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20 de Oct de 2020

Cultura

‘Estados Unidos odia y se inventa enemigos ’

Aún con 84 años, deslizándose en silla de ruedas en un frío canadiense que carcome los huesos y después de haber dado dos charlas, Gore ...

Aún con 84 años, deslizándose en silla de ruedas en un frío canadiense que carcome los huesos y después de haber dado dos charlas, Gore Vidal se mueve con elegancia de artista de cine y gesticula con grandilocuencia de un galán consciente de la expectación que genera en la platea.

Ha llegado hasta aquí invitado por Blue Metropolis, el festival literario internacional de Montreal. Habló con la sagacidad y la picardía de siempre, la misma con la que a los 22 escribió la novela La ciudad y el pilar de sal’, que conmocionó a la comunidad literaria estadounidense. Desde esa historia sobre un joven que descubre su homosexualidad en el pasaje a la adultez hasta hoy, pasaron cientos de anécdotas y las más influyentes relaciones, esas que lo hicieron tan famoso como sus posiciones controvertidas (desde Roosevelt hasta Kennedy, Fellini, Garbo y Capote, a quien no consigue leer -dice- porque es ‘diabético’).

En entrevistas con distintos medios, como siempre, vociferó con el whisky cuádruple en la mano sobre sus temas preferidos: el imperialismo y la incultura yanqui, la desilución de Obama y la admiración hacia Fidel, los autores preferidos y los más influyentes.

‘EEUU ODIA LA CULTURA’

‘A los estadounidenses no les gustan los intelectuales ni el intelecto, odian la lectura y odian la cultura’, repitió el crítico más ácido de la escena política norteamericana. Sabe de lo que habla, conoce ese mundo desde adentro: tenía una estrecha relación con su abuelo, Thomas Pryor Gore, un senador demócrata que era ciego, así que desde que tenía cinco años Gore le leía cartas y libros y lo guiaba discretamente por las reuniones de Washington DC. Thomas era, además, un populista que pugnaba por azuzar a la gente contra el poder concentrado de Wall Street y los grandes banqueros.

El nieto, hoy escritor, siguió sus pasos, aviva la crítica, el sarcasmo y va más allá: ‘Estados Unidos es el país más grande y más rico del mundo, o piensa que lo es, pero en realidad estamos peor educados que cualquier gran potencia del mundo. La educación es espantosa. Nadie lo sabe porque somos número uno en todo, pero no somos número uno en nada, a excepción de algunas cosas embarazosas, de las cuales creo que no conviene hablar. Por lo tanto, somos un país de segunda línea... algo así como Uruguay’.

Toda la vida criticó el mundo en el que creció. Pero, de todas maneras, se ilusionó cuando Barack Obama llegó al poder. Y, como todos, ahora está desilusionado: ‘Yo estaba optimista. Todo lo que habíamos dicho de la integración racial quedaba reivindicado, pero Obama es un incompetente. Es una pena porque es el primer presidente intelectual que hemos tenido en años, pero no sabe enfrentar las cosas. Está abrumado. ¿Y quién no? Estados Unidos es un manicomio. Deberían encerrarnos a todos…’.

¿No hay futuro? ¿Está vaticinando la muerte del supuesto imperio mundial? Sí. Su país, dice, ‘va hacia la destrucción. Pronto ocupará un lugar entre Brasil y Argentina, que es el que le corresponde. Sufrirá un colapso militar en Afganistán, se derrumbará en lo interno y los chinos se presentarán a cobrar lo que les deben’. A pesar de la evidencia, para Gore nunca se verán así mismos como una nación cercana a Brasil o Argentina, al contrario: ‘Siempre vamos a ver a esos países como los únicos que pueden cultivar bananas y venderlas con alegría’.

Tal vez el auto engaño sea producto de una historia de convencimiento de poder sobre otros. Otro error: ‘Cuando la CIA decidió conquistar todo lo que tenía por delante, lo hizo. Yo reprobaba esas interferencias. Fueron algo obsceno. No tendríamos que habernos metido en esos países: somos un pueblo ignorante, incapaz de aprender idiomas, que no lee libros y que está lleno de mierda. Nada de lo que decimos tiene sentido. Siempre estamos prescribiendo cosas para las razas inferiores. Bueno, el hecho es que nosotros mismos somos una raza inferior en la escena mundial’, contestó a la revista argentina ADN.

‘ADMIRO ENORMEMENTE A FIDEL’

‘¿Quién no admira a Fidel? Cualquiera que sepa algo de política sabe que Castro estaba pensando como cubano. Él fue un reformador. Pasó por malos momentos y soportó sus propios errores. Pienso en él como una figura noble. Estoy más interesado en Chávez, porque parece ser muy radical’, sentenció.

Pero, ¿y las críticas? ¿y el éxito de esa idea que Castro defendió, o su fracaso? ‘Al final, todos estaremos muertos’, dijo Gore.

Va a contramano de la presunción generalizada que existe en su país sobre el comunismo como una idea satánica y amenazante. Es que, dice, ese un concepto que inventaron los líderes de su país: ‘En Estados Unidos creen fervientemente que la división de Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial fue hecha por la Unión Soviética porque querían conquistar la tierra. Pero lo que querían hacer no era peligroso para nosotros y nuestros gobernantes lo sabían. Y nosotros dividimos Alemania: el acuerdo de Yalta, hecho por Roosevelt y Stalin, era que las cuatro potencias (Francia, Inglaterra, los Soviéticos y Estados Unidos) gobernarían Alemania conjuntamente para evitar otra guerra. Pero Harry Truman, después de la muerte de Roosevelt, empezó la Guerra Fría porque quería mantener el país armado. Los medios lo apoyaron porque las grandes coorporaciones son sus dueñas, como General Electric que fabrica armas y son dueños de NBC Televisión. Truman militarizó nuestra economía y comenzó una era de terror: ‘Vienen los rusos, el comunismo se extenderá. No creen en Dios, son ateos, etc., etc.’. Hemos estado tan corrompidos por la mala información acerca de todo el mundo’, reconoció hace un año en una entrevista con el programa mexicano Tratos y Retratos. Y concluyó: ‘Es el maniqueísmo estadounidense, la idea de la oscuridad y el mal, de Satán. Tenemos mucha gente primitiva en el aspecto regilioso. Eso hace que sintamos que hay un enemigo del otro lado de la frontera, del otro lado del mar o en el aire, que es tan malvado que debemos organizarnos en su contra. Mientras Roosevelt decía ‘no tenemos nada que temer salvo miedo en sí’, Truman repetía ‘el ateísmo comunista está en marcha. Debemos armarnos, combatirlos allá antes de que vengan aquí’’.

‘CALVINO ESTÁ POR ENCIMA’

‘Italo Calvino está muy por encima de todos los demás escritores latinoamericanos’, responde Gore cuando le preguntan cuál es su favorito. Y prefiere al autor de ‘Las ciudades invisibles’, que vivió gran parte de su vida en Italia pero nació en Cuba. Tanto lo admira que piensa que, si hubiera vivido en Estados Unidos, hubiese aportado ‘un poco de civilización a un país tan vulgar y tan tonto’.

¿Ningún otro? Parece que no, ninguno: ‘El amor a la fantasía no es algo que yo comparta. Me muero si llego a leer en otro libro latinoamericano: ‘El general medía cinco mil kilómetros de altura...’. ‘No quiero volver a encontrar esa frase nunca más, ¡en ninguna forma! Hay que desechar el realismo mágico’, expresó.