01 de Oct de 2022

Cultura

En el nuevo reino de los contenidos

H ace muy poco un simpático caballero de Corea del Sur decidió subir a YouTube su video sobre un particular estilo de baile. Al día de h...

H ace muy poco un simpático caballero de Corea del Sur decidió subir a YouTube su video sobre un particular estilo de baile. Al día de hoy lo han mismo casi 900 millones de personas permitiéndole al caballero ser invitado a miles de programas de radio, televisión e incluso a bailar con el secretario general de la ONU quien también es coreano.

Hace un tiempo más largo, un estudiante de cine de un país suramericano decide crear un ‘avance’ de una película inexistente, algo que el deseaba compartir con sus amigos. La compartió vía vimeo.com para que ellos le dieran su opinión. Tiempo después lo llaman de Hollywood para decirle que les interesaba ver la película. Cuando él les respondió que no existía que era un proyecto no mas, ellos le propusieron darle el dinero para que la hiciera.

Estos ejemplos, entre muchos que se podrían citar, son un ejemplo de lo que estamos viviendo ahora; ‘el reino de los contenidos’. Cada vez es más obvio que si se desea generar un producto o servicio que triunfe, se debe hacer énfasis en el tipo de contenidos que el mismo entrega a sus consumidores. Las plataformas son cada vez más homogéneas y el concepto de ‘sobre demanda’ que reza que los usuarios eligen cuándo, cómo, dónde y en qué dispositivo quieren consumir algo, está cada vez más imbuido en lo que se conoce como inconsciente colectivo.

Eso explica cosas como que un jueguito para móviles, donde uno dispara ‘pajaritos enojados’, termina convirtiéndose en un programa de televisión, camisetas y cualquier cosa mientras la gente lo siga considerando pertinente.

El nuevo valor es ahora saber cuanta gente desea ese contenido, tener de la forma más exacta posible el perfil de ese consumidor pues mientras más se lo conozca, mejor se sabe de qué otra forma desea recibir el contenido y qué otros contenidos le son pertinentes.

¿De donde salen los contenidos que la gente desea?, ¿cómo hago para saber donde nacen esas ideas, que luego serán los contenidos que la gente quiere? Pues la respuesta es tan obvia que parece no serlo... hay que invertir en las denominadas ‘industrias creativas y culturales’. Es allí donde está la cantera para la generación de contenidos relevantes y por los que la gente estará dispuesta a pagar.

No es casual que los países con alta inversión en cultura, sean quienes lideran la denominada ‘economía creativa’. Son naciones que han creado un ecosistema emprendedor que alienta la creación de conocimiento, tienen leyes de fomento de la ciencia y la cultura, además de bancos y fondos de inversión que entienden e invierten en la ‘próxima idea genial’.

¿En qué punto están nuestros países? ¿Somos generadores de contenidos o meros consumidores pasivos? Debemos estar conscientes que así como el coreano de nuestra historia inicial si producimos un contenido que la gente quiera, nuestro mercado es global.