Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
‘¡Déjense de cuentos!’ Monseñor Ulloa aclara por qué los católicos no adoran imágenes
- 15/03/2026 09:39
El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, defendió la tradición del arte sacro en la Iglesia Católica, calificando las imágenes religiosas como una “catequesis viva” que conduce al corazón del Evangelio.
Estas declaraciones se dieron este domingo durante la Eucaristía, en el marco de la presentación del nuevo conjunto escultórico de “La Última Cena”, obra del reconocido artista español Jorge Domínguez Conde, que será bendecida formalmente el próximo Jueves Santo.
Durante su intervención, Ulloa fue enfático al abordar las críticas históricas sobre el uso de figuras en el culto católico.
“A dos mil años, no me vengan con el cuento de que los católicos adoramos imágenes”, sentenció Ulloa, instando a los detractores a profundizar en la historia eclesiástica antes de emitir juicios.
Para el Arzobispo, estas piezas no son objetos de adoración ni simples adornos artísticos, sino herramientas visuales que permiten a los fieles contemplar los misterios de la fe “sin palabras”, funcionando como un anuncio del Evangelio que camina entre el pueblo.
La nueva obra, que se suma a otras piezas de Domínguez Conde en el país como el Jesús Nazareno y el Cristo Yacente, destaca por su rica simbología.
Monseñor explicó que la disposición de los personajes busca interpelar la conciencia del espectador: mientras Jesús aparece de pie y descalzo en el centro —como símbolo de humildad y eje de la fe—, la figura de Judas Iscariote se presenta de espaldas y alejándose de la mesa.
Según el Arzobispo, este detalle técnico es una metáfora de la libertad humana para aceptar o rechazar el amor divino, invitando a cada panameño a preguntarse en qué lugar de esa mesa se encuentra hoy su propio corazón.
La pieza procesional no solo destaca por sus figuras principales, sino también por elementos iconográficos tradicionales, como la imagen del pelícano alimentando a sus crías, un antiguo símbolo de la entrega de Cristo.
El Arzobispo agradeció profundamente a las numerosas familias y donantes que hicieron posible la llegada de esta obra, cuyos nombres fueron mencionados como testimonio del compromiso de la comunidad laica con el patrimonio religioso de la nación.
Hizo un llamado a que la procesión del próximo jueves en el Casco Antiguo trascienda el evento cultural.
Exhortó a la ciudadanía a utilizar la imaginación para verse reflejados en esa cena sagrada, esperando que la contemplación de las imágenes renueve la esperanza y fortalezca el amor por la Eucaristía.
“Que estas imágenes no solo recorran nuestras calles, sino que recorran también nuestro corazón”, concluyó Ulloa, vinculando este acto de fe con la labor social de la Iglesia a través de la campaña de Pastoral Social Cáritas.