25 de Feb de 2020

Cultura

Entre la ley y el ritmo

V einticinco años y siete meses. Es el tiempo que Franklin Domínguez lleva en las filas de la Policía Nacional. Antes de llevar el unifo...

V einticinco años y siete meses. Es el tiempo que Franklin Domínguez lleva en las filas de la Policía Nacional. Antes de llevar el uniforme tocó durante cinco años en una orquesta de la localidad. ‘Por lo general interpretamos música instrumental, clásica y semiclásica. En desfiles, cenas, escuelas, etc’, explica Domínguez, mientras la ‘Banda de Concierto’, una de las agrupaciones que conforman la Banda de Música de la Policía Nacional, interpreta ‘Total Eclipse The Heart’, un meloso tema inmortalizado por Bonnie Tyler en la década de los ochentas.

MÚSICOS CON PLACA

Otro que primero fue músico antes de policía fue el subteniente Quiterio Rodríguez, director de la ‘Orquesta 11 de octubre’, otro de los grupos que integra la Banda de Música de la Policía Nacional. Con su cabeza rapada, piel morena y ojos hundidos, Rodríguez todavía tendría cara de policía aunque no llevara el uniforme. No en vano tiene 25 años y cinco meses en la fuerza. Sin embargo su experiencia como músico es mucho más vasta. Hace 45 años atrás comenzó a tocar la guitarra, para luego experimentar con el bajo. Formó parte de una agrupación que era conocida como ‘Dinamic Exceiter’. Siguiendo los pasos de su padre se hizo policía, aunque nunca abandonó su pasión por las melodías.

Un historia similar relata el también subteniente Rogelio Palmer, encargado del ‘Grupo de voces y cuerdas’, al cual pertenecen también el conjunto de mariachis de la Policía Nacional (su atuendo incluye charros mexicanos). Acostumbran presentarse en cenas de galas, matrimonios, compromisos de la Primera Dama de la República y otro tipo de eventos que tiene lugar en hoteles, hospitales, asilos, etc. Su repertorio está conformado por boleros y éxitos de la música popular mexicana. ‘Con eso me he buscado mis problemas con tres y cuatro señoras. Ya el cuerpo no aguanta la carga’, comenta socarronamente quien durante los años 69 y 70 tocó en los legendarios ‘Combos Nacionales’ y en el conjunto ‘Roudalla’, el cual asegura que fue creado por el ex general Manuel Antonio Noriega.

COMPAÑEROS DE ARMAS Y DE NOTAS

De acuerdo con información suministrada por la sargento Oderay Ribera, la Banda de Música de la Policía Nacional fue creada el 24 de septiembre de 1938. Actualmente su jefe es el teniente Florencio De León y su director musical es el subteniente Franklin Domínguez. Además de la ‘Banda de Concierto’, de la ‘Orquesta 11 de octubre’ y del ‘Grupo de voces y cuerdas’, De León tiene bajo su dirección un grupo de jazz y la ‘Banda de cornetas y tambores ‘ o ‘Banda de guerra’. El primero es el de más reciente formación y su director es Edwin Vega. La ‘Banda de Cornetas y Tambores’ se presenta en desfiles, actividades religiosas y deportivas. Asimismo, participa en la ceremonia diaria del izado de la Bandera Nacional en las instalaciones de la sede principal de la Policía Nacional en Ancón.

De acuerdo con De León actualmente la Banda de Música de la Policía Nacional, que el próximo mes de septiembre estará conmemorando 73 años de su fundación, cuenta con 89 integrantes: 83 policías y seis civiles. ‘Si hay que fajarse en la calle lo hacemos. Nuestro trabajo es la música pero también portamos una placa y un carnet que dice ’Policía Nacional’, y nos debemos a la institución. Tenemos un juramente que es proteger y servir’, recalca el subteniente Domínguez.

Los miembros de la banda cumplen con una jornada laboral de ocho diarias. Cada uno de los grupos que la conforma ensaya por separado, de tres a cuatro veces por semana, en sesiones que por lo general se realizan por la mañana y que tienen una duración máxima de dos horas.

A pesar de su longevidad, el colectivo musical no cuenta, como explica De León, con un presupuesto propio, sino que dependen del visto bueno de la Dirección Nacional de Finanzas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para adquirir equipo. Si un instrumento musical se daña cuentan con los servicios de un civil para repararlo.

DISCOGRAFÍA DE UN SUBTENIENTE

‘Somos policías con talento. Yo disfruto haciendo mi música y realizando mi trabajo. Las dos cosas hay que hacerlas con amor’, apunta el subteniente Luis Pinto, quien alguna vez estuvo encargado de la ‘Orquesta 11 de octubre’. Su interés por el pentagrama se inició a temprana edad, entre los 10 y los 11 años. A lo largo de los últimos 26 años ha compuesto varios temas musicales, inspirados en el trabajo de salseros como Gilberto Santa Rosa. Algunos de estas composiciones han sido recogidas en el disco ‘Corazón de roca’, uno de los seis que ha grabado junto a sus compañeros de armas y de notas.

Hasta el momento estas producciones musicales no han sido comercializadas. ‘Sólo para uso institucional de la policía’, subraya De León. No obstante, está situación podría cambiar en el futuro próximo. Según el teniente el departamento de relaciones públicas de la Policía Nacional tiene la intención de llevar el álbum ‘Corazón de roca’, grabado al igual que los otros discos en un estudio arrendado, a las emisoras de radio para su promoción.

Por el momento, ‘Corazón de roca’ -canción que le da nombre al disco- es todo un éxito, al menos entre las filas de la Policía Nacional. Varios compañeros de Pinto tienen el tema grabado en sus celulares o blackberrys.

LA SALSA DE LAS CALLES

Al igual que Pinto, quien asegura que la inspiración para escribir sus canciones le puede venir durante un programa de televisión o cuando charla con alguno de sus colegas, el oficial Narciso Salinas también es aficionado a elaborar versos a los cuales posteriormente se les agregarán acordes.

A pesar de su afición por la música, Salinas nunca ha descuidado su quehacer policial. Sus compañeros lo conocen por el sobrenombre de ‘Tango & Cash’, por ser supuestamente el responsable de haber puesto a centenares de criminales tras las rejas. Lo encontramos afuera de uno de los salones en los que practica uno de los grupos que forman parte de la Banda de Música de la Policía Nacional. Acaba de llegar de ‘La Joya’, donde participó de una operativo. Todavía tiene puestas las botas y una pistola automática enfundada sobre su pecho.

El resto de los músicos también ha participado en todo de tipo de acciones policíacas. Pinto recuerda una ocasión en la que fue enviado un domingo al barrio de Barraza. Era víspera de Carnaval, por lo que la gente había estado celebrando. ‘Cuando llegamos se fue luz. Eran las 8:00 p.m. Después que les dijimos a la gente que tenían que irse a su casa se formó la tiradera de botellas. Fue una locura. Pero gracias a Dios se cumplió la misión y aquí estamos’, recuerda.

En otras ocasiones les toca ir a estas comunidades marginadas como músicos, en el marco de actividades organizadas con la colaboración de las diferentes juntas comunales. Para De León es una oportunidad de mostrar la ‘cara bonita’ de la institución, la que no es ‘agresiva’. De esta manera los miembros de la Banda de Música de la Policía cumplen con un doble propósito: el de entretener a la población y brindares seguridad. De esta forma su faena trascurre, como dice Salinas, de la ‘salsa de las calles a la salsa de la orquesta’.