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30 de Nov de 2020

Cultura

La clave es pensar siempre como local

PANAMÁ. Cuando uno viaja a otro país y desea realmente conocerlo, uno se arriesga a comer cosas que no conoce, a ir a los lugares donde ...

PANAMÁ. Cuando uno viaja a otro país y desea realmente conocerlo, uno se arriesga a comer cosas que no conoce, a ir a los lugares donde las personas locales van. Eso de viajar a un lugar y buscar lo mismo que uno come o hace en su propio país es un error que cometen aquellos que creen que no tienen absolutamente nada que aprender de los demás.

Este fenómeno se repite en el mundo actual de los contenidos, cuando uno busca información sobre algo, desea que sea lo más real y fidedigna posible. Hace un tiempo unos monjes en España grabaron sus cantos gregorianos y los compartieron en su sitio web, el cual colapsó por la cantidad de personas que deseaban escucharlos. Eran lo auténtico, el ‘real deal’ que dicen los estadounidenses. La gente prefiere consumir experiencias reales. Para lo ‘ficticio’ o ‘simulado’ siempre habrá tiempo.

Como mentor de emprendedores, siempre me ha llamado la atención el deseo que tienen muchos de copiar al calco experiencias de otros países. No es malo ver ideas de otros y aprender de lo que han hecho, así avanza la ciencia. Por ejemplo, pero la idea no debe ser el calco.

Debemos aprender de las experiencias ajenas y reflexionar como se puede aplicar a nuestro entorno. Panamá tiene muchas posibilidades. Además de tener una gran riqueza hasta ahora no explotada, varias culturas muy diferentes convergen en ella y viven en paz. Yo he visto niños chinos bailando el punto en una presentación de un colegio. Lo africano y lo indígena está tan mezclado que ya no lo podemos diferenciar... Además de la cantidad de influencias que llegaron de Europa y que siguen aquí.

La tecnología es una herramienta. No un fin en sí misma. A los emprendedores TIC siempre les digo que entiendan su entorno y busquen los contenidos y problemas locales. Cuando se piensa local y se hace de forma seria y metódica, las soluciones que surgen tienden a crecer más allá del lugar donde se gestaron.

En el fondo los seres humanos no somos tan diferentes, tenemos valores y problemas que trascienden el lugar donde vivimos. De forma que casi sin darnos cuenta nos encontraremos recibiendo requerimientos de lugares lejanos con problemas similares.

El proceso se parece mucho a la literatura. Un ejemplo puede ser Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. ¿Cómo la historia de un pequeño pueblo en algún lugar de latinoamérica ha logrado generar identificación en países como China o India? Busquemos soluciones ‘TIC’ a nuestros problemas locales. Creemos contenidos con aquello que manejamos mejor... lo nuestro. Eso sí, debemos preocuparnos por tener calidad y ejecución global. Esta es, según creo, la mejor forma de globalizarnos.