19 de Ago de 2022

Cultura

Rock a los 60

PANAMÁ. A pesar de que la asistencia no fue tan numerosa como en las presentaciones de Metallica y Guns ‘N’ Roses -que tuvieron lugar el...

PANAMÁ. A pesar de que la asistencia no fue tan numerosa como en las presentaciones de Metallica y Guns ‘N’ Roses -que tuvieron lugar el año pasado-, Ozzy Osbourne logró contagiar parte de su carismática locura a los roqueros panameños durante el cierre de su gira ‘Scream’, que se llevó a cabo el martes pasado en el Istmo.

Fanáticos tanto nacionales como extranjeros se fueron congregando recién caída la noche en los alrededores del Centro de Convenciones Figali. A algunas de las personas que habían comprado boletos VIP se les permitió ingresar a la sección Gold, la más cercana a la tarima en la que Cage9, banda panameña radicada en Los Ángeles, haría su aparición a las 8:20 p.m.

Vestidos de negro, al estilo ‘emo’, Evans Rodaniche y sus compañeros interpretarían más de 10 temas. ‘¿Estamos listos para ver a Ozzy?’, preguntaba el vocalista, quien se tomó en serio su rol como telonero.

Después de que Cage9 saliera del escenario, a eso de las 9:00 p.m., el público comenzó a llamar a Ozzy al proscenio. Uno de los ‘roadies’ probó una de las mangueras con espuma que el ex vocalista de Black Sabbath acostumbra a usar en sus conciertos, alcanzando a un ‘mini dirigible’ que flotaba sobre las cabezas de los fanáticos: la primera víctima de lo que prometía ser una noche de rock y desenfreno.

El ‘Padrino del heavy metal’ no saldría al escenario hasta pasadas las 9:35 p.m., para aullarle a la luna llena (que resplandecía sobre el techo del Centro de Convenciones Figali) con Bark at the moon. El solo de guitarra de Randy Rhoads fue reproducido a la perfección por el guitarrista Gus G, uno de los cuatro músicos que acompañaron a Ozzy.

La imagen oscura e inclinada del ‘Príncipe de las tinieblas’ apenas se podría percibir entre el tumulto de cámaras y BlackBerrys que registraban la presencia de un verdadero ídolo de la música rock.

‘’Mr. Crowley’’, anunció Ozzy y el público lanzó un alarido aprobatorio. A este éxito le siguieron I don’t know, Road to nowhere, War Pigs, Shot in the dark, etc. ‘Iron, Iron, Iron...’, se escuchaba decir a Ozzy desde la penumbra del escenario, como prólogo de Iron Man. Antes de tocar I don’t wanna to change the world, el roquero de 63 años se puso la bandera panameña sobre sus hombros. Con Crazy Train, el tren de la locura sextagenaria de Ozzy anunciaba su pronta partida de los terrenos del Figali.

Faltaban aproximadamente 10 minutos para las 11:00 p.m. cuando el cantante se retiró del escenario, no sin antes vaciar sobre sus fieles seguidores los cubos de agua con los que se refrescaba. Retornaría unos segundos después para ofrecer otro clásico de Black Sabbath: Paranoid. ‘Dios los bendiga’, se despidió Ozzy -vestido con un suéter negro que tenía un crucifijo en su espalda-, dejando a los panameños con sus preparativos de Semana Santa.