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05 de Jun de 2020

Cultura

El otro clásico

En 2004 un artículo publicado por el periódico británico The Observer publicó los resultados de una encuesta internacional en la que se ...

En 2004 un artículo publicado por el periódico británico The Observer publicó los resultados de una encuesta internacional en la que se preguntaba a los participantes cuales eran las actividades deportivas más apasionantes del mundo. La lista estaba encabezada por presenciar un duelo Boca – River, el gran clásico del fútbol argentino, que ha trascendido largamente sus fronteras.

La publicación británica señalaba, con razón, el intenso ‘derroche de color, ruido y energía’. Difícilmente se encontrará en el mundo, un enfrentamiento deportivo que exprese tanto fervor, participación y apasionamiento. Y si bien en la actualidad, las cualidades futbolísticas de ambas instituciones están muy lejos de su mejor nivel, las chispas de feroz exaltación están garantizadas en cada enfrentamiento.

Ambos clubes han tenido entre sus filas un buen número de extraordinarias leyendas futbolísticas, que perviven en la rica memoria colectiva de las dos mayores hinchadas de Argentina. Si pensamos en porteros, River produjo al legendario Amadeo Carrizo, mientras Boca tuvo en sus filas al excéntrico e idolatrado Hugo Orlando Gatti. Y cuando surge la palabra genio, apenas bastaría mencionar que si Boca tuvo a Maradona como deslumbrante ícono absoluto, River ostentó como caudillo de sus huestes talentosas al fabuloso Alfredo Di Stefano.

LA HERENCIA GENOVESA

Debido a la intensa rivalidad, hoy puede parecer extraño que ambos clubes tengan un origen común. Los dos nacieron en el portuario barro de La Boca, en Buenos Aires. Allí, River se fundó en 1901, mientras su futuro enemigo nacía cuatro años después. En 1925 River se desplazó hacia el norte de la ciudad, específicamente al barrio de Núñez donde se asentó.

Por haber nacido en La Boca, los dos clubes enemigos mantienen una incuestionable vinculación histórica con Génova, lugar de origen de muchos de los inmigrantes italianos que fundaron, forjaron y habitaron La Boca desde su nacimiento.

El sobrenombre más popular de Boca Juniors (xeneizes) viene del término zeneizi, que en dialecto genovés quiere decir, literalmente, genoveses. Y por su lado, los colores de la camiseta de River Plate (blanco y rojo) provienen directamente de la bandera de la Serenísima República de Génova, que existió entre 1096 y 1797.

Cinco inmigrantes genoveses fundaron Boca Juniors el 3 de abril de 1905. El color original de la camiseta fue rosado, pero apenas aguantó dos partidos. Luego pasaron a un fondo blanco con delgadas rayas negras. Al descubrir en 1906 que un equipo de Almagro tenía el mismo uniforme, decidieron jugárselo a un partido. Al perder Boca, también perdió sus colores. Entonces, los jugadores decidieron entregarse al azar: adoptarían los colores de la bandera de la primera embarcación que entrase a los muelles de La Boca. Resultó ser un navío sueco, por lo que los jóvenes jugadores hicieron suyos los colores azul y amarillo, propios de la bandera sueca. Al principio era azul con banda amarilla, pero en 1913, año del primer clásico oficial, adoptaron la franja horizontal que mantienen hasta nuestros días.

El nombre River Plate surgió el 25 de mayo de 1901, cuando sus jóvenes fundadores observaban a unos trabajadores portuarios lidiar con algunos contenedores que llevaban impresa la curiosa inscripción ‘River Plate’, que sin duda quería decir Río de la Plata en un inglés bastante curioso y exótico.

En 1913, River y Boca disputaron el primer partido oficial de la que hasta el día de hoy ha sido una vivísima y ajetreada trayectoria. El partido comenzó con una tardanza de 40 minutos por ausencia del árbitro. Ganó River 2-1 y al final no faltaron los puños y patadas, así como un expulsado por equipo.

BOSTEROS Y GALLINAS

El origen del apodo gallinas, que ha perseguido a River Plate por más de 40 años, está en el partido que definía la Copa Libertadores de América de 1966. River se enfrentaba a Peñarol de Uruguay en cancha neutral y ganaba el partido de manera confortable. De un fácil 2 a 0, el partido finalizó 4 a 2 en favor del equipo uruguayo, que se convirtió en campeón de América.

La siguiente ocasión que River ingresó a una cancha por un partido del torneo local, los hinchas rivales lanzaron una gallina blanca a la que le habían pintado una franja roja en el plumaje, aludiendo a la falta de coraje, espíritu y fortaleza de los jugadores riverplatenses. Desde entonces no pudieron zafarse el sobrenombre de gallinas, al comienzo tolerándolo con amargura, y con el paso de los años, abrazando el apelativo con creciente orgullo. De cualquier forma, muchos hinchas de River prefieren su otro apodo: Millonarios, surgido en los años 30 del siglo pasado, cuando el club gastó una inusitada cantidad de dinero para la época en la compra de los jugadores Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra.

El término bostero, (proviene de bosta, excremento de vaca o caballo) con el que se conoce a los hinchas de Boca Juniors, buscó desde su origen disminuir el talante y nivel social de los hinchas xeneizes. Se dice que este apodo surgió debido a la ubicación de la Bomobonera, actual cancha de fútbol del club. En ese mismo lugar existió una fábrica de ladrillos, que utilizaba la bosta como apestosa materia prima para la elaboración de sus productos. Así, los hinchas rivales llaman bosteros a los de Boca, como una forma de desprecio, pero al igual que con el término gallinas, la hinchada boquense lo utiliza como símbolo de orgullo.

NUMERITOS FINALES

Y para cerrar, aquellos que se estén preguntando quién ganó más duelos o quién obtuvo un mayor número de títulos, estas son las cifras del gran enfrentamiento.

A nivel local, en torneos oficiales, la ventaja es para River, que obtuvo 33 títulos, mientras Boca ganó 24. A nivel internacional, la ventaja es boquense y muy amplia. Los xeneizes ganaron 18 títulos, por 5 de River Plate. En los enfrentamientos oficiales entre ambos, Boca ganó 72, River ganó 67 y empataron en 60 ocasiones.