al servicio a los demás, ya que la fe sin obras es una fe muerta. Debe preocuparse y sufrir con sus hermanos, especialmente los más pobres y desamparados. No puede haber indiferencia ante el dolor y la miseria humana en una familia verdaderamente cristiana que pretenda vivir este tiempo.

Sería bueno recordar y ejercitar nuevamente las obras de misericordia que propone la Iglesia en este tiempo que inició ayer con el Miércoles de Ceniza.

Este es el tiempo en que se debe disponer a celebrar la mayor fiesta del año, que trae la alegría que nunca termina. Jesús está vivo y se ha reconciliado con todos.

PARA CONOCER MÁS

Son 40 días de preparación para la Pascua. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús 40 días en el desierto antes de su ministerio y el retiro de 40 años de Moisés en el desierto. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. A lo largo de este tiempo, los fieles católicos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión.

No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.